Miguel Cuesta aún no ha cumplido los 18 años, pero esta temporada será uno más en la primera plantilla del Marino de Luanco. El jugador zurdo, que puede jugar como extremo o mediapunta, tendrá ficha del juvenil, con el que podrá jugar partidos, pero entrenará a las órdenes de Oli y será uno más en el equipo de Tercera. "Estoy muy agradecido por esta oportunidad. Desde el primer día estoy aprendiendo cosas y la verdad es que hace ilusión entrenar con un hombre que ha jugado en Primera y contar con la experiencia de los compañeros. Puede ser un gran paso para mí", sostiene el jugador.

Nadie se lo diría hace dos años. Después de comenzar a jugar al fútbol en las categorías inferiores del Marino, se fue al Roces, donde jugó cuatro temporadas también en el fútbol base, pero decidió colgar las botas. "Estaba cansado. Ir y venir de Gijón, la falta de tiempo... Lo dejé con la intención de no volver", explica Miguel Cuesta. Sin embargo, la temporada pasada le volvió a entrar el gusanillo. "Quería jugar con mis amigos, así que decidí volver y hacerlo en el equipo de casa, que me acogió con los brazos abiertos", afirma el joven futbolista.

La pasada campaña, tras su regreso a los campos de juego, ya fue convocado con el primer equipo en tres ocasiones, aunque no llegó a debutar en Tercera. Ahora, el club ya ha anunciado que será uno más en el equipo y podrá entrar en los planes de Oli. "El año pasado no pudo ser y ahora voy a trabajar para tener la oportunidad de debutar, pero lo que quiero, sobre todo, es disfrutar del fútbol", señala Miguel.

El Marino comenzó la pretemporada el martes y ya ha tenido unos días para ir conociendo más a fondo la dinámica y a los compañeros. "Los compañeros me están ayudando mucho y contar con la experiencia que tienen muchos de ellos es un lujo. Además, están también haciendo pretemporada otros tres compañeros del juvenil, así que está siendo una transición tranquila", explica el jugador marinista.

Miguel espera poder ayudar al equipo a cumplir el objetivo del play-off. "Si hay el mismo ambiente y compromiso que el año pasado, que seguro que lo habrá, seguro que vamos a estar luchando por ascender". Eso sí, en lo personal, el jugador defiende que su objetivo está en aprender y trabajar. "No tengo una meta personal, lo que quiero es disfrutar del fútbol", añade.

Luis Gallego, el presidente del Marino, es un firme defensor de que los jugadores se queden en los equipos de casa hasta cierta edad. Año tras año lamenta que niños aún en edades muy tempranas sean tanteados por los equipos punteros de la región. "Tienen muchos años para poder salir a jugar en otros equipos, de pequeños tienen que disfrutar con sus amigos y cerca de casa", insiste el presidente del club luanquín, que cada año trabaja duro para conseguir mantener la estructura de la cantera ante la marcha de muchos jugadores.