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"Dejé de entrenar a Rafa cuando me sentí prescindible"

"Si el físico le responde, el año que viene puede repetir éxitos"

Toni Nadal, con el trofeo de Roland Garros el pasado mes de junio.

Toni Nadal, con el trofeo de Roland Garros el pasado mes de junio. REUTERS

Toni Nadal (Manacor, 1961) es y será siempre parte del éxito de Rafa Nadal, dieciséis veces campeón de Grand Slam, aunque ahora ya solo le seguirá "por la televisión" después de que renunciara a seguir siendo su entrenador. Toni Nadal reconoce "no tener edad ya" para estar dando vueltas por el mundo siguiendo a su sobrino, pero asegura que "le sobran ganas" de seguir aleccionando a las nuevas generaciones, pese a su "inmadurez".

- ¿Cómo están siendo estos primeros días, tras dejar de ser entrenador de Rafael?

-Es un momento en el que cambias tu situación de trabajo, pero tampoco han variado muchas cosas más.

- ¿Le ha afectado algo en el aspecto personal y emocional?

-En lo personal no me ha afectado mucho. Rafael es mi sobrino, ya era familia antes y lo sigue siendo ahora. Lo que me ha cambiado es mi situación profesional, antes le entrenaba y ahora ya no le entreno.

- ¿Ya tenía en mente haber realizado este cambio la pasada temporada?

-El año pasado no estaba aún metido Carlos Moyá. He realizado este cambio cuando he visto que soy una persona totalmente prescindible en el grupo de trabajo. Ahora hay otro entrenador y ya no hace falta que esté yo.

- ¿Por qué ahora?

-Bueno, Carlos estaba por Mallorca, venía a entrenar con nosotros muchas veces y creo que mi figura ya es prescindible.

- El hecho de que la pasada campaña Rafael no estuviera en su mejor momento, ¿hizo que aguantara un poco más?

-No tiene nada que ver. Hace un año no había otro entrenador, aunque Carlos ya estuviera trabajando con nosotros, no sabía cómo iba a ir el tema. Vi que Moyá estaba por aquí, que entrenaba, y he notado que ya no existía esa necesidad de que siguiera yo al frente.

- ¿Va a conseguir desconectar del que fue su oficio durante tanto tiempo?

-Entreno en la Academia, pero lo hago con otros chicos. Si estoy con ellos, no voy a ir a ver el entrenamiento de Rafael. Al final yo tengo mi trabajo y él hace el suyo.

- Pero es evidente que sigue existiendo un contacto entre ustedes?

-Esta semana, por ejemplo, le he visto entrenar dos días y claro que nos enviamos mensajes para saber cómo estamos.

- ¿Qué hará en enero, cuando su sobrino esté en el Open de Australia?

-Trabajaré desde aquí y seguiré todos los partidos de tenis de Rafael por la televisión, esa es mi intención durante el año.

- ¿Y si Rafael le pide que le acompañe en algún torneo?

-Claro que iría, pero entiendo que no va a ver ninguna necesidad.

- ¿Cómo habría sido su carrera profesional sin la figura de Rafael?

-Sin duda mucho peor. Seguramente habría seguido en Manacor, entrenando a chicos mucho peores que Rafael y habría sido totalmente diferente.

- Durante todo este tiempo que ha sido el preparador de Rafael, ¿se ha sentido como su padre?

-Como padre no me he sentido nunca, me he sentido responsable de su formación en la pista de tenis, pero no solo con Rafael. Cuando entrené a otros chicos en Manacor, tenía algunos que eran bastante buenos, y siempre me sentí responsable de lo que hacían o dejaban de hacer. El otro día, por ejemplo, estaba en Palma en un programa de televisión e invitaron a un exalumno mío, que jugaba muy bien, y él contó que una vez tiró un papel por la ventanilla del coche, yo paré el coche y le mandé a buscar el papelito que había tirado porque entendía que cuando estaban conmigo, yo lo era todo. Lo que es evidente que no hacía era luego ir a su casa para saber cómo se comportaban, pero mientras estuvieran conmigo, esperaba que hicieran lo correcto.

- ¿Qué porcentaje del éxito de la carrera deportiva de Rafael le corresponde a usted?

-Eso es muy difícil de determinar. El modelo que el juega, es el modelo que yo entendí que tenía que hacer. Al final, cuando entrenas a un chaval de cuatro, cinco, seis años, tú le dices lo que tiene que hacer, pero es evidente que eso no basta. Si él no hubiera sido bueno, la pelota va fuera. Depende mucho de la habilidad que tenga el jugador. Su éxito podríamos decir que es prácticamente solo suyo.

- ¿Cuál ha sido su mejor y su peor momento con Rafael?

