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Waterpolo

David Martín: “Tenemos una generación con la que soñar durante muchos años”

El técnico barcelonés se muestra feliz y orgulloso por devolver a la selección a la cima

El seleccionador español David Martin. EFE

David Martín está en paz consigo mismo, asegura. El reto que se marcó cuando cogió la selección masculina de waterpolo hace seis años, lo ha cumplido con creces conduciéndola al título de campeona del mundo este fin de semana, el tercero en la historia, y saldando cuentas con Italia, la bestia negra del equipo español, para derrotarla en la tanda de penaltis. Para intuir el tipo de persona que es David Martín (Barcelona, 1977), solo hay que echar una mirada a sus redes sociales. El mensaje que colgó en su Twitter nada más ganar el oro fue el siguiente: “Soy un privilegiado por estar rodeado de esta gente. Se lo merecen”, con una imagen del equipo y de su staff. El grupo por delante de lo individual.

 

¿Cómo sienta volver a casa como campeón del mundo? 

Sienta genial, da una sensación absoluta de relax. Me siento muy, pero que muy tranquilo, porque este era un título tan esperado, tan deseado, que una vez que lo hemos conseguido, personalmente, me siento en paz. Cuando Edu (Lorrio, el portero suplente) paró el penalti decisivo a Italia ni salté. Solo me apetecía ver a los chicos, vivir el momento, ver al staff disfrutando. Así que me siento muy relajado, con la sensación del trabajo hecho.

Esas imágenes le acompañarán toda su vida. 

Tenía muy claro que quería disfrutar de una final histórica entre dos selecciones con mucha rivalidad y quería vivirla, porque siempre hay tanta tensión en las finales, que no la vives. Quería sentir la presentación, el público, un escenario con tanta leyenda como la piscina de Isla Margarita. Así que cuando llegó el momento de la celebración, me acordé y me dije: ‘Vive este momento’. No saqué ni una foto. Seguro que hay de sobras en las webs especializadas. Quería observar a los jugadores y eso es lo que guardaré en mi cabeza y en mi corazón.

 

¿Sabe mejor este título al haberlo logrado contra Italia? 

Sí, mucho mejor. Había un peso histórico en el waterpolo español con Italia, después de las finales perdidas de Barcelona (Juegos), Roma y Gwanju (Mundiales), sobre todo para nuestra generación porque en la final del 2019, en Gwanju, no pudimos competir. Nosotros en la final jugamos tres partes maravillosas, luego vivimos un tiempo muerto un poco esperpéntico que a ellos les dio vida y cambió un poco la dinámica. Todo se volvió un partido brusco, con expulsiones. Pecamos de fatiga y ansiedad. Pero supimos recuperar la calma y la serenidad. Luego llegaron los penaltis, que la gente dice que son una lotería, pero nosotros llevábamos tiempo haciendo las cosas bien. Cada año hemos ido creciendo y mentalmente estábamos preparados y teníamos claro que si jugábamos a nuestro nivel, podíamos ser campeones

Un oro y una plata mundialista, dos platas europeas, un cuarto puesto en los Juegos de Pekín. Lo que han conseguido en estos años ya habla mucho del nivel del equipo. ¿Estamos ante un grupo que marcará también el futuro? 

Este equipo está escribiendo su propia historia. Lo que ha conseguido en estos cinco años es una barbaridad: llegar a cuatro finales de grandes campeonatos. Y creo que este oro cambiará un poquito la historia. La historia de este equipo puede servir de referencia y de ejemplo para los niños y demostrarles que tienes que luchar por tus sueños, que a veces no se consiguen a la primera, y que nunca hay que tirar la toalla. Lo que más me enorgullece de este equipo es que después de cada final perdida, volvían a levantarse, y esto es un ejemplo de carácter y de perseverancia. 

 

¿Sienta bien estar tras los pasos de dos equipos de leyenda como los que lograron los títulos mundiales de Perth (98) y Fukuoka, en Japón (2001)? 

