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Terremoto institucional en el Valencia, que podría afectar a Marcelino

Peter Lim, el dueño del club, quiere meter mano en la dirección deportiva de Alemany, valedor del asturiano, que amaga con dimitir

Marcelino, en Mestalla, durante las semifinales de la Liga Europa. EFE

En el mundo del fútbol la caja de los truenos puede estallar en cualquier momento. Sucedió en las últimas horas en Valencia, un ecosistema futbolístico cainita de por sí, que se puso ayer patas arriba por diferencias entre el dueño de la entidad, el multimillonario Peter Lim, y el director general Mateo Alemany. Tras una temporada que acabó por todo lo alto -Copa del Rey, puesto de Liga de Campeones y celebración del centenario- no se puede descartar la marcha de Alemany, y con ella la de los asturianos Marcelino García Toral, entrenador, y Pablo Longoria, analista, según varios medios valencianos.

La intrahistoria de este desencuentro, que ayer sacó a la calle a varios aficionados valencianistas, que increparon al presidente, Anil Murthy (de la cuerda de Lim) y arroparon a Alemany, es la siguiente. Según "Superdeporte", diario del mismo grupo editorial que LA NUEVA ESPAÑA, el pasado 18 de julio Alemany y Marcelino se reunieron con Lim en Singapur. Desde la llegada del director general las decisiones en el Valencia. Nada que ver como cuando desembarcó Lim. Alemany fue el hombre clave, por ejemplo, para mantener en el cargo a Marcelino en la crisis de resultados de la temporada pasada.

En la reunión en Singapur, Lim dejó clara su intención de involucrarse más en las decisiones deportivas. Pasaron diez días y Alemany, molesto, empezó a considerar que su opinión no era respetada. Que no pintaba nada. Hubo discrepancias en varias operaciones, como la de Rafinha. Y así se llegó a la crisis del domingo, cuando la dimisión de Alemany sobrevoló las oficinas de Paterna. Y con ella, también la de Marcelino y Longoria. Varias informaciones apuntaron que el vestuario del Valencia le habría pedido a Marcelino que reconsiderase una posible dimisión y siguiese con el grupo. El asturiano cuenta con el apoyo total de la grada y de la plantilla.

Lim, consciente de la gravedad de la situación en el club, con una grave crisis institucional que nadie esperaba, activó ayer las operaciones para encauzar la situación. Ayer estuvieron reunidos más de cinco horas en Valencia Alemany y Murthy, el presidente. Tras salir de la reunión no se deslizó ninguna decisión final.

Por lo que el futuro de las personas claves en el proyecto deportivo del Valencia sigue en el aire. "Es positivo que haya dialogo, que se hablen las cosas y que se busquen soluciones cuando hay problemas, pero se tienen que solucionar. Siempre me he visto bien en el Valencia y quiero seguir", dijo ayer Alemany a la salida de las oficinas, coreado por varios hinchas del Valencia.

Horas antes de la citada reunión, Murthy llegó al aeropuerto y allí fue claro sobre el futuro de Alemany: "Está muy difícil". No obstante, según informaciones desde Valencia, la tardanza en la reunión y el hecho de que no se haya tomado aún ninguna decisión drástica podría ser un indicativo de que Alemany podría seguir. Nadie da por cerrada ninguna posibilidad y las negociaciones se retomarán mañana. El terremoto en el Valencia ocupa la actualidad ché. Varios históricos, como Kempes o Cañizares, mostraron su apoyo al director general y su preocupación por las andadas del club. También la afición, que de forma mayoritaria demuestra estar en el lado de Alemany, Marcelino y Longoria.

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