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El Hijo De Esther

Mecachis

El pasado jueves pregunté quién pitaba al Madrid en el campo del Levante y me contestaron que Hernández Hernández. Dije: "Mecachis" -bueno, no dije "mecachis", pero vamos a suponer que la expresión fue "mecachis" pese a que a la bellísima Julia Roberts le causara mucha risa que Hugh Grant en "Nothing Hill" utilizara la expresión por estar pasada de moda. "Ya nadie dice mecachis", afirmaba Julia mientras lucía esa sonrisa que lo ha eclipsado todo en los últimos 30 años-. A lo que iba, que me voy por las ramas, apareció la señal en directo del partido Levante-Real Madrid en mi televisor y vi a Hernández Hernández en la imagen calentando y sonriendo y dije "Mecachis"; comenzó el partido y observé las tres primeras entradas duras del Levante ante la impavidez de Hernández Hernández pidiendo calma (como haciendo entender que era muy pronto para empezar a tarjetear) y dije "Mecachis". Pocos minutos después, cómo no, Sergio Ramos hace una falta y Hernández Hernández le saca la amarilla ante la incredulidad blanca y dije "Mecachis" -esta vez con el aderezo de "en la mar"-. Los jugadores del Levante tocaron tres veces y en tres jugadas distintas el balón con la mano o el brazo dentro del área y la displicencia de Hernández Hernández me hizo pensar "Mecachis" sin que pueda reproducir el aderezo. En este punto, comparto una reflexión: cuantas más jugadas se dejen a la interpretación arbitral como es el caso de las manos pues ya nadie sabe cuando algo es mano o no lo es, mayor será la subjetividad del arbitraje, mayores serán los errores y más sitio habrá para personajes como Hernández Hernández, conocido y reputado antimadridista, al que incluso el gran capitán blanco le llegó a preguntar si tenía algo con él porque no entendía las decisiones disparatadas del trencilla.

Sergio, yo te lo explico. Hernández Hernández anuló un gol a Bale en el Camp Nou que suponía la victoria porque consideraba que Bale, un bigardo que domina el juego aéreo, se había apoyado en Jordi Alba, conocido en el mundo del fútbol por su velocidad, sus malos modos, su chulería y, para el caso que nos ocupa, su falta de altura. Amén de una patada de Luis Suárez a Varane en un Clásico que supuso un gol para el Barcelona y que Hernández Hernández no pitó pese a que el cuarto árbitro le avisó por el pinganillo, cosa que demostró Cuatro un día después al repasar las imágenes. Solo dos ejemplos flagrantes aunque el árbitro tiene muchos silbatazos que decoran su trayectoria antimadridista.

Sergio ya lo sabe, pero yo se lo recuerdo. Hernández Hernández y algunos más son declarados antimadridistas y hacen gala de serlo con sus decisiones, así que si el lector que me sigue leyó la columna de la semana pasada retiro lo dicho. En algunos casos como los citados no es que los árbitros sean malos, que lo son, es que además de malos pitan mal de forma voluntaria y eso ya duele más y me obliga constantemente a decir "Mecachis".

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