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El Mundial más atípico está preparado para hacer historia

Qatar ultima los detalles de su gran evento, con más tecnología que nunca y una enorme igualdad entre los equipos

La selección española celebra la Copa del Mundo en 2010. Reuters

Es el Mundial que ha levantado más expectación de los últimos tiempos. La cita será histórica por jugarse por primera vez a mitad de temporada, a finales de otoño y con el invierno llamando a la puerta. Era la única manera de jugar en un país que entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre tendrá unas temperaturas que rondarán los 30 grados. Eso sí, los ocho estadios construidos para la ocasión estarán climatizados para el máximo confort de los aficionados y futbolistas.

La FIFA ha dado un giro radical y de los 17,1 millones de kilómetros cuadrados de Rusia en 2018 ha pasado a los escasos 11.571 metros cuadrados de Qatar. Las selecciones estarán separadas por distancias muy cortas. De los 32 equipos, 24 estarán en un radio de 10 kilómetros. Los estadios también están en Doha o alrededores. Ninguna selección deberá recorrer más de 40 kilómetros para llegar al estadio donde juegue su partido.

Qatar se ha preparado para un Mundial sostenible, con una moderna línea de metro y de transporte público para que los aficionados puedan acceder fácilmente a los recintos. La FIFA confirmó que se habían vendido ya tres millones de entradas y se espera un gran ambiente. El público local está entusiasmado ante la posibilidad de ver a los mejores conjuntos del mundo y poblarán las gradas de los ocho modernos escenarios construidos para la ocasión.

Muchas incógnitas. Los equipos, a diferencias de otros Mundiales, no tendrán tiempo para realizar concentraciones y ajustar automatismos. El Mundial arranca el 20 de noviembre con el partido inaugural entre Qatar y Ecuador y las listas deben confirmarse de forma oficial el 14, cuando se inician la mayoría de concentraciones ya que este fin de semana la FIFA aún permite disputar competiciones domésticas. En España, por ejemplo, se disputan partidos de la Copa del Rey. Y en Inglaterra está todavía en marcha la Premier.

El torneo será rápido y dinámico. En la primera fase se llegarán a jugar cuatro partidos por día. Los horarios, peninsulares españoles, serán de las 11.00 h, 14.00 h., 17.00 h. y 20.00 h. En el caso de España, debutará a las 17.00 h. ante Costa Rica el 23 de noviembre, para jugar los otros dos encuentros de la primera fase a las 20 horas frente a Alemania (27/11) y Japón (1/12). En Qatar serán dos horas más que en España.

En cuanto al análisis deportivo, es muy difícil realizar un pronóstico. A tenor del ranking FIFA, Brasil debería ser la favorita como número 1 de esta clasificación. Bélgica, Argentina, Francia e Inglaterra le siguen. Curiosamente, la sexta clasificada, Italia, actual campeona de Europa, cayó en la repesca y se perderá su segundo Mundial consecutivo. España ocupa la séptima posición. Países Bajos, Portugal y Dinamarca completan el "top 10" de mejores conjuntos con coeficiente internacional.

Francia tiene el reto de revalidar el título de Rusia, si bien deberá luchar contra la maldición de los campeones que han caído en la primera fase en los precedentes recientes. Excepto Brasil en 2006, que llegó a cuartos de final, Francia cayó en 2002, Italia en 2010, España en 2014 y Alemania en 2018.

Las grandes estrellas ya esperan la cita. Leo Messi, con siete Balones de Oro, o Cristiano Ronaldo, con cinco, tienen su última oportunidad de redondear una carrera espectacular. Neymar, Lewandowski, Mbappé, Harry Keane, De Bruyne, Luis Suárez o Pedri se perfilan como las estrellas de un campeonato con una igualdad que puede ser máxima.

Más de 90 años de historia

URUGUAY 1930

Uruguay alzó el telón con muchas ausencias

El primer Mundial, celebrado en Uruguay en 1930, no tuvo la acogida esperada. Muchas selecciones, especialmente europeas, y de las más potentes, como Austria, Hungría o Checoslovaquia, anunciaron que no acudirían alegando problemas económicos, de calendario con los campeonatos domésticos y, también, desconfianza en los alojamientos. Especialmente duras fueron las ausencias de España e Italia por sus numerosas colonias de emigrantes.

