Iker Casillas, exjugador del Real Madrid, del Oporto y de la selección española, aseguró que para un futbolista “es complicado decir adiós” y que en su caso además “fue todo radical” a raíz del infarto que sufrió mientras entrenaba en mayo de 2019, y aunque se pregunta “por qué así”, no olvida tampoco “la suerte por cómo fue”.

El madrileño, que ayer presentó el documental sobre su vida “Colgar las alas”, que emitirá Movistar, apuntó que “el momento” en el que se dio “cuenta” de que tenía que empezar a pensar en su retirada fue “seis, siete meses después del infarto”. “Había un riesgo pequeño, pero lo tenía. Una vuelta habría sido algo grandísimo, pero cuando decido presentarme a las elecciones de la Federación ya soy consciente que dado ese paso el siguiente era dejar el fútbol”, subrayó.

El exportero apuntó que la decisión le causó “muchos quebraderos de cabeza”. “Te resistes a decir ‘basta’, sobre todo por la manera qué es y hay un proceso para asimilarlo. Fue todo tan radical que se hace difícil, pero cuando estoy en Oporto ya de reojo empiezo a mirar una vida después del fútbol”, prosiguió.

Y meses después de confirmar su adiós, “sinceramente”, no puede todavía “disfrutar viendo fútbol”. “Cuando llevas una monotonía en tu vida se te hace difícil cambiar el chip, en cuanto tenga la mente más ocupada lo iré dejando. Vivo casi un reconocimiento diario y así es difícil poder olvidarte un poco del fútbol”, confesó.

Casillas no escondió que “tras 25 años” en el Real Madrid tiene la “ilusión” de poder volver “algún día” a la entidad blanca porque se ve “útil a un club referente mundial” y que conoce “muy bien”, sobre todo para “poder transmitir” los valores que él recibió desde “pequeño”. Sobre la serie, la calificó como “un tesoro” a nivel personal de cara al futuro, con momentos buenos “y otros más oscuros”.