05 de julio de 2010
05.07.2010
 

España salda su deuda con los Mundiales 60 años después

Con su acceso a semifinales, la selección iguala, como mínimo, el cuarto puesto logrado en 1950

05.07.2010 | 02:00

Lucas BLANCO

La selección española de fútbol logró, con su clasificación para semifinales el pasado sábado, pagar su deuda histórica en las citas mundialistas, igualando, al menos, el cuarto puesto logrado en el Mundial de 1950 de Brasil. En esta ocasión, el combinado español disputará por primera vez unas semifinales, puesto que en la cita de 1950 el sistema de competición se basaba en una liguilla entre los cuatro semifinalistas clasificados, donde España se las vio con Suecia, Brasil y Uruguay, cosechando tres derrotas que le llevaron a ocupar el cuarto lugar de la clasificación final.

Desde ese momento para el recuerdo, sobre todo por el gol de Zarra ante Inglaterra, el equipo español ha sufrido muchos reveses históricos que le han impedido superar la ronda de los cuartos de final. El peor capítulo en todos estos años ha sido quizás lo vivido en el Mundial de España de 1982, cuando el combinado dirigido desde el banquillo por el uruguayo José Santamaría quedó apeado en la segunda fase con un balance de una sola victoria, dos empates y dos derrotas en cinco partidos, siendo uno de los países organizadores peor clasificados de las fases finales de un Mundial.

Además del fracaso como anfitriones en 1982, entre los momentos más duros vividos por la selección encontramos el Mundial de México de 1986, donde una España liderada por la Quinta del Buitre que venía de golear a la Dinamita Roja (Dinamarca) de Laudrup por 5-1 en los octavos de final figuraba entre las principales favoritas y fue eliminada en la ronda de cuartos ante Bélgica, a priori inferior, tras una tanda de penaltis en la que el asturiano Eloy Olaya falló el único y decisivo penalti, España perdió la oportunidad de pasar a semifinales y enfrentarse a la Argentina de Maradona, pasando este encuentro a la historia como uno de los momentos más tristes del fútbol español.

Otro asturiano, Luis Enrique, se convertiría en protagonista de otro de los peores capítulos de España en los Mundiales, tras recibir un codazo en la nariz dentro del área por parte del defensa italiano Mauro Tassotti, que no fue sancionado por el árbitro pese a las narices ensangrentadas del jugador español, en un encuentro que terminó con victoria para los italianos por 2-1. Una vez más, España no lograba superar los cuartos de final y la instantánea de Luis Enrique quedaría grabada para siempre en la retina de los aficionados españoles.

En los dos últimos mundiales, el de Corea y Japón en 2002 y el de Alemania de 2006, la historia negra del combinado español en la Copa del Mundo siguió fraguándose con sendas derrotas en cuartos y octavos de final, respectivamente. En la cita de Corea y Japón, España, entrenada por José Antonio Camacho, llegaba de nuevo como favorita tras lograr un pleno de victorias en la fase de grupos y superar a Irlanda en octavos, pero se encontró en cuartos de final con dos duros rivales: Corea del Sur, anfitriona y entrenada por Guus Hiddink, y el árbitro egipcio Al-Ghandour, que se erigió en protagonista del encuentro tras anular un gol legal a España. Al final, el partido se decidiría en los penaltis tras un 0-0 y Corea accedería a las semifinales. En 2006, con Luis Aragonés en el banquillo, la Francia de Zidane se interpuso en el camino de España al título y el equipo español cayó por 3-1.

Pero la historia de sinsabores de la selección española viene de lejos. Ya en el año 1934, en el Mundial organizado por la Italia de Mussolini, España se medía a la anfitriona Italia. El partido terminó con empate a 1-1 y con siete jugadores españoles lesionados, entre ellos Zamora y el oviedista Lángara, siendo necesario un partido de desempate. En dicho encuentro, otros cuatro jugadores de la selección, entre los que destacaba Regueiro, fueron lesionados ante la permisividad arbitral e Italia se llevaba la victoria por 1-0, que supuso la vuelta a casa de los españoles.

Con la victoria conseguida el sábado ante Paraguay son muchos los complejos históricos que ha conseguido superar una selección con quizás la mejor generación de futbolistas de todos los tiempos y con la casualidad de que Villa, otro asturiano, haya sido el protagonista, en esta ocasión positivo, de una de las páginas más gloriosas de la historia del deporte español.

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