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Ana Palacios | Única candidata a la presidencia de la Federación Asturiana de Hípica

El deseo de la próxima presidente de la Federación Asturiana de Hípica: “Hay que desmontar la idea de que es un deporte caro”

“Para financiar los gastos tenemos que aumentar el número de licencias y conseguir patrocinadores”

Ana Palacios, ayer, en el Chas. | Juan Plaza

Ana Palacios, ayer, en el Chas. | Juan Plaza

Salvo imprevisto de última hora, el próximo 17 de diciembre Ana Palacios López será elegida presidenta de la Federación Asturiana de Hípica. Palacios, nacida en Oviedo hace 34 años y residente en Gijón, llega con un programa cargado de innovaciones para dar un impulso a una actividad que ha ido a menos en Asturias en los últimos años. Sabe que para lograrlo hará falta dinero y hacia ese objetivo irán sus primeros esfuerzos una vez acceda al cargo.

–Hace cuatro años ya intentó presentarse. ¿Qué ocurrió?

–Me decidí un poco tarde, no me dio tiempo a preparar bien la candidatura y renuncié al no tener una asamblea favorable. Esta vez ya me empecé a mover en mayo, lo fui comentando con algunas personas y vi que había mucha gente con ganas de cambio.

–¿Desde cuándo está vinculada a la hípica?

–Toda la vida. Con 7 años ya empecé a montar por influencia de mis padres. Sobre todo de mi madre, que es juez internacional. Me inicié en el Chas, después en El Asturcón y participé en bastantes campeonatos de España cuando Asturias era el no va más. Íbamos con tres equipos y todos conseguían medallas.

–¿Por qué lo dejó?

–Hace ocho años, cuando me casé, tenía dos caballos, uno muy mayor y otro que se lesionó de gravedad. Así que me desvinculé.

–En su programa habla de popularizar la hípica, pero parece un deporte caro.

–Hay que desmontar esa idea. No voy a decir que pueda acceder todo el mundo, pero sí las personas de clase media, con unos trabajos normales, por lo menos para la categoría alevín e infantil. A partir de juveniles ya se necesita un caballo más caro. Además, nos centramos en los saltos, pero hay otras disciplinas, como el raid, que son más asequibles.

–¿Planes para conseguir esos objetivos?

–Tenemos que crear una comisión para unificar la enseñanza en las escuelas. Hay que ayudar a los niños con capacidad para que puedan alquilar un caballo o un pony. También queremos ayudar a los organizadores de los concursos nacionales porque se necesita bastante dinero y ahora hay muy pocos. Y no limitarlos al verano. Hablaremos con las federaciones limítrofes para promover una Liga norte. Nos vendría bien una Liga asturiana potente, con premios, que reúna tanto al que empieza a montar, a alevines e infantiles, como a jinetes profesional.

–¿Cómo piensa financiarlo?

–El dinero es un problema porque no somos una federación rica. Las subvenciones públicas dependen en parte del número de licencias y ahora tenemos solo 1.200. El objetivo es llegar a dos mil en los dos primeros años, pero como el precio aquí es muy alto muchos jinetes se federan en otras comunidades. En Asturias una licencia nacional de adulto o juvenil cuesta 200 euros.

–¿Más vías de ingresos?

–Hay que moverse para conseguir patrocinadores. Igual que vamos a ir por los colegios con un dossier para que los niños se interesen por la hípica tenemos que vender nuestro producto entre las empresas. Por ejemplo, con la Liga norte y la Liga asturiana habría unos 40 concursos que moverían a seis mil personas. Ofreceremos vallas publicitarias, notas de prensa, presentaciones...

–Llega a la presidencia con el inconveniente añadido de la pandemia del covid-19.

–En ese sentido estoy tranquila. Los clubes lo tienen todo muy bien controlado, cumpliendo las medidas de prevención. Además tenemos la ventaja de que la hípica es un deporte que se practica al aire libre y de manera individual.

Salvo imprevisto de última hora, el próximo 17 de diciembre Ana Palacios López será elegida presidenta de la Federación Asturiana de Hípica. Palacios, nacida en Oviedo hace 34 años y residente en Gijón, llega con un programa cargado de innovaciones para dar un impulso a una actividad que ha ido a menos en Asturias en los últimos años. Sabe que para lograrlo hará falta dinero y hacia ese objetivo irán sus primeros esfuerzos una vez acceda al cargo.

–Hace cuatro años ya intentó presentarse. ¿Qué ocurrió?

–Me decidí un poco tarde, no me dio tiempo a preparar bien la candidatura y renuncié al no tener una asamblea favorable. Esta vez ya me empecé a mover en mayo, lo fui comentando con algunas personas y vi que había mucha gente con ganas de cambio.

–¿Desde cuándo está vinculada a la hípica?

–Toda la vida. Con 7 años ya empecé a montar por influencia de mis padres. Sobre todo de mi madre, que es juez internacional. Me inicié en el Chas, después en El Asturcón y participé en bastantes campeonatos de España cuando Asturias era el no va más. Íbamos con tres equipos y todos conseguían medallas.

