27 de febrero de 2012
27.02.2012
Fútbol. Primera División

Un taconazo de barrio

Cristiano salva al Madrid de un partido trampa con un gol de genio - Al Rayo, valiente y directo, sólo le falló la puntería para tumbar al líder

27.02.2012 | 01:00
Cristiano Ronaldo celebra el gol que dio la victoria al Madrid en Vallecas. | juan medina / reuters

Cristiano fue el único del Madrid que había estudiado el manual de comportamiento en Vallecas. Disparó siempre que tuvo un metro y hasta acertó con la portería en un par de faltas de esas que suele mandar al cielo. En las dos apareció Joel. En la calle, el que la saca de la cancha va a por ella. Lo dice una ley inquebrantable del fútbol sin reglas, así que el portugués ajustó el punto de mira por si en ese campo pequeño, incómodo y gritón le mandaban a buscarla. Mientras al Madrid se le complicaba el partido, asfixiado por la presión del Rayo, atrapado en una jaula sin salida, Ronaldo enseñaba el revólver en cuanto olía el peligro. No venía bonita la tarde para los que ayer vestían de rojo, enredados en un juego feo y agobiados por el pegajoso, valiente y directo grupo que ha montado José Ramón Sandoval.

El jugador rico y guapo supo bajar a los sótanos del fútbol y sobrevivió en un terreno de juego duro y con poca hierba. Iban 53 minutos de sufrimiento cuando cerca de la portería apareció un balón suelto, rebotó en unos y otros y le acabó cayendo al luso de espaldas al arco. A Ronaldo le inspiraron las sábanas tendidas en el edificio contiguo e improvisó una solución de barrio para un partido de barrio. La dio con el talón, que en el fútbol se llama tacón, y rescató al Madrid de un partido angosto, con lo cómodos como están ellos en la amplitud de la Castellana, y lo mal que les sentó la visita al viejo amigo de clase media. Lo de Cristiano fue una solución de genio a un problema complejo. Teorizó como un Einstein del fútbol y se recreó en sí mismo tras hallar la solución. Golazo.

A esas alturas, era imposible alcanzar mayor efectividad porque ese balón que pasó intacto entre un bosque de piernas y se alojó manso junto al poste era el primero que el Madrid enviaba en la dirección buena.

Antes, nada más que intentos solitarios de Ronaldo y centros sencillos para el competente Joel.

Hasta el descanso, bastante hizo el Madrid con adaptarse al ritmo que le marcó el Rayo. En la banda, Mourinho le pegó una bronca tremenda a Higuaín, como Casillas a Kaká cuando no se implicó en un córner. Fue una tarde irrelevante del brasileño cuando cada jugador era más necesario que nunca.

En media hora, el Rayo ya le había tirado al Madrid córneres de todos los colores defendidos como buenamente podían. Anulado Xabi Alonso, huido Kaká y limitado Khedira, a los de Mourinho les quedaba su famoso contragolpe. Pero para los dos que pilló escogieron malas soluciones Higuaín y Kaká.

Piti rozó la gloria cuando quebró a Arbeloa y disparó con fuerza. Se veía el gol pero apareció el poste con Casillas vencido. Si el Rayo no consiguió premio fue porque le falló la puntería. Vale que Ramos se pudo ir a la calle (era penalti y expulsión) por dejarle el codo a Diego Costa muy al principio. Y que Casillas voló en el 74 y dejó la foto del día tras un pepinazo de Tito. Pero las cosas habrían cambiado con algo más de acierto rayista, porque a Michu se le nubló la vista con todo a favor cuando Ramos la pifió en el área y después, expulsado injustamente ya el asturiano, Armenteros cometió un disparate, solo en el área pequeña, incapaz de empujar una pelota fácil que venía de la esquina.

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