05 de septiembre de 2019
05.09.2019

Iturria, la gloria tras el calvario

El vasco logra su primera victoria profesional tras superar una caída que casi le obliga a retirarse

05.09.2019 | 02:25
Miguel Iturria levanta los brazos al entrar primero en meta.

"Ganar cerca de casa es un sueño hecho realidad". Palabras incrédulas del español Mikel Iturrria (Euskadi Murias) después de estrenar su palmarés profesional con una victoria agónica en la undécima etapa de la Vuelta, que empezó en Saint Palais (Francia) y finalizó en Urdax Dantxarinea (Navarra), en la que Primoz Roglic (Jumbo Visma) logró mantener la camiseta roja. Iturria (Urnieta, Guipúzcoa, 27 años) llevó la fiesta al Euskadi Murias un año después del estreno de Óscar Rodríguez en La Camperona. Lo logró con una escapada en los últimos 25 kilómetros y un final apretado en el que evitó la embestida de los rivales que integraron la escapada del día.

Entró en meta dándose golpes en la cabeza. No se lo creía, pero fue una realidad bien merecida. Levantó los brazos al cielo en solitario, en una meta situada a una hora escasa de su domicilio. "Un sueño hecho realidad". "Atacó con el alma y el corazón", como dijo su director, Jon Odriozola. "Casi nos da un ataque". Le siguieron a 6 segundos el bilbaíno Jonathan Lastra (Caja Rural Seguros RGA) y el estadounidense Lawson Craddock (Education First).

Más de 18 minutos atrás, con calma y cierta desidia, el pelotón terminó la jornada como si tal cosa. Día de descanso activo. Hace tres años, en la misma meta, el grupo finalizó, entre risas, a 33 minutos. Iturria tenía la etapa marcada en su agenda. Por eso fue a entrenarse por aquellas carreteras. Estímulo no le faltaba: cerca de casa, escuchando su nombre desde las cunetas y con un puñado de segundos en la mochila se negó a perder la oportunidad de su vida. A pesar de los repechos finales de Zugarramurdi, "el pueblo de las brujas" que dio el nombre a la célebre película de Álex de la Iglesia, y de la voraz persecución de sus enemigos, Iturria le hizo caso al director: "¡Ataca a tope!''. Dicho y hecho. Obediente Iturria, sacó "fuerzas de donde no hay" para alcanzar la gloria. Un triunfo increíble, sobre todo para un hombre que hace apenas 2 años a punto estuvo de tener que colgar la bicicleta. El año 2017 fue terrible. Primero sufrió una bursitis, en la Vuelta a Madrid se fracturó el radio y en el Tour del Limousin, en un día que le esperaban sus padres en meta, se hizo añicos el fémur. Una cicatriz de 20 centímetros atestiguan aquel daño que precisó de una complicada operación y transfusiones de sangre.

Iturria siguió luchando. En el Euskadi Murias le dieron confianza y en 2019 Iturria terminó de enterrar aquel episodio con un triunfo histórico. Si hubiera apostado por él, se hubiera forrado.

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