13 de marzo de 2013
13.03.2013

Brecha en el paraíso azul

El consejo, que se planteó la dimisión si Elías no matizaba su crítica, tiene la sensación de que su ciclo acabará en junio

13.03.2013 | 00:00
Toni Fidalgo y Arturo Elías charlan amistosamente en el museo del Oviedo.

Fueron apenas tres horas en las que el futuro inmediato del Oviedo llegó a estar en el aire. El lunes, Arturo Elías mostró su descontento por no haber sido informado del cambio en el banquillo azul a través de Twitter, en una sentencia que causó malestar en el consejo de administración. El primer impulso de los dirigentes fue ponerse en contacto con Arturo Elías. Querían aclarar las cosas antes de tomar cualquier decisión.

Fidalgo se mostró perplejo con el mensaje de Elías. El presidente guarda los mensajes telefónicos enviados a José Aboumrad, con el que mantiene el contacto del día a día, y Arturo Elías, informado desde hace varios días del incierto futuro de Sarriugarte. Según la versión del consejo, a las 22.30 horas del domingo los mexicanos fueron informados de que se había prescindido del entrenador.

La conversación con Elías y su posterior matización evitaron un terremoto de consecuencias terribles. El consejo llegó a plantear incluso que presentaría su dimisión si no llega a haber habido una aclaración de lo sucedido. La rectificación evitó la crisis. El consejo también decidió echarse atrás en su idea inicial de publicar un comunicado contestando a Elías en la web del club.

En el trasfondo se sitúa la creencia de que se están gestando movimientos al margen del actual consejo para hacerse con el control del Oviedo la próxima temporada. Las sospechas vienen alimentadas por la información que llegó a oídos de Pedro Zuazua y explicadas en este diario. Según el consejero, Marcos López se puso en contacto hace algunos meses con una persona que había estado en el Oviedo para ofrecerle un puesto en un futuro consejo de administración.

Siempre según la versión de Zuazua, Marcos López planearía un consejo de administración sin Toni Fidalgo ni Sabino López. Juan Ramón González y Pedro Zuazua sí podrían entrar en sus planes, aunque en vista de los últimos movimientos su presencia se antoja imposible.

La sospecha de algunos consejeros es que incluso la desconfianza mostrada por Arturo Elías en las redes sociales está alimentada por la influencia del comentarista deportivo. Marcos López reprodujo en su perfil de Twitter el primer mensaje de Elías, pero no lo hizo con la matización posterior. Por eso, en una decisión meditada, se decidió que fuera Zuazua el que diera la cara y pusiera nombre y apellidos a una amenaza que sienten cercana.

Arturo Elías ha asistido a la escena con cierta distancia. En conversación con LA NUEVA ESPAÑA el mexicano prefirió no alimentar la polémica y se limitó a comentar públicamente que «ya ha quedado aclarado. Lo único que me interesa es ascender a Segunda. Lo demás es lo de menos». El mexicano descartó que Carso se plantee otro consejo comandado por Marcos López.

El mexicano reflexionó para «Espn» horas después de cerrarse la polémica. Las palabras de Elías dejaban notar que el asunto no estaba del todo cerrado. «No cuestiono la decisión, lo que cuestiono son las formas. Hay una falta de comunicación y nos llamó la atención porque no estamos de acuerdo. La decisión está tomada, pero espero que me expliquen el porqué se tomó la decisión y cuánto cuesta contratar al nuevo entrenador», comentó según recoge la web del medio.

Ahora, la relación entre el consejo de administración y el Grupo Carso queda tocada, pero el momento de la competición puede tapar los roces existentes. El Oviedo se juega el ascenso en las diez últimas jornadas de Liga y el deseo de ambas partes es intentar calmar las aguas para que no afecte a la trayectoria del equipo.

A partir de junio la cosa presenta más dudas. El consejo cree que su ciclo no se alargará más allá de la presente temporada. Se siente con fecha de caducidad. El mejor ejemplo es la cláusula introducida por Fidalgo en el contrato de Granero, el nuevo entrenador. El técnico renovaría su contrato en caso de que se lograra el ascenso y Fidalgo siguiera en el club. El presidente no quiere que un nuevo dirigente se sienta obligado por contratos del pasado. Entonces las vistas volverán a dirigirse a México. Será el momento de comprobar si las sospechas del actual consejo son fundadas.

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