12 de septiembre de 2019
12.09.2019

Un gran Oviedo planta cara al Madrid

El conjunto asturiano aguanta ante el actual campeón de la ACB en un abarrotado Pumarín

12.09.2019 | 01:03
Un gran Oviedo planta cara al Madrid
Nuutinen trata de encestar ante Nakic, con Arteaga a la derecha y Mickey en primer término.

El digno papel que hizo el Liberbank Oviedo ayer a pesar de la derrota ante todo un Real Madrid habla muy bien del trabajo del equipo está pretemporada a pesar de las bajas -no pudieron contar con Expósito, Coggins y Ólafsson-. Más aún después de escuchar a Pablo Laso, entrenador del Madrid, felicitar a su equipo por superar a un rival que tiene "mucho ritmo" y "mucho corazón".

Y es que lo más importante que sucedió ayer en Pumarín es que el conjunto asturiano compitió, que sus jugadores pusieron en aprietos, sobre todo durante la primera parte, a todo un Madrid. Es pretemporada y la distancia entre los dos conjuntos es sideral, pero aún así los dos se vieron obligados a trabajar por la victoria y, por lo tanto, el duelo les valió a ambos contendientes para preparar sus muy diferentes objetivos. Unos, los del equipo local, para intentar seguir compitiendo entre los mejores de las LEB Oro, y otros, los blancos, para poner en marcha una máquina que les debe llevar a pelear por imponerse en todas las competiciones en las que participan.

Para la afición local fue un gozo ver a los suyos poner en dificultades a todo un Madrid durante el primer tiempo. El primer cuarto comenzó con un intercambio de canastas que pareció decantar el duelo a favor del cuadro blanco cuando Carroll puso nueve puntos de distancia (11-20) a 2.02 del final. Pero reaccionó el Liberbank Oviedo con dos canastas (15-20) de un monumental Oliver Arteaga, que ayer destapó el tarro de las esencias y demostró que si Felipe Reyes, todo un campeón del mundo ayer presente en Pumarín, es una leyenda del baloncesto del más alto nivel, él representa con una extraordinaria dignidad lo mejor de ese otro baloncesto que, un escalón por debajo del que juegan las estrellas, también despierta pasiones y mantiene viva la afición por un deporte que ayer salió muy bien parado de un recinto, el emblemático polideportivo de Pumarín, en el que se siguen acogiendo competiciones para las que se ha quedado pequeño. Es necesario que estas fiestas puedan celebrarse dentro de no demasiado tiempo en un lugar que pueda congregar a más público.

Pero si lo que sucedió en el primer parcial hizo que muchos aficionados del OCB se frotaran los ojos, lo del segundo fue aún mejor. Los locales llegaron a ponerse cinco arriba (31-26) a 6.42 del descanso, soportando la diferencia física a base de esfuerzo.

Tras el descanso parecía que el Madrid despegaba y la capacidad de aguante del Oviedo terminaba. Se llegaron a ir doce arriba (50-62) a la conclusión del tercer parcial y en el inicio del cuarto estiraron aún más la renta hasta los quince puntos (52-67) a 8.17 de acabar. Pero apareció un espectacular Alex Reyes para volver a apretar un partido que acabó de la mejor manera posible: dando entrada a la cancha a los canteranos Iván Menéndez y Fran Sánchez, que, junto a Sergio Arias, que suplió con nota a Llorente, ya pueden decir que se enfrentaron a todo un Real Madrid.

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