28 de junio de 2019
28.06.2019

Alemania acaba con el sueño rumano

28.06.2019 | 01:17

Algo tiene esta selección española sub- 21 que enamora. Ese algo no es un misterio irresoluble, sino que obedece a una concepción eléctrica del fútbol desde el portero hasta delantero. Ayer, la Rojita vapuleó a Francia, un equipo prosaico, que sorprende que sea el primero en la línea de sucesión del rey del mundo. El culto al músculo de los franceses, la doctrina que hizo a sus mayores campeones en Rusia, fue insuficiente para impedir la entrada de España en la final. Buscará su quinto título europeo frente a la inevitable Alemania.

España, con el asturiano Jorge Meré sorprendentemente en el banquillo, empezó sufriendo, pero se terminó diviritiendo. Dani Ceballos había jugado todos los minutos del campeonato. Cómo sería la cosa, que Luis de La Fuente lo sentó pasado el minuto 70. Ceballos ha convertido su participación en el Europeo en un plebiscito sobre su papl en el Madrid. Ayer cedió protagonismo a Junior y, sobre todo, a Pablo Fornals, que dio una asistencia con el exterior escandalosa para asisitir a Mayoral. Dejó detalles que se echarán de menos ahora que se va al West Ham.

Un penalti de Junior puso en ventaja a Francia. Fue un tiro en el pie porque el jugador del Betis estaba siendo el mejor de la primera parte. La negligencia española pudo ser mayor. Tras una inocente salida de balón, Guendouzi, el menos francés de los franceses, terminó con Siviera solventando un mano a mano ante Mateta.

Tras sobrevivir a la debacle, España no pulsó el botón del pánico y se entregó a la misma fórmula que el empate a cero la colocaba como vencedora moral. Es decir, siguió aprovechando con pases en profundidad la candidez de los laterales galos.

Antes del gol francés, este fútbol extraño, que todas las temporadas elabora sesudas modificaciones de su reglamento para después ignorarlas, no vio una mano de Ballo-Toure en el área. Para haber sido más clara, Toure debería haber jugado en los Lakers.

La Rojita se repuso de la desventaja. Marc Roca empató a la salida de un saque de esquina. Remató dando la puntilla a Bernardoni. El portero le había negado el gol al del Espanyol unas milésimas antes.

España se marchó ganando antes de los anuncios. Derribaron a Oyarzabal en el área. Pareció poca patada para tanta caída. Pero el árbitro volvió a ignorar a los guardianes dle VAR. El mismo Oyarzabal lo anotó.

Tras el descanso, la selección española volvió a marcar en una jugada combinativa resuelta a placer por Olmo. Con el 3-1, Francia se desconectó. España no renunció a hacer sangre, pero salvo por el gol de Mayoral no tuvo más acierto. La Rojita ha solventado todas sus dudas.Ayer se impuso a un equipo vulgar al que sacó los colores.

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