Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un Oviedo para soñar

El Liberbank suma ante el Lleida seis victorias seguidas por primera vez en su historia y tiene casi asegurado estar en el play-off de ascenso a la ACB

24

Victoria (83-68) del Liberbank Oviedo al Força Lleida

La máquina ha llegado perfectamente engrasada al momento más importante y ayer el Liberbank Oviedo lo volvió a demostrar ganando un partido en el que el Lleida trató de oponer resistencia hasta que en el último cuarto tuvo que tirar la toalla. El equipo asturiano se impuso sin demasiadas dificultades a su rival en un día en el que no estuvo tan acertado como otros desde el triple (10 de 25 intentos), pero en el que brilló un imperial Jakstas.

Esta es la primera vez que el Oviedo suma seis victorias seguidas en la LEB Oro. Un récord que le coloca con 19 victorias, segundo a la espera de los partidos que faltan por disputarse hoy, y muy cerca de asegurarse la clasificación para disputar el play-off de ascenso a la ACB. Los de Pumarín han llegado a este final de temporada en un momento de forma y de confianza que les hace muy difíciles de ganar. El equipo entrenado por Javi Rodríguez es peligroso por fuera, con jugadores como Geks, Víctor Pérez, Ahonen y Llorente, y por dentro, con una pareja de interiores como la de Arteaga y Jakstas, de lo más destacado de la competición. Los últimos refuerzos, Spieth y Douvier, también se han adaptado bien y aportan al equipo un fondo de armario necesario para luchar por el sueño del ascenso.

El primer cuarto fue de reconocimiento, diez minutos en los que Oviedo y Lleida se estudiaron y corroboraron cuáles eran los puntos débiles del rival. Al equipo local le quedó claro que, con Oliver Arteaga al cinco y Jakstas al cuatro, podían doblegar el débil juego interior de los catalanes. El Lleida, por su parte, tuvo claro enseguida la dificultad que iba a tener para encontrar debilidades en su rival. Sus opciones pasaban por un día no demasiado acertado en el tiro de tres de los locales y, por contra, en la inspiración de sus exteriores.

Tras un primer parcial de tanteo corto (16-15), común en el Oviedo Baloncesto, las cosas empezaron a cambiar en el segundo. El fenomenal estado de forma por el que atraviesa Jakstas y su capacidad tanto para secar a su par en defensa como para anotar y asociarse con Oliver Arteaga tuvieron mucha culpa de que el Oviedo Baloncesto comenzara a coger distancia en el marcador. En este segundo parcial llegaron a ponerse los locales 13 puntos arriba (32-19) a falta de 6.05 para el descanso tras dos triples seguidos de un Roope Ahonen que finalmente sí pudo jugar.

Pero el Lleida le echó pundonor, algo que se dejó notar sobre todo en el tercer cuarto cuando, a pesar de los intentos de romper el partido del Oviedo, se sostuvieron con esfuerzo defensivo y el acierto de jugadores como Yeboah o Sergio Quintela. Un parcial de 0-9 colocó a los catalanes a dos puntos (44-42) cuando quedaban 5.31 para acabar el tercer cuarto, lo que obligó a Javi Rodríguez a pedir tiempo muerto. La reacción volvió a llegar de un Jakstas imperial, completamente imparable. El esfuerzo en el rebote de Joey van Zegeren y la clase de Ahonen hicieron el resto para que el Oviedo Baloncesto comenzara el último cuarto con siete puntos de ventaja (61-54).

Poco pudo hacer ya el Lleida para frenar a un Oviedo en estado de gracia. El acierto y la inteligencia del capitán, Víctor Pérez, el trabajo de un serio Spieth, la habilidad de Llorente, la eficacia de Arteaga y, en general, el gran momento por el que atraviesa todo el equipo fueron demasiado para un Lleida que se fue dejando llevar. Una fiesta que nadie quiso perderse en un Pumarín a rebosar y en el que se respira la ilusión de una afición que sueña en grande.

Compartir el artículo

stats