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Diez anécdotas del diez: las mejores vivencias de Maradona en sus visitas a Asturias

Un protagonismo compartido con Mandela y Liz Taylor, el telegrama de Stoichkov, 3.500 pesetas por verle: así le fue al argentino por el Principado

Maradona, con el Barça en el Molinón antes de jugar el Costa Verde.

Maradona, con el Barça en el Molinón antes de jugar el Costa Verde.

Maradona fue un coleccionista de anécdotas allá por donde pasó. Un futbolista con aura que, siempre acompañado del ruido, deja un recuerdo imborrable en el mundo del fútbol. También en Asturias, donde jugó en cuatro ocasiones, dos de ellas oficiales. Ante el Sporting vistió la camiseta del Barça (12 de febrero de 1984, en el encuentro liguero); contra el Oviedo, la del Sevilla (1 de noviembre de 1992). Estas son diez de las vivencias más recordadas del paso de Maradona por el Principado.

1. El Pelusa, Mandela y Liz Taylor, el mismo día en Oviedo.

La Llegada de Maradona a Oviedo con el Sevilla coincidió con el acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias en el Teatro Campoamor, que en aquella edición contaron con la presencia como galardonados de Nelson Mandela, presidente del Consejo Nacional Africano, y la actriz Liz Taylor, como figuras más relevantes. El autobús que trasladaba a Maradona y a su séquito desde el aeropuerto de Asturias hasta el Hotel España, dónde estaba alojado el equipo sevillano, fue detenido por las fuerzas de seguridad a la altura del Teatro Campoamor. La primera intención de la seguridad fue hacer bajar a todas las personas que estaban en el vehículo, hasta que comprobaron que en él viajaba Maradona y le dieron vía libre para llegar al hotel dónde se reencontró con sus compañeros, que ese día se habían entrenado en el parque San Francisco por las malas condiciones en las que se encontraba el campo de El Requexón.

2. 3.500 pesetas, el precio de verle en el Tartiere.

La presencia de Maradona en Oviedo hizo que los precios para presenciar el partido entre el Sevilla y el conjunto azul se incrementaran con respecto a los de un partido normal aquella temporada, la 1992/93. La entrada para el público en general costó 3.500 pesetas (21 euros), mientras que el precio del choque liguero anterior era de 2.800 pesetas (16,82 euros), mientras que el suplemento de asiento fue de 2.000 pesetas (12 euros), en lugar de las 1.500 pesetas habituales (9 euros).

Diez anécdotas del diez

3. El reclamo del cierre de verano en su primera visita.

En 1982 no había macroconciertos en Asturias como los que se hicieron populares a partir de los noventa tanto en Gijón como en Oviedo. Pero la llegada de Maradona para jugar el Trofeo Costa Verde supuso algo parecido. Había por aquel entonces un formato con cuatro equipos, con Sporting, Oviedo, Estrella Roja y el Barça de Maradona como participantes en aquella edición. Ahí quedó grabada es imagen icónica, que se ha desempolvada con la pérdida del astro argentino, en la que Maradona posa sobre el césped de El Molinón, y al fondo se ve el escudo del Sporting en la visera de la vieja Grada Norte de solo una altura. El 28 de agosto Maradona cayó con el Barça 1-0 ante el Estrella Roja en las semifinales, con más de 30.000 espectadores. El Sporting, que había ganado al Oviedo, se quedó sin la final ante Maradona, y los azules, que ganaron la final de consolidación, lo hicieron sin el argentino en las filas catalanas, que ese segundo día no jugó. Pero para concluir el periodo estival Asturias se quedó con el gusto de poder ver de cerca a Maradona menos de tres después de su llegada a España.

4. “Banguito” y Monchu, sus fieles escuderos.

Maradona llegó a Asturias en el 92, acompañado por dos jugadores asturianos: Monchu y Bango, compañeros de equipo en el Sevilla y que vivieron una experiencia que ambos consideran “única” y en la que comprobaron el alcance mediático de jugar al lado del considerado como mejor jugador del mundo. Monchu, que además fue su compañero de habitación en numerosas concentraciones, destaca por encima de su talento como futbolista, la persona. “Se desvivía por los compañeros. No se encontrará a nadie que haya sido compañero de vestuario que pueda decir algo malo de él a nivel personal”, relata el ex del Sporting. Ricardo Bango, que para Maradona era “Banguito”, destaca su carácter bromista: “Se integró muy rápido en el equipo y la relación con todos los compañeros era muy buena, a pesar de lógicamente estaba condicionado porque no podía hacer la misma vida que nosotros. Era salir a la calle y estar rodeado de aficionados, pero tenía un carácter muy abierto y lo aguantaba todo”.

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5. Un telegrama de Stoichkov y un menú de espaguetis y solomillo.

Cuando Maradona llegó a Oviedo, al hotel España, se encontró con una grata sorpresa. Acababa de ser su 32.º cumpleaños y se encontró con un telegrama del barcelonista Hristo Stoichkov, que le felicitaba por su aniversario. Como el resto de la plantilla hispalense, Maradona almorzó en el Hotel España antes de trasladarse al Carlos Tartiere, con un menú a base de espaguetis, solomillo con puré y melocotón en almíbar. El partido comenzó a las cinco de la tarde. Dos horas antes, Maradona ya estaba inspeccionando el terreno de juego. Lo hizo rodeado de la gran mayoría de empleados del club azul y guardias de seguridad provistos de cámaras de fotográficas para posar con la estrella argentina. Al término del choque, con empate, sus compañeros entonaron el “cumpleaños feliz” en el vestuario del Carlos Tartiere.