Si nosotros hacemos waterpolo es en parte gracias a ellos. Debemos sacar pecho y decirle al mundo que somos un deporte minoritario pero que hemos tenido grandes generaciones. También en la femenina. Y ahora está el equipo masculino y que nadie tenga dudas de que vamos a seguir en este camino, compitiendo en cada torneo y con opciones de ganarlo, aunque luego son los detalles los que deciden. Solo hay que mirar a Hungría, séptima en casa, o Serbia, que es la campeona olímpica y ha quedado quinta en este Mundial. Lo que sí está claro es que tenemos una generación con la que soñar muchos años.

La edad de muchos de los integrantes del equipo además invita a ilusionarse: Unai Aguirre, 19 años; Sanahuja, 22; Granados, 24; Tahull y Bustos, 25… 

La madurez de este equipo no ha llegado aún. Un jugador suele estar en su plenitud en torno a los 27 años. Lo bueno es que nosotros hicimos el cambio generacional en el 2017. Muchos de estos jugadores entraron siendo niños y ahora son hombres. Tienen experiencia en la gran competición y, además, la selección sigue abierta para todos aquellos que estén en condiciones de dar el paso. Eso ha pasado ahora con Unai Aguirre, pero antes nos pasó con Álvaro Granados, por ejemplo. El trabajo de las federaciones y de los centros de alto rendimiento está dando resultados y personalmente me siento más que satisfecho.

 

Caso aparte es del Felipe Perrone, de 36 años, su prolongación en la piscina, que ha sido elegido MVP del torneo. 

Felipe era mi mejor amigo cuando éramos jugadores. Ahora mantenemos la distancia, pero existe una conexión importante. Sabe cómo pienso, sabe lo que quiero transmitir al vestuario. Está tocado con una varita mágica, es un portento físico y es un jugador muy experimentado, que ayuda mucho a los jóvenes. Felipe es el mejor. Para mí es un lujo tenerlo y estará mientras quiera. 

 

Es evidente que esa química es fundamental y que contar con un núcleo de ocho jugadores del Atlétic Barceloneta ayuda mucho. 

Tiene ventajas y desventajas. Crea automatismos, pero si la temporada va mal en el Barceloneta, por ejemplo, tú lo recoges también. Pero es de alabar el trabajo y la apuesta del Barceloneta por competir en la Champions y de clubs como el Sabadell y el Barcelona por invertir, porque cuantos más jueguen en la Champions, mayor será el crecimiento individual.

Entre las personas que recordó tras la victorias estaban dos exjugadores suyos como Daniel López Pinedo y Fran Fernández, que estuvieron en Budapest para apoyar a sus compañeros. 

Esta selección es como un edifico y algunos de los arquitectos del proyecto han sido Dani López, Fran Fernández, Mallarach, o gente como Marc Mingell o Albert Español, que se han encargado de transmitir los valores de cómo se compite, como se entrena y se han encargado de explicárselo a los jóvenes.

 

Usted siempre pone el colectivo por delante, pero qué supone este título a nivel personal. 

Significa mucho. Como jugador no pude conseguirlo, perdí una final en los penalties, como entrenador tampoco pude. Y era un reto personal que tenía grabado a fuego. Es una victoria que me reafirma en mis ideales. Me siento muy orgulloso de haber seguido con mi filosofía de vida y de trabajo, de respeto a unos valores. Y luego, claro, porque reafirma una apuesta, un cambio táctico que nació en Barcelona 2018, donde se demostró que era válido para competir, y que cuenta con variantes tácticas abundantes y eso requiere mucho trabajo y concentración. Ahora España sabe a lo que tiene que jugar en cada momento.

 

Este título mundial es una deuda que tenía el waterpolo con ustedes como grupo por llamar tantas veces a la puerta y por una trayectoria tan brillante. 

La deuda con Italia sí que puede estar saldada. Son dos deudas en una, de hecho, una de la ganar una final en los penaltis y además contra Italia. Necesitábamos saldarla y este triunfo nos permite hacerlo.

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