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Clamor contra la Superliga, mientras los expertos asturianos piensan que habrá entendimiento

El mundo del fútbol se indigna con el proyecto y la UEFA amenaza con expulsar a los clubes que participen l Oviedo y Sporting apoyan a la LFP

Real Madrid - Manchester

Real Madrid - Manchester

El mundo está a punto de presenciar un partido de fútbol sin pelota. No se sabe cuánto durará, así que se anuncia un evento engorroso y feo, puramente político, con el deporte por excusa. El anuncio de la creación de la Superliga ha provocado una convulsión por lo que supone de ruptura de lo que es el marco mental del deporte en cuanto al valor que tienen las victorias y las consecuencias que desencadenan las derrotas. El invento consiste en una competición que impulsan 12 clubes europeos que disputarán junto con tres equipos con los que hablaron y parece que se echen atrás –solo parece– y otros cinco invitados. Deporte profesional que es puro entretenimiento.

Entre esos 12 clubes a los que ya llaman disidentes, separatistas, sediciosos están el Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, seis ingleses y tres italianos. Los tres que no han firmado el documento son los alemanes Bayern Múnich y Borussia Dortmund y el francés París Saint Germain. Los 20 participantes jugarían una liguilla y unas eliminatorias hasta concluir en una final para coronar al campeón. Nada nuevo. Nada original. ¿Cuál es el problema? Que funcionarán al margen de las instituciones (ligas profesionales y federaciones, agrupadas a su vez en la UEFA y en la FIFA) agrupados como empresa. El dinero que ganarán, que es el verdadero motor de la ruptura procede de EEUU (la financiera JP Morgan Chase) y de los espónsors que vislumbran un gran negocio. Como todos. Incluso los organismos oficiales, que temen perder la principal fuente de beneficios que controlan y deciden como repartir.

El danés Jesper Moller, miembro del Comité Ejecutivo, dijo a una radio danesa: «Los 12 clubs deben irse, y espero que eso suceda el viernes. Habrá una reunión extraordinaria del comité. Allí tengo la expectativa de que los 12 clubs sean eliminados». Mientras, Boris Johnson, primer ministro británico, tras lamentar que se había producido «un golpe al corazón» del fútbol inglés, ayer garantizó: «Haré todo lo posible para bloquear la participación» de los seis equipos ingleses.

En España, la LFP habló de “una competición europea secesionista y elitista”. Encontró el apoyo de los clubes, entre ellos el Sporting y el Oviedo. Además, el club gijonés emitió un comunicado en su página web en el que señala que la Superliga “imposibilitará el crecimiento de clubes como el nuestro”. El Sporting pide a la UEFA que sea contundente y adopte medidas para proteger al fútbol europeo “de esta amenaza”.

Condenados a entenderse, concluyen expertos asturianos

Sabino López y Toni Fidalgo creen que las dos partes tienen sus fortalezas y llegarán a un acuerdo

Los promotores de la Superliga y los dirigentes de la UEFA están condenados a entenderse. Es lo que piensan Sabino López y Toni Fidalgo, dos de los asturianos más influyentes en las altas esferas del fútbol español en épocas recientes. López, además de ocupar cargos importantes en varios clubes profesionales, fue el coordinador del proceso de transformación de los clubes en sociedades anónimas, en 1992. Y Fidalgo fue presidente adjunto de la Liga de Fútbol Profesional. Ambos consideran que este movimiento de los clubes más poderosos solo busca sacar un mayor rendimiento económico.

“Creo que al final llegarán a un acuerdo”, apunta Sabino López, buen conocedor de la gestión de los clubes de fútbol y ahora dedicado a la abogacía. Ya desde el punto de vista jurídico apunta un inconveniente para que el proyecto de la Superliga tenga un reflejo inmediato: “Hay unos contratos de televisión hasta 2024 que habrá que cumplir”. Y añade que tampoco se decanta por ninguno de los dos modelos: “Las dos partes tienen sus razones”.

Según Sabino López, lo que buscan los clubes promotores de la Superliga “es una Champions mejor desde el punto de vista económico. El planteamiento de los grandes clubes es lógico: si fichan y pagan a las figuras, la gestión debe de ser suya. Si ellos ponen el espectáculo, la relación con la UEFA debe de ser diferente. No quieren que se den casos como el de Lewandowski, que se lesionó con su selección y le acabó costando al Bayern la eliminación”.

“Es una posición de fuerza. Yo creo que al final habrá una reforma de la actual Champions, de la que saldrán en una situación más favorable los equipos poderosos”, concluye Sabino López, que está convencido de que ninguno de los promotores del nuevo modelo “quiere que desaparezcan las ligas nacionales”. Tampoco cree que funcionen las amenazas de represalias por parte de la UEFA: “Me recuerda a lo que ocurrió aquí en el 92, con la transformación en SAD, cuando Blatter y Villar decían que si seguíamos adelante expulsarían a España de las competiciones”.

