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El OCB lo estropea al final

El Liberbank Oviedo planta cara al Breogán de Lugo, uno de los favoritos al ascenso, pero se queda sin gasolina en el último cuarto y acaba perdiendo

El jugador del Liberbank Oviedo Norelia se dispone a tirar a canasta ante Aboubacar, ayer en Pumarín.

El jugador del Liberbank Oviedo Norelia se dispone a tirar a canasta ante Aboubacar, ayer en Pumarín. MIKI LÓPEZ

Al Liberbank Oviedo le faltó gasolina, acierto y una mejor toma de decisiones para, al menos, haber competido contra el Breogán hasta el final del partido con el que ayer comenzaron los asturianos su octava temporada en la LEB Oro. Y aunque hay razones que explican todos esos defectos, lo cierto es que el equipo que compareció en un Pumarín venido a menos por las restricciones a las que obliga la pandemia del coronavirus demostró durante muchos momentos que puede rendir a un muy buen nivel. El equipo dirigido por Natxo Lezkano tiene ahora un respiro (la siguiente jornada le toca descansar) que le va a venir muy bien para integrar a Kabasele y Cameron Oluyitan, que deben llegar la próxima semana a Oviedo, y para tratar de recuperar a Saúl Blanco, que se perdió el partido por lesión.

El inicio del duelo fue fulgurante y en él se vio a un OCB encendido y dispuesto a golpear primero a un rival en teoría superior. Speight, que formó como base titular, dejó grandes momentos. El estadounidense compensa su poca estatura con velocidad en las piernas y en las manos. Es, además, un jugador valiente que no se esconde a la hora de lanzar y que tiene buena mano para anotar. Bajo su mando y con una defensa brillante, que dejó al Breogán en tan solo 12 puntos, los asturianos llegaron a ponerse diez arriba (12-2, a 3.30 de acabar el primer parcial).

La reacción del equipo de Lugo llegó en el segundo cuarto y los locales no supieron frenarla. Le costó al OCB mantener el nivel cuando llegaron los cambios y salieron de pista los titulares. El impulso del Breogán le llevó a coger una renta de diez puntos (21-31) a 4.22 del descanso. Imperdonable fue dejar a un jugador como Soluade libre desde la línea de triple. Se trata de uno de los jugadores más determinantes de la LEB Oro por su capacidad para anotar sin parar.

De nuevo Speight tomó las riendas del equipo para mantener al OCB en el partido y cuando se le unió un ayer irregular Brown el equipo de casa volvió a meterse en el partido y se fue al vestuario con solo tres puntos de desventaja (35-38). El público, sabedor de los problemas que tiene el equipo y de la entidad del rival, ofreció todo el apoyo que pudo a los suyos y empezó a creer que se podía ganar. Más aún tras el gran comienzo del tercer cuarto que protagonizaron los de Lezkano. Cuando se unieron Brown y Norelia -el jugador quizás más importante y espectacular del equipo- llegó la fiesta a Pumarín. Se echó de menos que el fortín ovetense estuviera a rebosar cuando Brown culminó un contraataque tirando contra el tablero para que Norelia, que le seguía a toda velocidad, machacara con violencia. La celebración estuvo a la altura de la que posiblemente fue la mejor jugada del partido. Esa canasta, además, colocó nueve puntos arriba al OCB (51-42) a 2.38 de terminar el tercer parcial. De nuevo la defensa azul funcionaba y la energía de Norelia llevaba en volandas al resto del equipo.

Pero el Breogán volvió a reaccionar, redujo la distancia (55-51) para el último parcial y supo buscar las cosquillas a un OCB cansado y que se vio impotente para frenar el juego interior de los lucenses. Lo hizo cometiendo una falta tras otra y lo pagó, en parte por el gran acierto (24 de 27) que tuvieron los gallegos desde la línea de tiros libres. Así las cosas, sin que el Breogán hiciera ningún alarde, los gallegos fueron cogiendo ventaja en el último parcial y sacando de la pista a un OCB al que ya no le quedó gasolina para volver a reaccionar ante uno de los gallitos de la Liga.

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