13 de marzo de 2017
13.03.2017

Sangre, sudor y lágrimas en los pedreros de San Lorenzo

El estadounidense Jim Wamsley, número uno mundial, da lustre a la prueba ganando la carrera de 19 kilómetros

13.03.2017 | 00:25

Una enorme tromba de agua descargaba sobre Gijón al mismo tiempo que varios centenares de valientes iniciaban la segunda edición de la carrera Costa Trail, prueba patrocinada por LA NUEVA ESPAÑA sobre un recorrido de 10 ó 19 kilómetros, según la modalidad corta o larga, y que llevó a los participantes por la Playa de San Lorenzo, su pedrero, los praos de la Providencia o incluso un bosque, llegando hasta la playa de la Ñora para terminar, de nuevo, en La Escalerona.

"Es un recorrido muy técnico, con una dificultad aún mayor por la lluvia", coincidían los participantes, muchos de los cuales llegaban a la meta cubiertos de sangrantes heridas producidas en el resbaladizo pedrero o en las peligrosas bajadas.

En la categoría de 10 kilómetros el vencedor fue Carlos Castañón, completando el recorrido en algo menos de una hora. "Hay bastante diferencia respecto a los trails normales, que suelen ser recorridos de montaña, con mucha más diferencia de altura", aseguró el ganador, aunque "en esta carrera hay que ir siempre muy concentrado, mirando al suelo, porque cualquier despiste te puede costar muy caro".

En la categoría reina, de 19 kilómetros de distancia, el primero en cruzar la meta fue el estadounidense Jim Walmsley, número uno del ranking de la disciplina a nivel mundial, que inició, con la carrera asturiana su gira europea. "Es un recorrido realmente bonito, siempre muy cerca de la costa", aseveró, aunque "los de montaña también tienen su encanto, en contacto con la naturaleza". Para el estadounidense, "fue una carrera muy divertida", con "buen tiempo", bromeó, aun cuando "la lluvia hizo que tuviéramos que tener mucho cuidado". Aun así, Walmsley completó la carrera por debajo de la hora y media, en un tiempo únicamente al alcance de la mano de una figura mundial como él.

"Es un gran honor tener a un corredor de su categoría en esta competición, más aún cuando únicamente llevamos dos ediciones", explicitó Santi Obaya, organizador de la prueba, algo con lo que coincidieron algunos de los participantes, asegurando que "es impresionante poder correr con Walmsley al lado, aunque únicamente lo hayamos podido ver en la salida", bromearon.

Obaya desmitificó que los trails únicamente se puedan realizar en grandes montañas. "Todo lo que no sea asfalto o llano ya se puede considerar trail", para añadir que "nosotros también tenemos nuestras subidas y nuestras bajadas, como la ascensión a la Providencia o la bajada a la Ñora". En suma, "lo más parecido a una trail de alta montaña en Gijón".

Para participar, los corredores coinciden en que lo más importante es "el entrenamiento, echarle muchas horas, y tener constancia, con un horario estructurado", además de "cuidar la alimentación y los tiempos de descanso".

El perfil del corredor de trail es cada vez más diverso. De hecho, en esta competición, como en muchas otras, existe una categoría de veteranos, en la que compitió Jesús Fernández. "Empecé a correr en la mili por obligación, pero me entró el gusanillo", rememoró, así que, hace algo más de un lustro, "cuando ya tuve más tiempo, me puse a correr de verdad", aunque en el trail empezó "hace un par de años". Antes, se conformaba con hacer "senderismo, rutas de montaña y montar mucho en bicicleta". Y es que, como aseguró José Félix Suárez, "esto engancha, entras en un círculo que no lo puedes dejar", a lo que se suma que "vas cambiando de hábitos, cada vez quieres aprovechar más el fin de semana, que es cuando tenemos tiempo libre, y lo empleamos en correr".

La otra categoría que sobresale es la femenina. "Cada vez somos más y más, y mejor preparadas", enfatiza Ainhoa del Campo, una de las integrantes del podio, a la que acompañó en el cajón Paula Conde, arguyendo, que "las chicas somos guerreras". Ambas coincidieron en que es imprescindible "un punto de locura para madrugar un domingo y ponerse a dar brincos entre las rocas con esta lluvia y este viento".

En lo que sí que hay unanimidad absoluta es en que "todo el esfuerzo, todas las horas y todos los entrenamientos, los madrugones y las agujetas, merecen la pena", ya que, "una vez que cruzas la meta se olvida todo y solo sientes alegría y satisfacción". Alguna lágrima incluida.

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