Oviedo, Álvaro FAES

Fernando Alonso le dio muchas vueltas hace tiempo a la idea de montar un equipo ciclista. Se informó, negoció y movió hilos pero lo dejó para otro momento, quizá para cuando ya no sea piloto de Fórmula 1 y pueda dedicarse en cuerpo y alma. La agenda del Mundial le pone este fin de semana en Turquía para otra intentona de desbancar a Red Bull de su lugar dominante. Pero ayer encontró hueco para entregarse a su gran afición ciclista. Aceptó la invitación del Giro de Italia y siguió la cronoescalada de Plan de Corones en moto, detrás de su amigo Carlos Sastre.

Enormes gafas de sol de color rojo, polo blanco corporativo de Ferrari y pantalones tejanos. De esa guisa se subió a la moto, después de saludar a los capos de la carrera, anfitriones de lujo para él, su esposa Raquel del Rosario y Stefano Domenicali, jefe de Ferrari en las carreras. «En algunos momentos me daban ganas de empujarle», confesión de un enamorado del ciclismo, testigo en primer plano del esfuerzo de Sastre.

Con él y su equipo Cervelo, rodó Alonso en enero de 2008. Estaba en Portimao para la primera tanda de entrenamientos del invierno y por allí andaba el equipo del abulense en plena pretemporada. En el Algarve, mañana soleada y fresca de comienzos del año, el piloto se unió a su amigo y al resto del equipo para un entrenamiento de 90 kilómetros. Aguantó el ritmo de la sesión de un equipo profesional, cuando venía de trabajar intensamente sobre la bicicleta. Estaba ante el campeonato que significaba el estreno del Kers, y se necesitaba un piloto ligero de peso. Llegó entonces Alonso al estreno afilado, más delgado que nunca, pura fibra con el mono de piloto, efecto aún más acusado al vestirse de ciclista.

A Sastre no le salió ayer una buena etapa. Perdió 2.31 con el ganador Garzellli y Cadel Evans le robó el quinto puesto en la general. Al final del día, en el podio, de rosa, estuvo una vez más David Arroyo. A su ritmo fue 19º en la crono. Basso (6º) le quitó 1.16 al español, así que todavía mantiene una renta de 2.27 en la general con el italiano. En el podio, el ciclista del Caisse d'Epargne recibió con una sonrisa a Fernando Alonso. Felicitación sincera de campeón para uno que quiere su primer salmón.

Fue una crono dura, con rampas del 24 por ciento, un muro el Plan de Corones de 12, 9 kilómetros, con la propina de los 5 últimos. Un tramo de «esterrato», superficie sintética en lugar de asfalto. Al problema de la inclinación se suma entonces que las ruedas patinan si el ciclista se pone en pie.

Aguantó Arroyo el rosa, pero tiene otro reto para hoy. 173 kilómetros entre con final en alto en Pejo Terme y el intermedio Passo delle Palade, 18 kilómetros de rampas y hasta el 16 por ciento de desnivel.

Fernando Alonso ya no estará porque parte hacia Turquía para la séptima cita del campeonato. Llega con un F10 remodelado una vez más y concienciado para desterrar de una vez los contratiempos, que son retahíla este año, y poner ya velocidad de crucero hacia el liderato del Mundial. «Se decidirá por pequeños detalles», dice el asturiano de un campeonato que todavía tiene muchos candidatos. «Dependerá un poco de la suerte y de quien cometa menos errores», dijo ayer en las páginas del periódico alemán Die Welt. Allí habló de Red Bull y su intrigante superioridad, pero apostó por «seguir nuestra línea de trabajo» antes que intentar copiar el coche de Webber y Vettel. «Tienen una posición dominante pero no está afectando a la puntuación», en la que sólo está a tres puntos de los dos líderes.

t A Estados Unidos en 2012. Y mientras Alonso andaba por Italia, se supo que la Fórmula 1 volverá a Estados Unidos en 2012. Lo anunció Bernie Ecclestone y sorprendió porque será en Austin (Texas) en un circuito de nueva construcción, después de que se especulase con otros lugares.