En definitiva, para Sabino López todo se resume en un modelo que lleva años funcionando en el fútbol español: “Es lo que consiguió la Liga de Fútbol Profesional con la Ley del Deporte, que ella fuera la que gestionase la Primera y Segunda División. Y, a cambio, paga a la Federación Española por los arbitrajes y los comités”. En definitiva, “un órdago fuerte, pero al final a todos les interesará llegar a un acuerdo. Ya vemos que esto se ha convertido en una cuestión casi de Estado”.

Toni Fidalgo aporta un enfoque personal a la polémica: “No me sorprende porque es un proyecto muy enraizado, que Florentino Pérez ya manejaba desde mi época en la Liga”. Pero, con cierto toque irónico, Fidalgo añade que lo sí le extraña es que “el club que creó la Copa de Europa se la cargue en su formato actual para implantar otra de privilegiados”.

“Es verdad que son los mejores equipos de Europa, pero en cuanto lo extraordinario se hace ordinario pierde el interés”, añade Fidalgo, que considera que de salir adelante “faltará la pasión local. En cierta medida, la Superliga se carga las lígas nacionales. Me recuerda a cuando Carlos Sainz dejó de correr el campeonato de España de rallies y pasó a correr el mundial”.

Pese a todo, el exdirigente asturiano señala ante la polémica que “tengo una posición ambivalente. Creo que no van a poder con la FIFA, la UEFA, las federaciones, las ligas de cada país y, en algún caso, las implicaciones de los gobiernos, como estamos viendo”. Pronostica “una batalla muy dura, las Navas de Tolosa del fútbol. No sé por dónde romperá, pero es un enfrentamiento que no le viene bien al fútbol. Eso de que van a jugar este nuevo campeonato más las ligas no lo veo. Necesitarían plantillas de 40 jugadores”.

Fidalgo también está a la espera de las asociaciones de futbolistas, como la AFE, y de los propios jugadores. No cree que funcione la amenaza de excluir a los jugadores de la Superliga de mundiales y Eurocopas porque “una competición sin grandes figuras se devalúa”. No ve adecuada la comparación con la NBA “porque ya nació así” y pronostica un “mal final” al conflicto si ninguna de las partes cede, aunque mantiene la esperanza porque “siempre es posible un acuerdo que beneficie a todos”.

La UEFA sigue adelante con una Champions de 36 equipos

El Comité Ejecutivo de la UEFA, reunido ayer en Montreux (Suiza), acordó seguir adelante con el nuevo formato de la Liga de Campeones que entrará en vigor en la campaña 2024-25 pese al anuncio de creación de una Superliga. De esta manera, el principal torneo europeo contará con 36 equipos en vez de los 32 de la actualidad. Estos se repartirán en cuatro grupos de nueve equipos que disputarán otras tantas “liguillas”. Los ocho mejores accederán directamente a octavos, los situados entre el 25 y el 36 quedarán eliminados y los que acaben entre el noveno y el 24 puesto disputarán una eliminatoria a doble partido para completar los octavos. Después, la Liga de Campeones continuará con el formato actual de eliminatorias a doble partido. El ganador o el subcampeón jugarán un total de 17 encuentros en lugar de los 13 actuales, o incluso 19 si tienen que superar el “play off”. Las cuatro grandes ligas (Inglaterra, España, Alemania e Italia) mantendrán cuatro clasificados. Francia tendrá tres seguros y el ganador de la Liga Europa de la temporada anterior también.

El caso del baloncesto: clubes y FIBA, en guerra 20 años después

En la temporada 2000-01, los clubes más destacados del baloncesto continental abandonaron la Copa de Europa y lanzaron su propia competición, la Euroliga, en medio de un grave enfrentamiento con la federación internacional (FIBA). El proyecto ha crecido de forma imparable y cuenta ahora mismo con 42 equipos en dos “divisiones” (Euroliga y Eurocup), con un número de licencias fijas a las que suma cada año “wildcards” (invitaciones), el mismo modelo que pretende implantar la Superliga futbolística. Los ingresos se han multiplicado. Sin embargo, más de veinte años después, continúa la guerra. Los nuevos dirigentes de la FIBA, que se miran en el espejo del fútbol, lanzaron hace cuatro años una nueva competición, la Basketball Champions League, estancada como tercer torneo europeo. Además, incorporaron al calendario las “ventanas” para las selecciones, rechazadas de plano por los clubes, que se niegan a ceder a sus jugadores. Tras un toma y daca, se llegó al acuerdo de parar la Eurocup, cuyos clubes sí aportan internacionales.

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