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Natación

La chica de oro que triunfa en la piscina

Paula Maroto, animada por su hijo Diego, ha debutado con el equipo máster del Náutico a los 69 años con dos títulos en el Gallego

Diego Fernández y Paula Maroto, en la piscina del Real Club Náutico de Vigo.

Diego animó a Paula a competir, tutela sus rutinas y se ilusiona con sus progresos. En el reciente Campeonato Gallego de Invierno, en Ponteareas, estuvo atento a sus zozobras y sus escalofríos. Ha celebrado las dos medallas que Paula conquistó en su debut mucho más que las cuatro propias. La vida voltea los papeles en su suave transcurrir. Diego tiene 42 años. Paula cumple mañana 70. El hijo devuelve a la madre la atención amorosa que le prodigó de niño. Son compañeros en el equipo máster de natación del Real Club Náutico de Vigo. Pronto se enrolará en las categorías inferiores el nieto, Enzo, que encara los 7 y “ya asoma la cabeza”. “Me hace ilusión compartir esta afición con ellos”, celebra Paula.

“Nos ilusiona compartir esta afición”, afirman

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Paula Maroto jugó “de jovencilla” a voleibol y baloncesto. “Un poco”, matiza. “Era malísima. Yo era bajita y aquella canasta estaba altísima”. También practicó gimnasia. La natación ha sido su ejercicio más constante. Empleada de banca, se prejubiló a los 55 años. A partir de entonces comenzó a frecuentar la piscina del Náutico; dos o tres veces por semana, “pero como afición. Es bueno para la salud. No me lo tomaba tan a pecho”.

Diego se especializó en triatlón, aunque de siempre le privaba el segmento de natación. “Así que me centré más en eso”, especifica. Se enroló en el Náutico hace ocho años. “Me empezó a picar el gusanillo y pregunté para entrenar con preparador”.

Diego Fernández y Paula Maroto, en la piscina del Real Club Náutico de Vigo. Marta G. Brea

–Encantados, pero es para competir. Sería lo ideal. Si no, puedes venir a nadar por tu cuenta –le explicaron.

Perfecto. No tengo inconveniente.

Desde ese diálogo, Diego ha formado parte del equipo máster. “La sección está enfocada a exnadadores o gente mayor, con sus trabajos y sus cosas, que hacen esto como hobby”, explica. “El entrenador, a causa de la pandemia, se ha centrado más en las categorías convencionales y nos manda las tablas por WhatsApp. Uno mismo se fija su exigencia. Si quieres optar a bajar tus marcas y a medallas, necesitarás cierta intensidad y volumen de entrenamiento. Pero hay de todo”.

Diego es autónomo y se organiza para programarse las sesiones a primera hora de la mañana. Paula suele acudir algo más tarde. Habían coincidido lo suficiente para que Diego se percatase del buen nivel de su madre en la piscina.

–¿Por qué no vas al Campeonato de Invierno? Hay nadadores de tu edad e incluso mayores –le propuso.

“Nunca había competido ni me lo había planteado. Me parecía que no era para mí”

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“Me costó convencerla”, recuerda Diego y Paula lo confirma: “Nunca había competido ni me lo había planteado. Me parecía que no era para mí”. Diego, en ese proceso de persuasión, encontró una aliada en Ana González Alegre; la mayor del equipo máster del Náutico hasta la llegada de Paula, que le lleva apenas unos meses. “Ana compite desde hace años. Va incluso a Campeonatos de España. Es maravillosa. Me animó muchísimo”, explica Paula.

–Si no pruebas, nunca lo vas a saber –le espetó.

“Cuando te jubilas, parece que ya estás amortizada para la vida. Decidí probarles a mis hijos y a mí misma que podía”

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“Al final me lo puse como un reto”, conviene Paula, picada en su orgullo. “Cuando te jubilas, parece que ya estás amortizada para la vida, que ya no sirves para nada o al menos que no puedes afrontar desafíos nuevos. Decidí probarles a mis hijos y a mí misma que podía”.

Su marido, Ramón, y los hermanos de Diego, Miguel Ángel y Olalla, la han secundado con entusiasmo en esta aventura que culminaba el pasado fin de semana en ese Campeonato Gallego organizado en la piscina municipal de Ponteareas. Paula se recuerda ese día, con el cosquilleo a flor de piel. “Los nervios es lo peor que ha llevado. También me preocupaba el frío porque a veces hay que estar dos o tres horas esperando a que te toque y a lo mejor estás con el bañador mojado, envuelto en la toalla”, comenta Diego, solícito. Recita la arenga que le dirigió a su madre.

–Habrá gente muy buena, que lleva mucho tiempo. Olvídate de ellos. Cada uno tiene su objetivo y el tuyo es disfrutar. Eres tu propia rival. Vete a vivir una experiencia nueva.

Diego también acudía al campeonato y tras tanto tiempo “conoces mejor las posibilidades y las expectativas”, asienta. En la jornada del sábado, para menores de 45 años, acumuló un oro en 4x50 estilos masculinos, dos platas (50 libre y 50 mariposa) y un bronce (100 estilos). A Paula le tocaba saltar al agua el domingo. “Mi madre iba más a ciegas y yo tampoco conocía al resto de las nadadoras. Tampoco me había preocupado de verlo para no meterle más presión”.

Diego logró cuatro medallas pero indica: “Las suyas tienen mucho más mérito”

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Paula participaba en 50 libre y 100 espalda de mayores de 70 años. En ambas pruebas salió con energía. “Oyes lo de ‘preparados’ y ahí estás tú, con el subidón de adrenalina”, describe. “En el primer largo vas por el aire, concentrada en la respiración, la posición de la cabeza, los movimientos... Después te entra el miedo a la vuelta, a que te falte oxígeno y ya cueste”. Una preocupación exagerada, fruto de la inexperiencia. Paula se dosificó a la perfección. Se impuso en las dos modalidades. “Sus medallas tienen mucho más mérito que las mías; ya solo por presentarse”, se ufana su hijo.

Diego Fernández y su madre Paula Maroto con las medallas en la piscina del Real Club Náutico de Vigo. Marta G. Brea

Diego había anticipado que Paula gestionaría adecuadamente la exigencia del campeonato. Le fija otros horizontes: “Ella nada más de 1.000 metros en cada entrenamiento. Hemos empezado por 50 y 100 metros. Vamos a intentar meterle algún 200. Es más miedo mental que otra cosa. Puede de sobra”, certifica cuando la madre le insinúa: “Quizá me cueste”. A Paula le gustaría, además, mejorar su técnica en los virajes: “Es otro escalón”.

"Puedes practicar este deporte hasta el fin de los días. A mí, ser la mayor del equipo no me supone complejo alguno"

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De momento recolecta felicitaciones, como las de sus compañeras en la coral polifónica Allegro, que la recibieron esta semana al grito de “campeona”; “como si viniese de los Juegos de Tokio. Estoy feliz. Ha sido una experiencia fantástica”, destaca. Es pronto para confirmar si participará en el Campeonato Gallego de Verano, la próxima cita máster para el Náutico. “Mi objetivo sería rebajar mis marcas, que son muy discretas. Y probar con algún estilo más”. En todo caso, garantiza: “Voy a seguir nadando, desde luego. Puedes practicar este deporte hasta el fin de los días. A mí, ser la mayor del equipo no me supone complejo alguno. Es ley de vida. Nos pasa a todos. Y en mi categoría soy la jovencita. En el campeonato he visto a señoras de más de 80 años acercarse a la piscina con muletas o andando con dificultad. Y cuando llegaban al agua, no veas cómo nadaban...”.

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