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Una Liga imprevisible

La intención de prolongar la competición más allá de junio puede encontrar problemas legales con jugadores que terminan contrato - Algunos clubes ya negocian con sus futbolistas para cambiar el vencimiento a "30 de junio" por "hasta final de temporada"

Christian y Djurdjevic se encaran en el último derbi disputado en el Tartiere.

Christian y Djurdjevic se encaran en el último derbi disputado en el Tartiere. JUAN PLAZA

El deseo es unánime: la competición tiene que terminar. Y siempre que la situación no se descontrole, parece que ese será el desenlace. Es el camino elegido por Federación y Liga, tan opuestos en algunos asuntos y coincidentes en este, aunque para llegar al destino haya que rebasar los límites. Rubiales ya habla de un escenario en el que se jueguen partidos de la actual campaña 2019/20 más allá del 30 de junio y es en ese contexto en el que pueden emerger los problemas legales: ¿Qué sucede con los futbolistas que terminan su vinculación en esa fecha? Una negociación colectiva entre futbolistas y patronal parece la vía más segura para agilizar una solución, pero algunos expertos jurídicos consultados por LA NUEVA ESPAÑA hablan de un escenario que podría traer algunos problemas.

"En el mundo del fútbol no existen los contratos indefinidos. Toda vinculación tiene que tener una fecha de vencimiento. Y no parece que la actual situación altere esa fecha de vencimiento, que la prolongue más allá del 30 de junio", explica el abogado Nacho Álvarez-Buylla como primera aproximación al asunto. Esa, la del 30 de junio, es la fecha que puede traer problemas al normal funcionamiento de la competición.

Se dan, de esta manera, tres tipos de situaciones. Los futbolistas que tengan vinculación con el club más allá de la presente temporada no tendrían problemas en seguir compitiendo en julio o agosto. "El futbolista puede disfrutar de las vacaciones más adelante", aclara el abogado. En el caso de los cedidos, hay tres elementos a tener en cuenta: el club que hace el préstamo, el que acoge al futbolista y el propio jugador. Álvarez-Buylla pone un ejemplo: "El Oviedo es ahora mismo el empleador de Lunin. Habría que modificar ese contrato, renovarlo. Y el Madrid tendría que acceder".

La situación se complica con los futbolistas que finalizan su vinculación este mismo curso y que deberían prorrogar su contrato mientras hasta que finalice la competición. Aunque incluya jugar en julio o agosto. "Algunos clubes de Segunda y Segunda B han empezado a negociar de forma colectiva una modificación de los contratos para que en vez de que venzan el 30 de junio, lo hagan cuando acabe la temporada. Así evitarían el conflicto", señala un agente con una amplia cartera en Segunda que prefiere no hacer público su nombre. Entre los clubes que negocian esta medida está la Cultural Leonesa, de Segunda B, y Fuenlabrada y Zaragoza, de Segunda. Entre las medidas a adoptar, también se negocian reducciones en el sueldo de los futbolistas. De momento, Oviedo y Sporting se mantienen a la expectativa y no negocian ninguna modificación contractual con sus jugadores. Prefieren esperar a que se aclare el panorama.

Álvarez-Buylla expone otra situación aún más rocambolesca que se podría dar si se amplía el plazo de la competición: "Puede darse el caso de que un futbolista ya haya firmado un nuevo contrato con otro equipo (puede hacerlo a partir del 1 de enero) con un sueldo superior al actual. Si después se decide que el plazo de vencimiento se prorroga hasta completar la competición, a ese futbolista le está suponiendo un perjuicio, porque va a ganar menos que lo que tenía firmado. ¿Quién le abona esa diferencia?".

Carlos Muñiz, abogado laboralista, analiza ese caso concreto: "Ahí tiene que haber un acuerdo a tres partes. El jugador, el club actual, digámosle A, y el club con el que tiene un acuerdo a partir de junio, llamémosle B, deben pactar que ese futbolista pueda acabar la campaña en el mismo equipo en el que la comenzó. De lo contrario, el equipo por el que firmó, el B, está en pleno derecho de poder incorporarle ya para partidos que se diputen en julio, por ejemplo, al haber concluido su relación con el A", señala. Para Álvarez-Buylla, la solución pasa, en todo caso, por dos caminos posibles: "Que un Decreto Ley regule el retraso de los plazos de vencimiento de los contratos o que se llegue a un acuerdo colectivo entre la Liga, la AFE y la Federación".

Tampoco se descartan que se den situaciones extraordinarias en el mercado. Carlos Muñiz añade un apunte interesante. "Es probable que pueda abrirse un mercado de fichajes específicamente para ese tramo. Creo que va a ocurrir. Entre los futbolistas que acaban contrato el 30 de junio, habrá casos en los que no haya acuerdos, jugadores que prefieran marcharse, y los clubes pueden verse con tres o cuatro bajas de cara a este último tramo de Liga. Eso, en determinadas plantillas, puede ser una merma importante, por lo que sería necesario que se les permitiera reforzarse", detalla. Un posible parche a ese problema es que la Liga retrase el plazo de inscripción de los futbolistas, de manera que ningún jugador pueda jugar las últimas jornadas con otro equipo diferente al que inició la competición.

Muñiz también recuerda la gran importancia que cobra en estos momentos la manera en la que están redactados los contratos, ya que su interpretación sería determinante a la hora de que clubes y jugadores resuelvan sus vinculaciones si la competición se amplía. "En prensa leemos muchas veces que tal o cual jugador llega cedido hasta final de temporada. Si es así como literalmente se recoge en el contrato, y no a través de una fecha, ahí los clubes sí pueden acogerse a ello, ampliándose la vinculación más allá de junio si fuera necesario", explica sin ocultar que es muy poco habitual que se redacten de esa manera. Es por ello que valora la situación contractual de los cedidos de manera similar a la de aquellos cuyo contrato expira a 30 de junio. O hay acuerdo para ampliar o pueden irse.

La Asociación de Futbolistas Españoles, AFE, vive muy pendiente de la situación de cada jugador en una coyuntura tan excepcional como la actual, prestando asesoramiento a cada caso. Especialmente, a los afectados por las consecuencias de los ERTES que en Asturias ya han sido propuestos por clubes de Segunda División B y Tercera División. No es el caso, todavía, de los representantes asturianos en Segunda. Sporting y Oviedo se mantienen sin acogerse a esta medida.

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