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Open de Australia

El triunfo de Nadal, un impacto global

La gesta del mallorquín y la conquista de su 21 Grand Slam traspasa fronteras y se convierte en un fenómeno de alcance mundial

Nadal levanta los brazos en señal de victoria tras batir a Medvedev.

No ha sido una victoria más. Por la forma en que se produjo, marcada por la épica; por el estado en que se presentaba Nadal a la gran final, tras prácticamente seis meses en el dique seco, y por tratarse del 21 título de Grand Slam, el primero en la historia del tenis que alcanza esa cifra. Por todo ello y mucho más, el mallorquín ha conseguido que su hazaña en la final del Abierto de Australia haya tenido un impacto global. Ha traspasado fronteras para convertirse en un fenómeno de alcance mundial.

Por su forma de ser, su deportividad -nunca un mal gesto en casi veinte años de carrera- y su naturalidad tanto en los mejores como en los peores momentos, Nadal consigue que lo que parece una quimera, como era derrotar al ruso Daniil Medvedev, con diez años menos, y con solo nueve partidos en sus piernas, se convierta en realidad. Lo de que Nadal siempre vuelve es más real que nunca tras la gesta del domingo. Un personaje que aporta felicidad a tanta gente entre tantas malas noticias provocada una pandemia que no acaba de irse. 

Tras un descanso más que merecido tras las cinco horas y media de partido, Nadal siguió el lunes con la rutina de los campeones, con la foto oficial con el trofeo. Entre foto y foto, el mallorquín valoró con más serenidad lo mucho y bueno que vivió el día anterior. "Estaba hecho polvo" desde antes del quinto set pero "era el día para no dejar nada dentro" en declaraciones a Efe. "Yo estaba hecho polvo y no sólo en el quinto, desde antes también, pero era el día para no dejar nada dentro. Como se dice, era el día para estar hasta la última gota y la cabeza respondió bien. El físico aguantó y me permitió luchar hasta el final", comentó sobre su épica remontada.

"En el tercero el partido estaba casi imposible. Dos sets abajo, con el añadido que en el segundo tuve oportunidades para cerrarlo, y más aún sabiendo que físicamente no estoy preparado. Se salvó y cambió la dinámica del partido", añadió sobre el momento en el que frenó el dominio del moscovita en el marcador de los primeros sets e inicio del tercero.

"Sacando con el 5-3 a favor hubo nervios. Ha habido situaciones similares en el pasado aquí. La final de 2017, con rotura a mi favor en el quinto, lo desperdicié. Además, juegas contra un rival que te va a hacer ganarle. Se perdió ese juego y fue un mazazo durísimo pero seguía estando a dos juegos de la victoria. No quería fallar mentalmente", repasó sobre el punto de inflexión que sufrió al dejar escapar un ‘break’ favorable en la última manga. 

Nadal ya ha asimilado todo lo que supone este triunfo. "A nivel personal es algo increíble, es la victoria más inesperada de mi carrera y una de las más emocionantes. Es difícil de explicar, ver que estoy competitivo como jugador es algo increíble", describió. Del futuro tiene claro que dependerá de su estado físico. "Si me dosifico más, ya no soy tenista. No se puede jugar menos de lo que lo he hecho en estos dos últimos años", concluyó. 

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