-Mi mejor momento fue cuando él era pequeño y yo intervenía totalmente en su trabajo. Tenía aquella ilusión por mejorar. Luego he vivido muy buenos momentos como cuando Rafael ganó su primer Montecarlo, cuando ganó su primer Roland Garros, su primer Wimbledon, pero casi siempre me lo pasé igual de bien o mejor entrenando que ganando. En cuanto al peor, es evidente que ha habido momentos complicados, la lesión del 2005, distintas lesiones que hemos ido superando. Alguna derrota también dolorosas... El año pasado él no jugaba mal, pero en el 2015, Rafael no fue capaz de conseguir un buen nivel.

- Ha comentado que cree que no habrá más generaciones como la de Rafael porque los niños hoy son inmaduros.

-Esas no son mis palabras exactamente. Lo que dije es que los niños de hoy en día salen más tarde, porque los jóvenes son más inmaduros que antes. Los chavales de hoy en día, por la situación familiar, por la sociedad en la que vivimos, son más inmaduros. La sobreprotección de los chicos ha llevado a eso y creo que les lleva a no desarrollarse. Cuando llegamos al circuito, sin ir más lejos, los mejores del mundo tenían 21 años, hoy en día hay pocos jóvenes destacados en el circuito profesional.

- ¿No puede ser que se trate únicamente de una falta de talento generacional?

-No lo creo, no es lógico. Boris Becker ganó Wimbledon con 17 o 18 años. Björn Borg lo hizo con 18, Chang tenía 17 y Wilander, los mismos. Rafael ganó con 19, Federer su primer gran Slam lo ganó con 19 ó 20, Sampras igual, Djokovic igual. Los mejores siempre han sido ganadores muy jóvenes. Es extraño que todo el mundo se haya parado. Creo que hoy en día el proceso de aprendizaje es más largo. No aprenden rápidamente como antes y eso lo veo con los niños de la Academia y con la sociedad en general. Creo que hay un cambio de actitud en el mundo, en la sociedad. En el tenis de antes tenías que estar muy atento. Yo me baso en la realidad. Pienso que la sobreprotección de los chavales de hoy en día no es buena. ¿Los móviles, los ordenadores? Creo que han hecho que los chicos sean algo más inconscientes. Yo nunca le diré a un padre lo que debe o no debe hacer, que hagan lo que quieran, pero lo que digo es lo que yo hago en mi casa. Yo crecí en una sociedad en la que el centro de atención no era el niño, el centro de atención era el padre. Hoy en día vivimos en un mundo en el que el centro de atención suelen ser los niños y esto lleva a determinados problemas, pero es mi opinión, luego cada uno que haga lo que quiera.

- Pero al final es usted quien tiene el éxito.

-Yo no tengo el éxito. Yo no digo a nadie lo que tiene que hacer. Yo he entrenado de una determinada manera y me ha ido bien, no solo con Rafael. A mí me fue bien así, si tú haces otra cosa quizás te vaya mucho mejor, pero yo me quedo con lo que conozco.

- ¿Se puede llevar a cabo, hoy en día, ese estilo de mano dura?

-No es mano dura, es reflexión. En mi casa no creo que deba llegar y deba colocarme en el peor sitio y que mi hijo esté en el mejor. Entiendo que tanto mi mujer como yo deberíamos estar colocados en el mejor. Entiendo que el niño tiene que estar agradecido, pero también respeto que cada cual gestione su vida de la manera que quiera, no pretendo dar lecciones. A mí lo que me parece ilógico es que un chico tenga un móvil mejor que su padre.

- ¿Va a haber un cambio en Rafael?

-No lo creo, jugará exactamente igual. Él es suficientemente responsable y creo que no va a haber ninguna diferencia. Confío en que le vaya bien y que será exactamente igual.

- Pero lo que ha hecho este año Rafael era algo impensable para la mayoría.

-El tuvo problemas en el 2015, ahí no jugaba bien. Ese año, a final de temporada, ya empezó a hacer las cosas bien. Luego quiso cambiar el cordaje y no nos fue bien y tuvo algunos problemas a principios de 2016. Hasta que se lesionó, el jugó bien. Ganó en Montecarlo y se lesionó en Miami, luego ganó en Barcelona y en Madrid se volvió a lesionar, pero estoy convencido de que él, en 2016, hubiera podido hacer una gran temporada. Este año creo que ha recuperado el nivel, sobre todo porque ha podido jugar todo el año sin problemas.

- ¿Cree que se le ha pasado por la cabeza retirarse?

¿Por qué se iba a retirar? ¿Se ha retirado Cristiano Ronaldo ahora que ha ganado todo? No, sigue jugando. La mayoría de deportistas no se retiran. Raúl, por ejemplo, no se retiró cuando estaba arriba del todo, lo dejó cuando ya no podía jugar a un gran nivel. ¿Solo puedo jugar si soy el número uno? Federer durante los últimos cinco años no había ganado ningún Grand Slam, pero el sabía que estaba ahí, que tendría la posibilidad en algún momento y por eso ha seguido jugando. Rafael creo que es lo mismo. Él sabe que mientras tenga alguna posibilidad debe seguir ahí.

- ¿Cree que la campaña que viene puede repetir los éxitos de la presente?

-Si el físico le responde, sí. Si el físico le falla, no.

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