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"Ataques prometedores"

Los espectadores del Sporting-Leganés se extrañaron el pasado domingo del criterio de Vicandi Garrido con los agarrones. No amonestó al visitante Machis después de sujetar de manera continuada a Víctor Rodríguez. Y tampoco a Amorebieta en una acción parecida con Koné. La clave, tal como expone la circular, está en lo que se denomina "ataque prometedor". Se refiere a que ciertas infracciones, incluyendo las manos y las zancadillas, sólo se castigan con tarjeta cuando cortan una jugada de ataque que puede conllevar cierto peligro. Para que el árbitro catalogue un ataque como "prometedor" debe tener en cuenta varios factores: que el atacante tenga la posesión o el control del balón; la dirección, que conlleva verticalidad y distancia con la portería contraria, por lo que se descartan los regates o pases en horizontal; y el número de atacantes o defensores.

Ante la posibilidad de que este nuevo criterio se acabe convirtiendo en barra libre para los infractores reincidentes, sin que tenga consecuencias prácticas, fuentes del colectivo arbitral aclaran que sigue vigente la amonestación por faltas o manos reiteradas. Así que los agarrones, aunque se produzcan en zonas que no aventuren "ataques prometedores", acabarán teniendo su castigo, al margen de que sean realizados por varios jugadores de un mismo equipo.

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