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García Remón: "La rivalidad con Antic en los derbis se llevaba con respeto"

"Era entrañable, teníamos una relación bastante cercana", dice el extécnico del Sporting, que coincidió con Radomir en el Real Madrid

Antic y García Remón charlan en la sede de LA NUEVA ESPAÑA en 1993, antes de un derbi.

Antic y García Remón charlan en la sede de LA NUEVA ESPAÑA en 1993, antes de un derbi. LNE

Mariano García Remón recuerda cuando a su llegada al Sporting le tocó vivir una situación especial, que nunca había le había tocado. En la semana previa de los derbis había normalidad, se reunían los entrenadores, alcaldes y presidentes de Oviedo y Sporting. La sede de LA NUEVA ESPAÑA era testigo de esos encuentros, algo que recuerda García Remón cuando descuelga el teléfono y recibe la noticia de la muerte de Antic por parte de este periódico. "La rivalidad con Antic en los derbis se llevaba con respeto. Nos juntábamos y hablábamos antes, era una costumbre que me sorprendió, pero que me agradó muchísimo porque Antic era entrañable", explica el que fuera técnico del Sporting entre 1993 y 1995.

Antic llegó un año antes al Oviedo, y le tocó disputar cinco derbis frente al Sporting, con dos victorias en Liga, en su primer y último derbi, y ambos casos ante Carlos García Cuervo en el banquillo rojiblanco: 2-1 en la jornada 35.ª de la temporada 1992-1993 y 1-0 en la 37.ª de la 1994-1995. En medio las tres citas ante García Remón, con triunfo gijonés en la ida de la 1993-1994 (0-1 en la 3.ª jornada), y dos empates: 0-0 en la 22.ª de ese mismo curso y 1-1 en la 18.ª de la siguiente. "Siempre fue muy respetuoso, nos deseamos suerte los dos, era trabajador y los resultados lo avalaron. Era muy responsable, vivía mucho el fútbol ", señala García Cuervo. "Tenía a Carlos, que era una gran ayuda, y nos amargaba la vida, ese recuerdo tengo de los derbis contra él, de una de sus bazas", añade.

Mariano García Remón conoció a Antic antes de recalar en Asturias. Cuando el serbio dirigía al primer equipo del Madrid, García Remón estaba al frente del filial. Estuvieron así dos temporadas. "Teníamos una relación bastante cercana. Era lo normal, un entrenador de primer equipo que seguía de cerca lo que había debajo", rememora García Remón. "Le tocó una época muy difícil, de renovación, tras un ciclo triunfal del Madrid de la Quinta del Buitre. Le tocaba seguir muy de cerca a los entrenadores del filial y por eso teníamos mucho contacto", relata.

Allí, en Madrid, pudo comprobar de cerca su método de trabajo y poder valorar ahora su trayectoria con el paso del tiempo. "Consiguió grandes títulos, logró mantener una seriedad y una línea muy recta en su trabajo que es algo difícil de conseguir para cualquier entrenador", comenta.

En Asturias después fueron rivales. Y no solo en los banquillos, sino también en los fichajes. "Coincidíamos hasta en algunos fichajes, recuerdo cuando ellos peleaban y se llevaron a Onopko y nosotros a Lediakhov", explica el que fuera entrenador del Sporting en la etapa de Antic en el Oviedo. "El ambiente era especial. Ya vivíamos esa rivalidad desde el verano, con el Trofeo Principado".

La etapa de García Remón se inició más tarde que la de Antic en el Oviedo y concluyó antes. Pero en medio, una rivalidad sana que disfrutaron después de haber mantenido la cercanía de entrenar en el mismo equipo.

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