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El viaje de nunca acabar

El Balonmano Gijón necesitó 17 horas y tomar cuatro vuelos para llegar a Lanzarote tras perder un enlace en Madrid

Por fin en Lanzarote. Por la izquierda, Alba Holgado (44), Sara Castro, Raúl Vallejo, Zoe González, Sara Cardín, Laura Antuña, Víctor Fernández, Nerea Solares y Selena García. Agachadas, Alba González, María Blanco, Alba Fernández (97), María Santos (8) y Sofía Fernández.

Por fin en Lanzarote. Por la izquierda, Alba Holgado (44), Sara Castro, Raúl Vallejo, Zoe González, Sara Cardín, Laura Antuña, Víctor Fernández, Nerea Solares y Selena García. Agachadas, Alba González, María Blanco, Alba Fernández (97), María Santos (8) y Sofía Fernández. BALONMANO GIJÓN

Ni una veterana como Alba Holgado, con miles de kilómetros a sus espaldas en interminables viajes, recuerda uno tan accidentado como el que el Balonmano Gijón tuvo que sufrir para llegar a Lanzarote el pasado fin de semana para jugar ante el Zonzamas. Y es que desde el principio nada

Y así fue. "Cuando llegamos a Barajas oímos que anunciaban la última llamada para el vuelo a Lanzarote, pero por más que corrimos cuando llegamos a la puerta de embarque ya estaba cerrada", cuenta Alba, para añadir: "Nos dijeron que el siguiente vuelo para Lanzarote era al día siguiente pero no nos valía porque nosotras jugábamos esa misma tarde".

Comenzaron entonces múltiples llamadas para tratar de arreglar la situación. "Por un lado hablamos con la Federación para decirles lo que pasaba, por otro con el Zonzamas para lo mismo y por otro con Iberia para tratar de ver cómo volábamos ese mismo día". El Zonzamas entendió la situación y accedió a retrasar al domingo el partido con el visto bueno de la Federación. Más complicado fue lo de viajar, "porque no solo había que encontrar billetes para ir, sino también para volver porque los que teníamos tampoco nos valían porque eran para el domingo por la mañana. Nos dijeron que había un vuelo a Tenerife que llegaría sobre las diez de la noche y que solo había nueve plazas y nosotras éramos 14". De nuevo ronda de llamadas hasta que "la solución fue dividirnos en dos vuelos. Uno a Las Palmas, y en el otro, en el que iba yo, hicimos Madrid-Tenerife Norte, de ahí a Las Palmas donde nos juntamos todas y desde allí fuimos a Lanzarote, donde llegamos pasadas las once de la noche".

En ese vuelo directo a Las Palmas viajó Sara Cardín: "Los dos vuelos salieron de Madrid prácticamente seguidos, pero nosotras tuvimos que esperar en el aeropuerto de Las Palmas más de tres horas a que se juntase el resto".

Todas juntas de nuevo aún quedaba un último vuelo hasta Lanzarote en uno de esos aviones de hélice que realizan vuelos interiores entre las distintas islas. "Fueron otros 40 minutos más aproximadamente", prosigue Cardín. En total, 17 horas de viaje

Un último vuelo que fue la culminación de una mala tarde para Alba Holgado, a la que no le gusta nada volar, y que ya iba por el cuarto del día. Y además en lo que la gijonesa definió como "una guagua voladora" en la que no tenía mucha confianza.

La vuelta fue normal: Lanzarote-Bilbao y desde allí en coches de alquiler hasta Gijón y rezando porque no les parasen por romper el confinamiento porque la llegada a casa fue pasada la medianoche. y encima, tras una dura derrota: 40-14.

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