Pablo Carreño, actual número 27 del ranking de la ATP, fue ayer homenajeado por el que el propio Carreño definió como "mi club de toda la vida", el Grupo Covadonga, por los éxitos logrados a lo largo del 2019 que culminaron siendo parte del equipo español que ganó la Copa Davis. El presidente del club, Antonio Corripio, recordó sus inicios, "con 5 años junto a su hermana Lucía en uno de los cursillos del club". Corripio no se olvidó de la lesión que "en el 2012 le tuvo al borde de la retirada cuando tuvo que ser operado de una hernia discal lo que le hizo regresar al circuito en el puesto 757. En un año ascendió hasta el 64", o cuando en el 2017 entró en el top 10 tras alcanzar las semifinales del Abierto de Estados Unidos. Por eso y por los torneos ganados y su amor al club supone "un ejemplo para todos", afirmó el presidente antes de entregarle la insignia de plata de la entidad. El tenista también rememoró sus inicios y agradeció "los esfuerzos que hizo el club cuando era pequeño facilitándome poder entrenar o los viajes para jugar".

Para Carreño "el 2019 empezó de una manera complicada por culpa de las lesiones que me hicieron estar cuatro meses fuera de las pistas y perder muchos puestos en el ranking. Pero la última parte del año fue muy buena con el colofón de la Copa Davis, que es una competición muy especial para mi. Este final ha sido muy positivo".

El gijonés dejó atrás los problemas físicos incluidos los que tuvo en la Copa Davis, que aseguró "no fueron importantes, una simple contractura". Ahora está "finalizando la pretemporada y físicamente estoy muy bien".

Una pretemporada en la que ha intentado "mejorar algunos aspectos del juego y también físicos para tratar de no lesionarme tanto, pero contento y con ganas de volver a empezar". Carreño se acordó de los otros dos asturianos que consiguieron estar en el top 100, Juan Avendaño, que ganó la Davis como capitán, y Galo Blanco, que ahora es uno de los organizadores del nuevo formato de esta competición. Ninguno la consiguieron ganar como jugadores, lo que convierte a Pablo en el primer asturiano, en hacerlo lo que supone "un gran orgullo y dar visibilidad a una comunidad como Asturias, que no tiene tantos recursos como otras" e hizo votos porque "el tenis siga creciendo". Tal como Carreño asegurara en LA NUEVA ESPAÑA del pasado 26 de noviembre, insistió en que "la Copa Davis necesitaba un cambio, los mejores jugadores no la jugaban", pero también reconoce que "tal vez sean necesarias algunas mejoras como por ejemplo los horarios".

De cara a 2020, Pablo Carreño tiene una cita especial como son los Juegos Olímpicos. Para ello tiene que estar entre los 50 primeros del mundo y entre los cuatro primeros de España. "No quiero solo clasificarme sino poder ir con la opción a ganar una medalla, porque es mi sueño".