El asturiano Pablo Carreño volvió a chocar con Kevin Anderson, el jugador sudafricano que le privó de disputar la final del Abierto de Estados Unidos de 2017, cuando le ganó en cuatro sets. Ayer, en el torneo de Viena, Anderson se impuso con autoridad (7-5 y 6-1). Carreño, decimoquinto del mundo, se diluyó paulatinamente ante un rival que está situado en el puesto 111 del ránking. Resistió el gijonés la primera manga, pero se desmoronó en la siguiente, en un choque que duró 83 minutos.

Anderson se enfrentará contra el vencedor del duelo de segunda ronda entre el ruso Daniil Medvedev y el canadiense Vasek Pospisil. Previamente, el serbio Novak Djokovic se impuso al croata Borna Coric (7-6(11) y 6-3), con lo que se aseguró acabar la temporada como número uno. Djokovic, primer favorito, necesitaba alcanzar la tercera ronda de la competición para cerrar el curso de nuevo en lo alto de la clasificación mundial. Tardó dos horas y nueve minutos en sellar la victoria necesaria.