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Laura Fuertes toca el cielo y emociona a sus compañeros y amigos al ser tercera en el Mundial de boxeo: “Has hecho historia; estamos orgullosos"

La gijonesa se convirtió en la primera boxeadora en colgarse una medalla pese a caer en semis ante la turca Cakiroglu

Laura Fuertes, a la derecha, en un momento del campeonato Pavel Tabarchuk

Laura Fuertes perdió ayer en las semifinales (menos de 50 kilogramos) del torneo de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) ante la turca Buse Cakiroglu. Fue la púgil turca, más experimentada,plata olímpica y mundial además de oro europea de la categoría. quien terminó alzando los brazos tras vencer por decisión al imponerse 4-0 en los en las tarjetas de los jueces. Pero la gijonesa, de solo 23 años, no cayó derrotada ayer. Porque su tropiezo, pequeño, es en realidad una auténtica hazaña. Es ya historia del deportes español. Laura es la primera medalla del boxeo femenino nacional en un Mundial. Vuelve con todos los honores. “Ha hecho historia. Lo que ha conseguido es un hito en el boxeo femenino”. El elogio, nada desmedido, es de su padre (Manuel Fuertes) unos segundos después de terminar el combate y todavía con el corazón en un puño al seguirlo en directo por una de las pantallas dispuestas desde el gimnasio Altafit, donde se ejercita la joven cuando está en Gijón y no en Madrid.

Ahí, con LA NUEVA ESPAÑA, sufrieron, suplicaron, animaron, suspiraron, en definitiva se emocionaron los más cercanos a Laura: sus padres y hermana, compañeros de equipo (Asturbox) y amigos, incluso otros deportistas que interrumpieron sus entrenamientos para ver a la gijonesa en acción. “¡Vamos, Laura!, gritaba Oliver Sánchez, su entrenador, en primera fila. Los gestos, un dolor. Sobre todo con los contactos de Cakiroglu. Y, sobre todo, con la defensa de la otomana, implacable, incluso para una púgil tan valiente (e insistente) como fue la gijonesa. “¡Hasta el final, Laura”!, le gritaban los suyos en los últimos treinta segundos. Hubo hasta sudores. Manos en las caras. Gestos que acompañaban con los rostros los golpes de Laura. Brazos cruzados. Pura tensión.

Compañeros y padres de Laura Fuertes viendo el combate del Campeonato del Mundo en Altafit. IRENE SIRGO

Y por allí sufría y animaba Sara, su hermana. “Han sido tantos años de sacrificio... Estoy muy orgulloso de ella”, contó. Como su madre, Ana María, ensimismada, nada decepcionada por este último resultado porque ella, que siempre ha estado a su lado, sabe que la gesta de Laura no dependía del combate de ayer, sino de todo lo de atrás. “Hoy (por ayer) no es un día triste... Estamos muy orgullosos de ella; ha hecho historia” . “Todos estamos muy orgullosos de lo que ha hecho”, apunta José Florentino Mejía, compañero. Aparece Carlos Marmolejo, otro compinche de equipo. “¡Es una guerrera! Tiene que estar muy contenta con lo que ha hecho!”. Laura vuelve el sábado a España. Está por ver si tras aterrizar pasará unos días por Gijón o se quedará en la capital. Pero, por si acaso, su hermana ya tiene claro con que le espera: “le daremos huevos fritos”. Su comida favorita.

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