La victoria del Lokomotiv en la primera jornada en Leverkusen elevó la complejidad del grupo D de la Liga de Campeones, que lleva al Atlético de Madrid hoy (21 horas) a Moscú entre la necesidad y la seguridad que supone un triunfo o el apuro de una derrota en un estadio y contra un rival con el que jamás ha perdido. Ni en 2007-08, cuando lo visitó en su vuelta a Europa a través de la Copa de la UEFA, con un 3-3, ni hace dos campañas, cuando también en la Liga Europa, de la que fue luego campeón, se cruzó con el conjunto ruso, al que arrolló sin matices tanto en campo propio, con un 3-0, como ajeno, con un 1-5, para avanzar a los cuartos de final.

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