Uruguay, por su condición de doble campeona olímpica, partió como la selección favorita junto a Argentina. El torneo constó de cuatro liguillas, clasificándose los líderes para las semifinales y los vencedores de la penúltima ronda para la gran final.

Argentina, Yugoslavia, Uruguay y Estados Unidos se impusieron en sus grupos ganando los dos partidos. En las semifinales Uruguay y Argentina golearon (6-1) a Yugoslavia y Estados Unidos respectivamente. La final esperada era una realidad. Ante 60.000 espectadores, y con mucha tensión, Uruguay se impuso en la segunda parte.

BRASIL 1950

El "Maracanazo" que hundió a los brasileños

Todavía se sigue utilizando la palabra "Maracanazo" para definir una victoria de un equipo, preferentemente en una final, en campo ajeno y teniendo todos los factores en contra. Eso es lo que le pasó a Brasil en su Mundial de 1950 cuando Uruguay fue capaz de llevarse la Copa del Mundo contra todo pronóstico en la última jornada de la liguilla que decidía al campeón. A los brasileños les bastaba con un empate mientras que a los charrúas solo les valía ganar. En un Maracaná lleno hasta la bandera -cerca de 200.000 espectadores- los goles de Schiaffino y Ghiggia remontaron el inicial de Friaça para dejar helado a todo Brasil. El ambiente triunfalista del país provocó que la herida fuera muy grande y día todavía hoy es considerada la derrota más dolorosa de la selección brasileña en toda su historia.

La FIFA recuperó el Mundial después que las ediciones de 1942 y 1946 quedaran suspendidos por la Segunda Guerra Mundial. Las sucesivas retiradas provocaron que solo participasen 13 países y se jugase un formato sin final.

SUIZA 1954

Estreno alemán en el primer Mundial televisado

Tenía que ser el Mundial de la potente Hungría, la selección que practicaba un fútbol arrollador, pero Alemania Federal, que se estrenaba con esa denominación y regresaba tras el veto por la Segunda Guerra Mundial, dio la gran sorpresa. Y más cuando en la primera fase había sido goleada por los magiares.

Fue un torneo con muchas novedades. La principal, la presencia televisiva, aunque solo para ocho países europeos. Otras, como el sistema de competición, resultaron desquiciantes. Hubo "cabezas de serie" designados a dedo, dos por grupo, que no se enfrentaban entre sí, y España se había quedado fuera por la "mano inocente" de un niño italiano, Franco Gemma, que sacó el papel de Turquía.

Fue el campeonato del mundo con mayor promedio goleador, (5,3 tantos por partido). El Austria-Suiza (7-5) es el partido con más goles en la historia de los Mundiales. Hungría marcó 17 en la primera fase, un 8-3 a Alemania Federal y un 9 a 0 a Corea del Sur. Luego, los magiares se impusieron por el mismo tanteador, 4-2, a Brasil y Uruguay para plantarse en la final. El camino alemán fue más largo, tuvo que desempatar con Turquía (7-2), pero luego se deshizo de Yugoslavia por 2-0 y goleó a Austria (6-1) en "semis".

Nadie esperaba el desenlace final, y menos cuando Puskas y Zcibor pusieron el 2-0 en ocho minutos. La remontada, con gol de Morlock y doblete de Helmut Rahn, se consideró el "milagro de Berna". Años más tarde, en 2010, un reportaje desveló el dopaje de varios jugadores germanos.

MÉXICO 1970

La Brasil de los "dieces" se llevó la Copa a casa

Siempre se recordará la Copa del Mundo de México 1970 por su colorido. No por el de las gradas del país azteca (que también), sino por ser el primer Mundial televisado a color de la historia. La designación de la sede no estuvo exenta de polémica. Tocaba un país de América Latina y México y Argentina pugnaban por el premio gordo. A pesar de organizar dos años antes las Olimpiadas, la tierra de Frida Kahlo y Pancho Villa fue la que se llevó el gato al agua.

Uno de los grandes argumentos radicaba en una joya arquitectónica sin igual. Un estadio Azteca que presumía de poder albergar a 110.000 espectadores. Allí disputarían la final Brasil, que venía de ganar dos de las últimas tres Copas del Mundo, e Italia.

La "canarinha" era una oda al fútbol. Liderada por un Pelé ya maduro (29 años) junto a una serie de mediapuntas de época como Rivelino, Gerson, Tostao y Clodoaldo ("la delantera de los cinco dieces"). Y pasó por encima de la "azzurra" de Valcareggi (4-1). También fue el Mundial de una de las mejores paradas de la historia de la competición. La del inglés Gordon Banks a Pelé en la fase de grupos.

