17 de mayo de 2010
17.05.2010
Culé moyáu

Hitchcock, Borges y Guardiola

A pesar de lo que se dice habitualmente, el hambre de títulos no garantiza título, el apetito sí

17.05.2010 | 02:00
Un gesto de alegría de Guardiola anoche en el Camp Nou.

No hubo milagro. Sólo justicia poética. San Clemente es protector de sombrereros, niños, barqueros, bateleros, gondoleros, canteros, marineros, marmolistas y cinceladores, pero Los Otros rezaron a San Clemente para pedirle un imposible fuera de su jurisdicción. Le pidieron, casi le exigieron, que hiciera del Valladolid un nuevo Tenerife y que evitara que el Barça se proclamara campeón de Liga con noventa y nueve puntazos. Noventa y nueve. La Liga 2009-2010 terminó hace unas horas y ya estoy aburrido de oír hablar del mérito que tienen los noventa y seis puntos del equipo de Pellegrini. Vale, noventa y seis puntos son muchos. Pero, si las matemáticas no fallan, son menos que noventa y nueve.

Si el Barça no hubiera ganado esta Liga, ahora mismo habría que ponerse serio y pedir cuentas a los dioses del fútbol. El gran Alfred Hitchcock se fue a la tumba sin ganar un «Oscar», y Jorge Luis Borges dejó este mundo cruel sin ganar el premio Nobel de Literatura. Nunca se lo perdonaremos a Hollywood y la Academia Sueca. Por fortuna, la injusticia cinéfila con Hitchcock y el absurdo literario con Borges no se han reencarnado en una absurda injusticia con este Barça de Pep Guardiola, de Touré Yayá, de Messi, de Pedro y de Valdés (¡selección!). Hemos ganado el «Oscar». Hemos ganado el premio Nobel de Literatura. Hemos ganado la Liga. Seguro que los esqueletos de Alfred y Jorge Luis están brindando con cava en sus tumbas.

Por fin ha quedado claro, creo yo, que la diferencia entre el Barça y Los Otros, como la diferencia entre hambre y apetito, no es sólo semántica. Florentino se fue de compras y se gastó un dineral porque la afición madridista tenía hambre, es decir, necesidad de alimentos. El Barça, sin embargo, empezó y terminó esta Liga con apetito, o sea, con ganas de comer. A pesar de lo que se dice habitualmente, el hambre de títulos no garantiza títulos. El apetito sí. Los Otros empezaron la temporada con el estómago vacío, y el hambre los empujó sólo hasta la primera pastelería, que es donde suelen morir las revoluciones. El Barça de las seis copas empezó tirando de apetito, y ha terminado dándose un festín.

Fútbol Club Barcelona, «Oscar» a la mejor película. Guardiola, premio Nobel de Literatura. Barça, campeón. Noventa y seis puntos no matan el hambre de títulos. Noventa y nueve puntos sacian el apetito de gloria.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Fórmula 1

Fórmula 1

Fórmula 1 2018

Vive la emoción del Mundial de Fórmula 1 y sigue a Fernando Alonso en McLaren

 

Buscador de deportes