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El secreto de Bragado

El atleta, podólogo de profesión, utilizó unas plantillas especiales con impresión 3D para soportar el calor en Doha

Jesús Ángel García Bragado (Madrid, 17 de octubre de 1969) todavía está cansado. A diez días de cumplir 50 años, ya está en Barcelona, donde reside. Ahí disfrutará de unas minis vacaciones. Ganadas a pulso. Y a zancadas. El esfuerzo en el Mundial de atletismo de Doha, una competición que nació con polémica por la designación de Qatar en 2014 y marcada por las duras condiciones por el calor y la humedad, sigue en el cuerpo. "Muscularmente todavía se nota el esfuerzo, el cuerpo está más castigado que en otras pruebas", indica. El Mundial catarí también pasará a la historia por la imagen de estadios vacíos (se competía de noche, por la climatología, y no había casi público). "A las cinco de la tarde ya es de noche, la gente cuida las horas de sol", recalca el atleta.

Luchar contra el calor era la obsesión de los deportistas. Muchos corredores no aguantaron. Bragado sí. Se preparó para la cita. Alimentación, entrenamientos, control férreo e horas de sueño?En alta competición todo se mide. "La clave está en adaptar el cuerpo a nuevas circunstancias. Cambié todos los horarios. Muchas veces debía saltarme comidas para dormir más", asegura. Pero Bragado, lo desvela varios días después del Mundial, tenía un secreto. Podólogo de profesión, político en sus ratos libres (fue concejal del PP en San Adrián del Bésos, en la provincia de Barcelona, aunque no salió en las últimas elecciones locales), el madrileño, campeón del mundo en 1993 en Stuttgart, es de los que apuestan por aprovechar al máximo los recursos. "Entrenando me di cuenta que la sudoración era un problema al correr. Teníamos que intentar evacuar el agua de la zapatilla. Hay modelos con perforaciones debajo de la suela, yo las utilizo desde hace años. Pero para Doha necesitaba potenciar eso todavía más". Por eso la clínica que colabora con Bragado, "Podoactiva", trabajó contra reloj para la cita. Y llegaron a tiempo. "Les pregunté que si podían hacer una plantilla todavía más perforada en la suela, que me permitiese evacuar más agua. Ellos trabajan con tecnología de impresión 3D y consiguieron un modelo todavía más amplio".

El experimento funcionó: "Me dio un buenísimo resultado. Cada atleta tiene su secretillo y yo recurrí a esto. Lo intentaremos mejorar en el futuro", dice contento. Bragado consiguió su objetivo, quedó octavo en los 50 km y logró el pase a los Juegos Olímpicos de Tokio. Bragado no solo se lleva experiencias deportivas en Doha. "Ha sido mi oportunidad para clasificarme para los Juegos. También me quedo con la oportunidad de haber pasado varias semanas en Doha. Ver una cultura tan distinta impresiona. Hay muchísimo español trabajando. Doha es una ciudad muy moderna. Tienen unos parques espectaculares, enormes. Todo llama la atención como país. El problema que tienen es el calor, durante varios meses es casi insoportable", recalca Bragado.

Sobre la designación de Doha como sede mundialista, asunto espinoso durante todo el Mundial, Bragado pone humor. "A mí me encantaría que todos los Mundiales se hiciesen al lado de mi casa y no tener que moverme. Hoy en día el mundo es global y los campeonatos cuestan mucho dinero. Nosotros, los atletas, tenemos que adaptarnos a las condiciones. Se sabía que Doha tenía capacidad económica para hacerlo", indica Bragado, que, aunque admite que los Juegos de Tokio pueden ser su último reto antes de la retirada, asegura tener la ilusión del primer día. "Mantengo la llama de la ilusión encendida. Compito contra chavales que podrían ser mis hijos. Todo lo que he hecho ha sido a base de tener muchísima ilusión. Mi familia está orgullosa de mí".

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