–En su programa habla de popularizar la hípica, pero parece un deporte caro.

–Hay que desmontar esa idea. No voy a decir que pueda acceder todo el mundo, pero sí las personas de clase media, con unos trabajos normales, por lo menos para la categoría alevín e infantil. A partir de juveniles ya se necesita un caballo más caro. Además, nos centramos en los saltos, pero hay otras disciplinas, como el raid, que son más asequibles.

–¿Planes para conseguir esos objetivos?

–Tenemos que crear una comisión para unificar la enseñanza en las escuelas. Hay que ayudar a los niños con capacidad para que puedan alquilar un caballo o un pony. También queremos ayudar a los organizadores de los concursos nacionales porque se necesita bastante dinero y ahora hay muy pocos. Y no limitarlos al verano. Hablaremos con las federaciones limítrofes para promover una Liga norte. Nos vendría bien una Liga asturiana potente, con premios, que reúna tanto al que empieza a montar, a alevines e infantiles, como a jinetes profesional.

–¿Cómo piensa financiarlo?

–El dinero es un problema porque no somos una federación rica. Las subvenciones públicas dependen en parte del número de licencias y ahora tenemos solo 1.200. El objetivo es llegar a dos mil en los dos primeros años, pero como el precio aquí es muy alto muchos jinetes se federan en otras comunidades. En Asturias una licencia nacional de adulto o juvenil cuesta 200 euros.

–¿Más vías de ingresos?

–Hay que moverse para conseguir patrocinadores. Igual que vamos a ir por los colegios con un dossier para que los niños se interesen por la hípica tenemos que vender nuestro producto entre las empresas. Por ejemplo, con la Liga norte y la Liga asturiana habría unos 40 concursos que moverían a seis mil personas. Ofreceremos vallas publicitarias, notas de prensa, presentaciones...

Salvo imprevisto de última hora, el próximo 17 de diciembre Ana Palacios López será elegida presidenta de la Federación Asturiana de Hípica. Palacios, nacida en Oviedo hace 34 años y residente en Gijón, llega con un programa cargado de innovaciones para dar un impulso a una actividad que ha ido a menos en Asturias en los últimos años. Sabe que para lograrlo hará falta dinero y hacia ese objetivo irán sus primeros esfuerzos una vez acceda al cargo.

–Hace cuatro años ya intentó presentarse. ¿Qué ocurrió?

–Me decidí un poco tarde, no me dio tiempo a preparar bien la candidatura y renuncié al no tener una asamblea favorable. Esta vez ya me empecé a mover en mayo, lo fui comentando con algunas personas y vi que había mucha gente con ganas de cambio.

–¿Desde cuándo está vinculada a la hípica?

–Toda la vida. Con 7 años ya empecé a montar por influencia de mis padres. Sobre todo de mi madre, que es juez internacional. Me inicié en el Chas, después en El Asturcón y participé en bastantes campeonatos de España cuando Asturias era el no va más. Íbamos con tres equipos y todos conseguían medallas.

–En su programa habla de popularizar la hípica, pero parece un deporte caro.

–Hay que desmontar esa idea. No voy a decir que pueda acceder todo el mundo, pero sí las personas de clase media, con unos trabajos normales, por lo menos para la categoría alevín e infantil. A partir de juveniles ya se necesita un caballo más caro. Además, nos centramos en los saltos, pero hay otras disciplinas, como el raid, que son más asequibles.

–¿Planes para conseguir esos objetivos?

–Tenemos que crear una comisión para unificar la enseñanza en las escuelas. Hay que ayudar a los niños con capacidad para que puedan alquilar un caballo o un pony. También queremos ayudar a los organizadores de los concursos nacionales porque se necesita bastante dinero y ahora hay muy pocos. Y no limitarlos al verano. Hablaremos con las federaciones limítrofes para promover una Liga norte. Nos vendría bien una Liga asturiana potente, con premios, que reúna tanto al que empieza a montar, a alevines e infantiles, como a jinetes profesional.

–¿Cómo piensa financiarlo?

–El dinero es un problema porque no somos una federación rica. Las subvenciones públicas dependen en parte del número de licencias y ahora tenemos solo 1.200. El objetivo es llegar a dos mil en los dos primeros años, pero como el precio aquí es muy alto muchos jinetes se federan en otras comunidades. En Asturias una licencia nacional de adulto o juvenil cuesta 200 euros.

–¿Más vías de ingresos?

–Hay que moverse para conseguir patrocinadores. Igual que vamos a ir por los colegios con un dossier para que los niños se interesen por la hípica tenemos que vender nuestro producto entre las empresas. Por ejemplo, con la Liga norte y la Liga asturiana habría unos 40 concursos que moverían a seis mil personas. Ofreceremos vallas publicitarias, notas de prensa, presentaciones...

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