04 de febrero de 2017
04.02.2017

El Molinón estrena mudanza

El club accede al deseo de Rubi de cambiar de lado el banquillo local para acercarse a la zona de calentamiento y al juez de línea

04.02.2017 | 00:28
Los jugadores del Sporting, trasladando una de las porterías durante el entrenamiento de ayer.

El consejo de administración del Sporting ha accedido a la petición de Rubi de cambiar de lado el banquillo que, durante años, ha ejercido como local en los partidos disputados en El Molinón. La idea es que el encuentro de mañana ante el Alavés sea el primero en el que se lleve a la práctica, a la espera de que se reciba el visto bueno final de los encargados de desarrollar el protocolo de seguridad que acompaña a cada partido en el municipal gijonés. Las razones en la que se apoya el técnico catalán para esta variación se centran en situarse más cerca de la zona de calentamiento y, a su vez, poder estar en permanente contacto con el juez de línea, que actúa precisamente en esa banda.

"El club no me va a poner problema", admitió ayer Rubi respecto al cambio de banquillo. El entrenador rojiblanco ve así realizada otra de las propuestas que modifican los hábitos que han acompañado al Sporting durante las últimas temporadas. Entre ellas, la decisión de que Fernando Fueyo, capellán del conjunto gijonés, dejase de entrar en el vestuario, suprimiendo la costumbre de rezar un Padre nuestro antes de los partidos, así como evitar el acceso a los miembros de los servicios médicos y auxiliares del equipo, salvo que sean requeridos. El club muestra así su total confianza en los métodos de Rubi.

En cuanto a estar cerca de la zona de calentamiento, Rubi entiende que hasta ahora se cometía el error de que los jugadores solicitados para entrar el campo tenían antes que pasar frente al banquillo rival en su camino para encontrarse con el entrenador, por lo que supone adelantar información al contrario. También que, al estar más alejado, pierde comunicación con su preparador físico, que se encuentra junto a los futbolistas que se preparan para entrar. Al mismo tiempo, ve una ventaja en que el cambio de banquillo le haga cruzarse continuamente con el juez de línea, algo que en la localización anterior se evitaba. Rubi cree que da opción a interactuar con el colegiado y tener información de primera mano a cerca de las decisiones arbitrales, algo que valora como una ayuda.

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