31 de mayo de 2010
31.05.2010
Desde la esquina

Desórdenes de equipo

Ferrari minimiza castigo con la pelea de los Red Bull

31.05.2010 | 02:00

Muy lejos quedan los tiempos en que un piloto (Michael Schumacher) hacía y deshacía a su antojo en una escudería (Ferrari), obligando si fuera necesario al compañero a frenar metros antes de cruzar la meta (Barrichello) para cederle la victoria (Austria-2002). Ahora, y sobre todo tras el tumultuoso paso de Fernando Alonso por McLaren, lo que se lleva en las escuderías es ir de guays, de que las mismas oportunidades para todos, de que el amarillo o el rojo en las chimeneas no significan nada, de que todos para uno y uno para todos. Todo muy políticamente correcto, muy moderno, muy deportivo.... hasta que a Vettel se le cruzan los cables y en vez de certificar un nuevo doblete de Red Bull ataque a Webber para regalar ese mismo doblete a McLaren, no sin que poco después Hamilton y Button protagonizaran otra pelea que a punto también estuvo con arruinar sus opciones.

Las órdenes de equipo están y siempre estuvieron prohibidas, pero ahora lo que se llevan son los desórdenes de equipo. Que Alonso tenga que jugársela por adelantar a Petrov lo lleva el asturiano en el sueldo; que Vettel y Webber, Hamilton y Button, se ataquen lo llevan en la sangre. Unos y otros nos alegraron las últimas vueltas de Turquía y minimizaron así una vez más el castigo de los Ferrari.

Superado el primer tercio del campeonato (siete carreras de diecinueve) el comportamiento del cavallino no invita precisamente al optimismo, aunque no sea menos cierto que ver a Fernando Alonso en cuarta posición y a tiro del liderato habiendo pasado por todo lo que ha pasado -entre errores propios y ajenos- también incita a ver la botella medio llena: a poco que mejore el F10 y a poco que la suerte acompañe los sábados pensar en el título no es ningún disparate. El problema es que creo en estos momentos mucho más en las manos de Alonso -y de Massa- que en la capacidad de Ferrari en mejorar el coche. Hace años que en Maranello no se «inventa» nada como el difusor de los Brawn, la suspensión de los Red Bull o el «conducto F» de McLaren y ahí está la diferencia. No en los pilotos.

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