El premio para el combinado de Zagallo fue suculento: conseguir su tercer título y quedarse el trofeo en propiedad. La única selección que lo ha logrado. Más allá de verse por primera vez en color, también tuvo dos novedades importantes México’70: los cambios y las tarjetas. Se permitían dos sustituciones, sin necesidad de estar justificadas por lesión. Además, se abrió la veda con las cartulinas. Hasta esa fecha, las amonestaciones eran solo verbales.

ALEMANIA 1974

El fútbol total de la "Naranja Mecánica"

Todos los nacidos en la segunda mitad de los años sesenta tienen en su memoria como primer gran recuerdo futbolístico universal la gran final entre Alemania y Países Bajos, la "Naranja Mecánica", con victoria de los germanos en Múnich.

Beckenbauer contra Cruyff. Casi nada en un duelo para la historia que no premió el juego preciosista de los neerlandeses ante unos alemanes que empezaron a mitificar su fama resultadista de máxima eficacia en su segundo título mundial tras el de 1954.

El fútbol total de la selección de los tulipanes dirigida por el exazulgrana Rinus Michels, en el que todos defendían y atacaban comandados por la estrella del Barça Johan Cruyff, solo se vio superado en la final por la Alemania de Franz Beckenbauer sobre el césped y Helmut Schön en el banquillo.

De poco les sirvió a los neerlandeses que otro Johan azulgrana -Neeskens- marcara con su peculiar penalti el gol más rápido de la historia del torneo, en el segundo minuto, porque el madridista Paul Breitner igualó también desde los once metros y el goleador Gerd "Torpedo" Müller sentenció dando la vuelta a todo un partidazo.

Alemania Federal empezó a demostrar al mundo que no fallaba en los momentos decisivos, pese a haber perdido en la primera fase con la "otra" selección de su país, la Democrática, tras haber coincidido sobre el césped sociopolíticamente 15 años antes de la caída del Muro de Berlín.

La Polonia del "pichichi" Lato (siete goles), tercera ganando al primer Brasil mundialista sin Pelé, fue el equipo revelación.

ARGENTINA 1978

Kempes, Menotti y la dictadura de Videla

Mario Alberto Kempes y César Luis Menotti son los dos nombres propios del Mundial 78, a los que se añadió por motivos extradeportivos también el del presidente dictador de Argentina, Jorge Rafael Videla.

Menotti, futuro entrenador del Barça (1983-84), dirigió la selección albiceleste y la llevó a la gloria, bajo la batuta del delantero del Valencia, que acabó como máximo goleador del torneo, con seis dianas, y artífice del éxito, ausente aún por su juventud Maradona, descartado a última hora por Menotti.

En la final volvió a caer cuatro años después Países Bajos, aunque un remate al poste de Rensenbrink en el último minuto con 1-1 podría haber cambiado el curso de la historia, antes de la prórroga que decidió brillantemente Kempes.

Atrás quedó para Argentina el polémico duelo ante Perú en la segunda fase, saldado con un 6-0 que le permitió acceder directamente a la final en perjuicio de Brasil -tercero-, deshaciendo un igualado "average" bajo sospecha de amaño ante el equipo revelación capitaneado por Teófilo Cubillas.

No fue la única duda de un Mundial extraño en el que afectó en exceso el peso de la dictadura de Videla, necesitada de mejorar cara al mundo su imagen exterior para intentar borrar las torturas, asesinatos y miles de personas desaparecidas.

España regresó al Mundial pero no pasó de la primera fase, después del fallo clamoroso de Cardeñosa ante Brasil (0-0).

ESPAÑA 1982

Del éxito de Italia al fracaso de España

La selección española de José Emilio Santamaría pasó sin pena ni gloria como anfitriona por su Mundial 82 cayendo en la segunda fase y cediendo toda la celebridad a la Italia de Enzo Bearzot y Paolo Rossi.

España vivía la transición democrática y quería dar la mejor imagen al mundo tanto deportiva como organizativamente, pese a los problemas iniciales con el tempestuoso y polémico sorteo de la competición y las posteriores anécdotas en partidos como el "tongo" en el Alemania-Austria de Gijón o el parón del jeque en el Francia-Kuwait.

