27 de julio de 2012
27.07.2012

En el nombre del padre

La muerte de su progenitor, que estuvo a punto de alejarle del deporte, ha sido el motor que ha llevado a Jorge Llames a la élite del tiro olímpico

27.07.2012 | 02:00
En el nombre del padre

Desde el 12 de abril de 1998, todos los triunfos de Jorge Llames van dedicados a su padre, Jorge Leoncio Llames. Al quedarse sin su referencia vital, con sólo 20 años se planteó colgar la pistola, en la que empezaba a destacar internacionalmente. Jorge cedió a las presiones de su madre y, catorce años después de aquel mal trago, la familia Llames disfruta del gran acontecimiento en el mundo del deporte. En realidad, todo lo que ha conseguido Jorge Llames ha sido a base de constancia y trabajo. Ahora que por fin va a cumplir su sueño olímpico, después de tres intentos, no se conforma con participar. Y todo que llegue será en el nombre del padre.

La primera piedra en el camino de Jorge Llames llegó muy pronto, cuando sólo tenía 7 años, y con un nombre inquietante: Perthes bilateral. Una enfermedad que impide que llegue suficiente sangre a la cabeza del fémur. Cuando esto ocurre, algunas partes del hueso mueren (necrosis) haciéndose más frágil y provocando el aplastamiento de la cabeza del fémur. El caso es que Llames tuvo que pasarse dos años y medio con una especie de armazón que le sujetaba la pierna izquierda y casi cuatro en la derecha. Algo que no frenó las inquietudes del pequeño Jorge.

«Me adapté bastante bien y corría igual, a veces más que mis amigos», explica ahora, con la satisfacción del que es capaz de sobreponerse a la adversidad. «Los médicos se extrañaban mucho de mi agilidad. En casa me quitaba los aparatos y andaba sobre los brazos», que superada la enfermedad pudo volcarse en lo que más le gustaba, el deporte. Tocó casi todos los palos (kárate, fútbol, baloncesto, ciclismo, esquí) hasta que con 16 años decidió centrarse en el tiro, lo que había visto tantas veces practicar a su padre en las instalaciones del Ensidesa en Trasona.

La herencia genética debió de funcionar en su caso porque no tardó en destacar. «Al poco tiempo de empezar a tirar fui al campeonato de Asturias de pistola deportiva y lo gané. Y a continuación quedé segundo en el Campeonato de España juvenil, en Vitoria». La tutela de su padre ayudó bastante, ya que le entrenó y le compró su primera pistola. También contribuyó un técnico del club, Rafael Gutiérrez, que «me orientó hacia la velocidad porque era muy nervioso». La familiaridad también tuvo sus aspectos negativos: «Mi padre me exigía mucho y llegábamos a discutir por el tiro». En todo caso, la presencia paterna era tan importante para él que cuando falleció, el 12 de abril de 1998, Jorge se hundió.

«Me estaba preparando para el Campeonato del Mundo junior, pero me quise olvidar de todo», explica Llames, que muchos años después todavía se emociona con aquel recuerdo. «La federación española me mandó los billetes para viajar a Barcelona, pero yo estaba decidido a dejarlo. Mi madre insistió tanto que al final acepté. «Lo voy a hacer por él», le dije. Volví a entrenarme el 15 de junio y me fue tan bien que gané el Mundial junior».

De repente pasó de dejarlo todo a centrar su vida en el tiro. «Ese mismo año decidí irme a Madrid, a la Residencia Blume», destaca Llames. «Lo dejé todo y me obsesioné con ser el mejor. Me prometí a mi mismo que no pararía hasta conseguir todas mis metas». Le ha costado porque, aunque lleva doce años entre los mejores del mundo, se le resistía la madre de todas las competiciones: «Uno de los sueños de mi padre era verme en unos Juegos Olímpicos».

Ya estuvo cerca de lograrlo en el preolímpico de Sydney, «pero la inexperiencia me traicionó». Cuatro años después también se vio cerca de Atenas, con el mismo resultado: «Siempre me faltaba un poco». Quizá la mayor decepción fue quedarse a las puertas de Pekín: «Estaba tirando muy bien. Me quedé a un puesto de la clasificación. Esperaba que me dieran una invitación, pero nunca llegó».

Nada pudo doblegar la voluntad de Llames, que durante el último ciclo olímpico tuvo siempre presente una de las máximas de su padre: «El primero gana, el segundo pierde y del tercero no se acuerda nadie». Así que dio un salto de calidad, para proclamarse campeón de Europa (2009), batir dos veces el récord de España y, con más de un año de antelación, asegurar su plaza en Londres: «Influyó todo. La experiencia, el trabajo psicológico y que mi novia, Sonia, también tiradora, ya estaba clasificada».

Una vez en Londres, no se pone límites: «La de los Juegos es la competición más difícil de alcanzar, pero no la de más nivel». Por eso, el avilesino cree que puede meterse entre los seis mejores, que lucharán por las medallas. Será cuestión de milímetros, ya que un punto arriba o abajo puede costar varios puestos en la final. Jorge dice que llega en plenitud («la edad ideal de los tiradores está entre los 30 y los 45» años») y tras haber perfeccionado una técnica que se une a su rapidez en las tandas, un aspecto clave en su modalidad.

DNI y calendario

Jorge León Llames Gutiérrez nació en Avilés el 17 de octubre de 1978. Empezó a practicar tiro olímpico con 16 años, en el Club de Tiro Ensidesa. En 1998 se proclamó campeón del mundo junior en Barcelona. En 2009, campeón de Europa absoluto en Osijek (Croacia). En marzo de 2011 logró la clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres en la modalidad de pistola de velocidad 25 metros, al quedar tercero en la prueba de la Copa del Mundo de Shanwom (Corea del Sur). Tiene el récord de España en su modalidad con 588 puntos.
Calendario en Londres 2012:
Jorge Llames entrará en competición el jueves 2 de agosto, a las 11.30 de la mañana, con las primeras series de clasificación. El viernes día 3 habrá la segunda tanda para los 20 participantes y los seis primeros pasarán a la final, que se celebrará a partir de las 15.30 horas.

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