6. La unión con Quini: amigo, confidente y compañero de tenis.

Con la muerte de El Brujo en febrero de 2018, hace dos años y medio, Maradona escribió una carta en su homenaje. “Quini me ayudó muchísimo en mi llegada a Barcelona, jugábamos mucho al tenis en nuestro tiempo libre. Espero que descanses en paz”. La unión de Quini con el futbolista argentino traspasó el terreno de juego. Como niños, el carácter bromista del mito del Sporting les hacía tener su momento para disfrutar en el campo a espaldas de su entrenador. “Me acuerdo que en el vestuario nos poníamos de acuerdo con Quinocho y Urruti para practicar una jugada que Lattek nos tenía prohibido hacer, por temor a que nos lesionáramos. Yo le tiraba los centros a Quini y él venía corriendo desde la mitad de la cancha y se tiraba en plancha. Y después yo venía corriendo desde la mitad de la cancha, y él me tiraba los centros a mí, y yo también me tiraba en plancha, al igual que Urruti, y quedábamos todos embarrados”, desveló Maradona en febrero de 2018.

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7. Aquel teléfono verde de monedas.

Durante el partido en el Tartiere, Maradona estuvo continuamente en el foco. No podía ser de otra forma. La última escena apasionada de los fans llegó minutos después de que concluyera el choque. En el antepalco del antiguo Tartiere, dónde estaba situada la puerta cero del estadio, existía un teléfono verde, que funcionaba con monedas. El paso por esa zona para acudir a la sala de prensa era obligado y allí esperaban la mayoría de periodistas y los aficionados para controlar la salida de jugadores y obtener algún autógrafo. Ante la sorpresa general, en esa zona apareció Maradona para realizar una llamada de teléfono -en aquellos años no existían los móviles- y lo hizo con toda la naturalidad y provisto de las correspondientes monedas. El revuelo que se montó fue mayúsculo, al igual que en su despedida del Tartiere. Firmó numerosos autógrafos y se ganó a todos los aficionados cuando pidió al conductor del autobús que volviera a abrir las puertas para seguir complaciendo a los seguidores que le hicieron llegar un ramo de claveles y le despidieron entre aplausos.

8. La camiseta, para el “noble” Luis Manuel.

Al margen del ruido que desató la visita de Maradona al Tartiere, Jabo Irureta trataba de concentrar a sus hombres en el duelo ante el Sevilla. La preocupación del técnico vasco, estratega defensivo, era cómo frenar a Maradona. Irureta sorprendió encargado la misión al joven Luis Manuel, a pesar de que Toni Gorriarán, fornido defensa, solía ser el especialista. Con la decisión, Irureta quería evitar faltas del impetuoso Gorriarán cerca del área, un dulce para la zurda de Diego. La solución ideada por Jabo incluía a Jerkan como libre y a Gorriarán como tercer central. Las cosas no le fueron mal al Oviedo. Maradona no tuvo una actuación especialmente brillante. El argentino tocó 40 veces el balón. Lo tuvo en su poder durante 4 minutos y 20 segundos. Le hicieron siete faltas y él hizo cinco, en una de ellas, una entrada a Paco se ganó una gran bronca por parte de los aficionados carbayones. Sacó tres saques de esquina y cuatro faltas. Al final del partido le regaló la camiseta a Luis Manuel, que fue el encargado de cubrirle “por el magnífico y noble marcaje que me hizo durante todo el encuentro”, según declaró.

Diez anécdotas del diez

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9. La crítica a las comunicaciones con Asturias.

Maradona no viajo con la expedición del Sevilla a Oviedo. El conjunto andaluz tenía que jugar la Copa del Rey en Ponferrada el jueves anterior al encuentro del Tartiere y el crack argentino se quedó en Sevilla. La expedición del equipo hispalense llegó a la capital asturiana el miércoles y desde Oviedo se trasladó a Ponferrada para jugar el partido de Copa y después regresar a su hotel. El partido finalizó con victoria del Sevilla por 0-3, con goles de Losada, Monchu y Andrades. Maradona llegó a Asturias el sábado en un vuelo regular, acompañado de Simeone, que pasó totalmente desapercibido, y del preparador físico Valdecantos. Aterrizó a las cinco de la tarde en el Aeropuerto de Asturias, media hora más tarde de lo previsto, tras hacer escala en Madrid y salir de Sevilla a primera hora de la mañana. “Llevo desde las nueve de la mañana de viaje y llego a las cinco. Le doy la razón a Cruyff cuando reclama vuelos chárter”, dijo Diego cuando por fin pisó suelo asturiano.

10. Locura desatada entre la afición en Asturias y el recordado marcaje de Espinosa.

Cuentan las crónicas de la época que la llegada de Maradona desataba la locura. Es cierto que, como sucedió en febrero de 1984, la última vez del argentino en Asturias, hasta su regreso casi una década después, venía acompañado de Quini. Pero los seguidores no querían perderse ni un instante junto a él. Con motivo de su último choque con los catalanes ante el Sporting, su llegada volvió a causar un gran impacto. El trayecto desde el Aeropuerto hasta Gijón “se llenó de numerosos muchachos, a ambos lados de la carretera, saludando a Maradona y a los jugadores azulgrana”. No estaba entre ellos Espinosa, que sí se hizo famoso después en ese partido por el marcaje que le hizo al argentino. Y con el recuerdo que le dejó después. “Durante el partido él estuvo muy correcto, siempre. Y luego, lo que no se me olvidará nunca es que nos entrevistaron a ambos y él, que era el mejor jugador del mundo en ese momento, habló muy bien de mí, algo que siempre le agradeceré”, explica Espinosa.

Gráfico: La trayectoria de Maradona

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