En un Mundial de estrellas, algunas fallidas como el estreno sin éxito de Diego Armando Maradona, se llevaron la palma Italia, Brasil, Francia y Alemania, además de la revelación Polonia, de nuevo ocho años después.

La Italia de Rossi ganó la final a la Alemania de Rummenigge, tras eliminar en el estadio de Sarrià a Argentina y en un partido histórico al Brasil de Zico y Falcao, en una segunda fase previa a la semifinal ante la Polonia de Boniek, después de una primera fase sin conocer la victoria.

Alemania tampoco falló ante la Francia de Platini, tras una semi a vida o muerte –con una entrada salvaje de Schumacher a Battiston– que se decidió por primera vez en la tanda de penaltis.

Los "azzurri" alzaron su tercer Mundial, tras los de 1934 y 1938, y su capitán y portero, Dino Zoff, se convirtió con 40 años en el futbolista más veterano en ganarlo. Y todo bajo la sonrisa única del presidente italiano Sandro Pertini.

MÉXICO 1986

La "mano de Dios" y el mejor gol de la historia

Diego Armando Maradona asombró al mundo en México 86. Después de quedarse con las ganas de disputar un Mundial en su país en 1978 y de un paso sin pena ni gloria por España 82, explotó cuatro años después para maravillar al fútbol.

Y en un partido con la albiceleste, contra Inglaterra en los cuartos de final, rizó el rizo con un gol repleto de polémica, ilegal ayudado con la mano "de Dios", para sentenciar tan solo cinco minutos después con la mejor diana del siglo entonces y de todos los tiempos.

Resultó una exhibición total, tras una cabalgada de área a área, en 52 metros, con 44 pasos y 12 toques de balón con la pierna izquierda, que ha quedado para la posteridad como la jugada de mayor belleza futbolística realizada sobre el césped de un estadio.

La trayectoria de Argentina en el Mundial de México resultó impecable hasta la final, tras sortear a Bélgica en semifinales, y la Alemania de Franz Beckenbauer también cedió ante el mayor ímpetu ofensivo del grupo de Carlos Salvador Bilardo, en un encuentro equilibrado hasta los diez últimos minutos con un duelo espectacular Maradona-Matthäus.

El máximo realizador del Mundial de México fue finalmente el azulgrana Gary Lineker, con seis goles, seguido muy de cerca por su excompañero Maradona, ya en el Nápoles, con cinco, igualado al brasileño Careca y al madridista Emilio Butragueño.

Precisamente la España de la generación del "Buitre", dirigida por Miguel Muñoz, cayó sin fortuna en los penaltis ante Bélgica en los cuartos de final.

SUDÁFRICA 2010

España tocó el cielo con el gol de Iniesta y las dianas de Villa

España nunca olvidará el 11 de julio de 2010. El minuto 116 fue mágico en el Soccer City de Johanesburgo para iluminar a Andrés Iniesta, quien empalmó el balón al fondo de la red y la selección pudo adherir en el pecho su primera estrella como campeona del mundo.

La Roja derrotó a los Países Bajos en la prórroga después de un campeonato en el que fue de menos a más y el temple de Vicente del Bosque fue clave para conquistar el título. La derrota en el debut frente a Suiza en Durban encendió las alarmas. España ya no podía fallar más. Y no lo hizo. A partir de entonces sumó seis victorias consecutivas para alzarse con la Copa del Mundo. El equipo se sacó un peso de encima con el doblete de David Villa ante Honduras (2-0) y se clasificó para los octavos de final derrotando a Chile (2-1) en un partido de enorme tensión con tanto de Villa casi desde el centro del campo. En las eliminatorias, el hueso de la Portugal de Cristiano Ronaldo fue superado gracias de nuevo a una diana de Villa.

El duelo ante Paraguay del Tata Martino se puso muy cuesta arriba hasta que Casillas detuvo un penalti a Cardozo y Villa, de nuevo, marcaba el gol del triunfo. Un duelo agónico que dio el pase a semifinales con el histórico vuelo de Puyol ante Alemania en un córner servido por Xavi, broche a un partido redondo. Los Países Bajos tampoco lo pusieron fácil. Mucha dureza y un mano a mano de Robben ante Casillas, que el meta español salvó con la uña del pie derecho. Ya en la prórroga, el genio de Fuentealbilla se encargó de apuntillar la victoria y dejar para el recuerdo su emotiva dedicatoria a Dani Jarque.

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