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El más fiel compañero y el más fiero rival

Los exjugadores argentinos del Sporting Hugo Pérez, Christian Díaz y Graff cuentan sus experiencias en un partido junto a Maradona: “No le podíamos quitar la mirada, te atraía en todos los sentidos” - “Habló muy bien de mí para que fuese citado a la selección”, dice Hugo Pérez | “Le pegué una patada en una pugna y me dijo: ‘Muy bien, nene’”, rememora Christian Díaz - “Fue lo más grande”, señala Graff

Hugo Pérez, con Maradona, en una concentración con Argentina por el Mundial de 1994 en Estados Unidos. | H. P.

Hugo Pérez, con Maradona, en una concentración con Argentina por el Mundial de 1994 en Estados Unidos. | H. P.

El momento especial de jugar con o contra Maradona nunca se olvida. En Argentina casi puede igualarse a esa sensación de la primera patada a un balón o un debut profesional. Tres exjugadores argentinos del Sporting, de la década de los noventa y principios de este siglo, recuerdan ahora con una sonrisa su cercanía con Diego, bien como su fiel compañero de selección, como le sucedió a Hugo Pérez, o como el más fiero y temido rival, como le tocó a Christian Díaz y Pato Graff.

“En una entrevista con el mítico comunicador Víctor Hugo Morales, Diego le dijo que yo le había gustado mucho, tras medirse contra mí en un partido entre Racing y Nápoles cuando tenía solo 20 años. Ahí empezó nuestra gran amistad, y me brindó la primera ayuda para que llegase a la selección”. Hugo Pérez, centrocampista del Sporting en los años noventa, no olvidará nunca los instantes de felicidad junto a Maradona en las concentraciones de la selección albiceleste. “Quiso que fuera citado, habló muy bien de mí, y fui una de las novedades después de una derrota ante dura derrota ante Colombia, en la que hubo una revolución”, cuenta.

Maradona, en su visita a El Molinón en 1982. José Vélez

“Fue un hombre extraordinario, un purasangre, de los que no quería cambiar su forma de ser por caer bien a alguien”, explica Hugo Pérez desde Buenos Aires. “Diego era como era, le tiraron el mundo encima, y el mundo no se puede llevar con la zurda cortita como una pelota, trató de llevarlo como pudo”, explica Hugo Pérez sobre la vida que llevó más allá del fútbol.

Argentina lamenta profundamente su pérdida, mientras intenta también asimilarla. “Había que quererlo como era, todos los argentinos le estamos llorando”, explica el exjugador del Sporting. “No nos imaginábamos a Diego de viejito, sabíamos que una mañana nos íbamos a levantar y podíamos vivir esta triste noticia”, relata antes de añadir que “Diego jugó un partido muchas veces contra la muerte, podía estar 20 kilos arriba y bajarlos en un mes, y luego parársele el corazón en un avión después de un Uruguay-Argentina, y bajarse saludando como si nada”.

Hugo Pérez prefiere repasar la hemeroteca de fotos y recuerdos que tiene junto a él. “Nos reencontramos después de años en un campo, en mi caso en Independiente y él con Newell’s. Tengo la imagen de venir corriendo en mitad de partido hacia mí, gritándome, levantando los brazos, y abrazando y parándonos a hablar unos segundos mientras se jugaba el partido”, destaca el centrocampista.

“Era un purasangre, no cambiaba su forma de ser por caer bien”, dice Hugo Pérez

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Christian Díaz, defensa del Sporting entre 2002 y 2005, aún se le hace un nudo en la garganta al recordar el día que le tocó todo un reto: marcar a Maradona. Tenía solo 17 años y corría el año 1995. En un partido entre Platense y Boca, “cuando Maradona estaba con el pelo rubio”, incide Díaz, se excedió en una jugada. “Le pegué una patada en una pugna de un balón y se cayó. Maradona me dijo: ‘Muy bien nene, no pasa nada, todo bien, muy bien’. Era increíble”, destaca el exjugador rojiblanco. “Tenía miedo de tocarlo aquel partido, estuve con sudores fríos, no le podía quitar la mirada, como si no me creyese que está jugando ahí con él, Diego te atraía en todos los sentidos”, cuenta desde Murcia, donde reside ahora.

Por la televisión ha revivido sentimientos de su infancia, mientras ve en su Argentina las grandes muestras de cariño de sus paisanos. “Tenía solo diez años en el Mundial de 1986, me gusta el fútbol por Maradona, representó mucho para todo el país”, cuenta Christian Díaz. “Es una sensación mala y fea la que sentimos con su muerte, lo llevábamos viendo muchos así, pero nunca te esperabas que fuese a pasar”, resalta.

“Cuando empezó a jugar puso en marcha una forma de hacerlo única”, indica Graff

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Pato Graff, defensa del Sporting al inicio de este siglo, también le nota muy cercano, como todos los argentinos. “Fue el ídolo futbolístico de todos los que amamos el fútbol, todos en Argentina soñaban con ser Maradona, pero hubo uno solo”, relata. “Cuando empezó a jugar puso en marcha una forma de hacerlo única. Ahora que se ha muerto se nos ha ido una parte de nuestro fútbol”, amplía Graff.

En su caso además manifiesta que no hay debate sobre su papel en el fútbol. “Fue lo más grande que hay, no se puede comparar con Messi, más allá de las épocas”, destaca antes de añadir también que “fue un personaje muy político, defendía su patria y bandera, lo decía a viva voz y opinaba siempre, pese a que saber que iba a ser atizado por lo que manifestaba”.

En su caso se enfrentó a Maradona en 1996, en su último partido con Rosario Central, ante el Boca de Maradona. “Tenían un equipazo”, explica. “En ese partido mi recuerdo más bonito que hubo un penalti que falló Diego, fue a por el rebote, pero me adelanté a él y la despejé”, subraya Graff.

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