11 de abril de 2018
11.04.2018
Carreras de montaña

"El monte me tragó, pensé que tendría una muerte triste"

"Me preocupaba sufrir una hipotermia, tenía el brazo colgando", dice Lizeaga, atleta accidentado en una prueba en Cabrales

11.04.2018 | 02:00
Por la izquierda, Borja Fernández, Eva Cruz, Amaia Amantegui, Ander Cangas, Jokin Lizeaga y Sandra Sevillano, en el trail Redes de Sobrescobio.

Uno de los mejores especialistas españoles en carreras de montaña, Jokin Lizeaga, creyó que su vida se apagaba el pasado sábado en la sima donde cayó mientras participaba en el maratón de los Pastores de Portudera, en Cabrales. Lizeaga, nacido en Urnieta (Guipúzcoa) hace 39 años, se recupera en su casa del accidente en la majada de Tornín. "El monte me tragó y la media hora que pasé en la sima fue horrible. Me despedí de todo, pensé que iba a tener una muerte bastante triste", declaró el deportista en varios medios vascos.

Lizeaga encabezaba cómodamente la carrera del sábado cuando se abrió a sus pies un agujero en la nieve. "Caí en una sima de poco más de un metro de diámetro y paré a unos veinte metros de profundidad", explica Lizeaga, que recuerda las horas siguientes como la mayor pesadilla de su vida. "Me di cuenta de que me había luxado el hombro porque tenía el brazo colgando y me dolían también los tobillos. Pero lo que más me preocupaba era sufrir una hipotermia porque no llevaba ropa de abrigo".

La espera se le hizo eterna: "Sabía que durante un rato no pasaría nadie y decidí alimentarme con un gel energético o una barrita. Cuando oí que llegaba alguien me puse a gritar, pero me di cuenta de que tan abajo nadie me iba a oír". Así que apoyado sobre la espalda, con las dos piernas y el brazo sano, empezó a trepar. "Cuando estaba a unos diez metros vi una repisa en el interior del agujero y allí me quedé". Pasó otra media hora hasta que, por fin, se acercó un atleta que oyó sus gritos: "No saber si me iban a oír fue angustioso. Me llegué a despedir de todo. Pensé que iba a tener una muerte bastante triste".

La llegada del Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) fue un alivio para Lizeaga, pero la operación de rescate no resultó nada sencilla. Un bombero accedió hasta la sima, le colocó un arnés y, con un sistema de cuerdas, fue izado al exterior. Eran las dos de la tarde, cuatro horas después de tomar la salida: "Empezaba a sentir hipotermia y no sabía cómo iba a reaccionar el cuerpo", dijo Lizeaga.

Jokin Lizeaga fue trasladado en un helicóptero medicalizado al Hospital Comarcal de Arriondas, donde fue atendido de policontusiones (tibia, codos, cadera), luxación de hombro e hipotermia. Pasó la noche del domingo en el hospital, pero apenas pudo descansar: "Casi no pude dormir. Me venían una y otra vez a la cabeza los seis u ocho segundos durante los que fui cayendo por la sima. Fue angustioso porque no sabía donde iba a parar". El vitoriano Javier Domínguez, uno de los corredores que se paró para ayudar a Lizeaga, declaró al diario Noticias de Gipuzkoa que "visto el agujero al que cayó, lo que le ha pasado a Jokin no ha sido tan grave".

Desde su casa en Urnieta, Lizeaga quería centrarse en su mujer y sus hijos antes de responder a la gran cantidad de mensajes y llamadas, "más de 150", que le han llegado desde el sábado. El guipuzcoano asegura que en los doce años que lleva participando en carreras de montaña ha disputado tres en Asturias. La de los Pastores de la Sierra de Portudera, que ya figura en su palmarés, no se le olvidará nunca.

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