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Taekwondo

Las llaves contra la psicosis

El avilesino Pablo Menéndez, enfermo mental desde los 10 años, es el primer cinturón negro adaptado: "Me ayuda a estar mejor"

Pablo Menéndez, en el gimnasio Seo donde se entrena.

Pablo Menéndez, en el gimnasio Seo donde se entrena. JULIÁN RUS

Cuando Pablo Menéndez empieza a hablar, no hay quien le pare. El avilesino se frota las piernas con las manos, enlaza una frase detrás de otra, empalmando las ideas. Cada vez que termina una, suelta una risa nerviosa. Explica que le gusta leer la Biblia y después que hace recortes de periódico. Que adora cocinar y las Matemáticas, pero que los rompecabezas se le dan mal.

Es especial. Así le describen sus monitores en el gimnasio Seo, en Piedras Blancas. Allí practica taekwondo junto a sus compañeros, la mayoría niños pequeños. Es más sencillo eso que decir que tiene, según su informe médico, un 65 por ciento de minusvalía por psicosis.

Pablo Menéndez es enfermo mental desde los 10 años. Ahora tiene 32. "A lo largo de mi vida, he sufrido mucho cada vez que me han llamado loco. Ahora ya paso", afirma.

Estos días está de enhorabuena. Logró convertirse en cinturón negro. Es el primer deportista asturiano en taekwondo adaptado que lo logra. "El taekwondo estaba mucho antes que la enfermedad", explica.

La pregunta sobrevuela el ambiente:

-¿No es peligroso que un enfermo mental aprenda un arte marcial?

-No; de hecho, me lo han recomendado. Antes hice pilates y yoga. Me ayuda a controlarme, a estar mejor, reflexiona Pablo Menéndez, vestido con su kimono.

Hyo Seo es su entrenador. No es un desconocido en el taekwondo regional. Procede de una familia con mucha tradición. Su padre, Yung Ki Seo, llegó a España hace 29 años y lleva enseñando desde 1984. Hyo Seo fue internacional con España en 2011.

"A nosotros nunca nos dio ningún reparo tenerle. Antes había sido nuestro alumno. No podíamos cerrarle la puerta. A veces está como un poco dormido. Tiene fases, sabiendo donde está, no hay problema", asegura.

Pablo Menéndez compite. Ha ido varias veces al Open de Avilés, que organiza el gimnasio Seo. Hay un proyecto para que, ahora que el taekwondo entra en el programa de la paraolimpiada de Tokio, se celebre en junio el Nacional adaptado. Pablo Menéndez tiene posibilidades de ir: "Iré si se celebra en un sito con playa".

En la modalidad de taekwondo adaptado, en la que compite Pablo Menéndez, no se contemplan combates. "Solo se realizan técnicas de ataque y defensa", explica Seo. "Es como una coreografía", describe. "Afortunadamente, en Asturias ya nos conocen. Cuando vamos a un campeonato debemos tener cuidado y explicar su situación. No podemos llevarlo con una correa, ni tratarlo como un niño. Tiene sus derechos", sintetiza Seo, al que Pablo Menéndez casi venera.

Pablo Menéndez fue diagnosticado cuando tenía alrededor de 10 años. Aunque ahora está rehabilitado, su vida no es sencilla. Estuvo ocho meses ingresado en dos centros privados. Salió cuando tenía 11, pero, en su relato, Pablo Menéndez cuenta que estuvo diez años. "Sentí que me secuestraban, que me quedaba solo, sin familia. Luego me acostumbré", dice.

"La enfermedad era como estar en una nube", dice mientras se frota la cara con las manos. Es la primera vez que parece asustado. "Notaba que me hablaba el diablo. Sentía que mis padres me vigilaban o me querían pegar y no era así. Me tocaba los genitales y no los notaba", cuenta. Antes de acudir a una clínica privada fue al Hospital San Agustín.

A Pablo Menéndez lo describen como especial. Y lo es. Pero no por tener un 65 por ciento de minusvalía, por ser enfermo de psicosis, sino como deportista. Porque ha logrado con su materia prima, a base de esfuerzo, llegar a lo que alguien nunca antes había conseguido.

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