19 de enero de 2019
19.01.2019
La Nueva España

La pasarela del Vetusta

Borja, que tiene renovación automática con el primer equipo, negocia un contrato más largo - El Extremadura pagará en el caso de que Lolo, cedido desde el filial, no juegue el 50% de los partidos

19.01.2019 | 00:00
A la izquierda, Lolo González, ante el Calahorra. A la derecha, Borja Sánchez.

La idea de que el Vetusta funcione de pasarela al primer equipo no se limita a esa temporada, reforzada la tesis en la configuración de una plantilla corta de efectivos. El club pretende que la sinergia se prolongue en el futuro. De ahí que dos futbolistas del Vetusta tengan muchas posibilidades de estar la próxima campaña a las órdenes del entrenador del primer equipo. Los dos llegarían al último escalón por diferentes caminos: Lolo González ha sido cedido al Extremadura y tendrá media campaña para demostrar que puede jugar en el Oviedo; y Borja Sánchez ya se ha ganado su continuidad y su vinculación podría ser aún más extensa de la ideada en un primer momento.

El caso de Lolo es una operación que se lleva fraguando toda la semana en las oficinas del Tartiere. El representante del futbolista trasladó al club dos ofertas de Segunda, Extremadura y Nàstic, y la entidad vio en la propuesta de salida una oportunidad. Lolo llega al Extremadura, próximo rival azul, hasta el 30 de junio. Tiene ante sí la oportunidad de demostrar que vale para Segunda. Un buen rendimiento le valdría el pase al primer equipo azul en la 2019-20.

Lolo, que ha disputado todos los minutos en el filial, tiene contrato hasta junio de 2020 (aunque el club tiene la posibilidad unilateral de no prolongar su vinculación más allá de este curso), la segunda campaña con los mayores. A sus 27 años, y al carecer de ficha profesional, el pivote, que también ha actuado como central para Rozada, no podía participar con el primer equipo. El club ve con la oferta extremeña la posibilidad de evaluarle en la competitiva Segunda.

Para evitar que el crecimiento mostrado esta temporada en el Vetusta se estanque en Almendralejo, el Oviedo ha incluido en la cesión una cláusula por la que si el pivote no disputa al menos el 50% de los encuentros el Extremadura deberá pagar una indemnización. Es una fórmula habitual en las cesiones, como sucedió en el caso de Yeboah, por el que el Oviedo tuvo que abonar al Manchester City una cantidad importante por no alcanzar los minutos pactados. A cambio de esta cláusula, el Extremadura se reserva una opción de compra para hacerse con los servicios del futbolista.

El caso de Borja es diferente. Uno de los talentos más reconocidos de El Requexón en los últimos tiempos, apostó este verano por seguir vestido de azul a pesar de las sugerentes ofertas (principalmente del Eibar). Es una de las piezas básicas en el ataque de Rozada. Afronta su última temporada sub-23, en la que ha debutado en el primer equipo, esperando seguir ligado a la disciplina azul en el futuro inmediato.

Para hacerlo hay dos vías. El Oviedo tiene la posibilidad de ampliar su contrato de forma unilateral para las dos próximas campañas, en las que pasaría a formar parte del primer equipo. Lo haría si así se lo comunicara al futbolista este mes. Pero al margen de esa posibilidad, los agentes del jugador tratan con el club la constitución de un contrato de mayor duración con unas condiciones similares: el media punta estaría en todo caso con la primera plantilla a partir de la próxima pretemporada. Aún no hay acuerdo entre las partes pero el acuerdo, vista la sintonía entre jugador y club, parece destinado a cerrarse.

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