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El nuevo Camp Nou

La constructora del Camp Nou: Limak Holding, Erdogan y el negocio de los amigos

La empresa turca que remodelará el Estadi basa todo su negocio en las concesiones de obras públicas del gobierno turco, que según los expertos rega con millones a sus empresas afines, a las que se conoce popularmente como la “mafia de los cinco”

La constructora del Camp Nou: Limak Holding, Erdogan y el negocio de los amigos. RICARD CUGAT

Durante toda su vida, Bahadir Özgür, periodista especializado en economía del periódico turco ‘BirGün’, ha tenido 16 problemas. En realidad, claro, ha tenido más, si no qué suerte, pero los mayores, los más importantes, son 16 exactos. 

El último de ellos le ocurrió en 2021: “La última denuncia que recibí fue 2021, durante la pandemia. Publiqué varios artículos sobre las condiciones terribles a las que los trabajadores que construían la presa hidroeléctrica de Yusufeli eran sometidos. No había medidas de protección por Covid, ni ningún tipo de seguridad, y cuando los trabajadores protestaron, la policía les encerró en la presa. Les obligaban a trabajar y les impedían volver a casa. Muchos trabajadores murieron”, explica Özgür. 

La empresa que construía esa presa era conocida por todos en Turquía y desde, hace poco, también lo es en EspañaLimak Holding, una de las constructoras más grandes del país anatolio y quien se encargará a partir de los próximos de la remodelación del Camp Nou después de que la directiva de Joan Laporta le haya concedido a la empresa turca la construcción del edificio en Les Corts.

Limak me denunció por insultos, por supuestamente dañar el nombre de la empresa. En Turquía a los periodistas nos ocurre que cuando escribes en un artículo el nombre de una empresa, ellos automáticamente te denuncian por insultos. Es algo normal ya. En ese caso fui absuelto, pero solo porque en mis textos hablaba únicamente de las condiciones laborales, que en Turquía son horrendas, con trabajadores que en la mayoría de los casos no tienen contrato, están indocumentados o son incluso refugiados, y si mueren o resultan heridos no reciben compensación alguna. Las discusiones sobre los derechos de los trabajadores no les importan demasiado a estas empresas; las investigaciones de, por ejemplo, sus conexiones políticas sí. Eso es otra cuestión”, dice Özgür, uno de los periodistas turcos que más ha investigado las grandes empresas de construcción turca. 

Gran parte de sus otras 15 denuncias van por ese camino. Estas empresas, famosas en Turquía por su proximidad al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, son conocidas popularmente como la “mafia de las cinco”. Limak está entre ellas.

Nacimiento y explosión

La empresa nació en 1976, y no fue hasta los 90, con el turismo y sus primeros contratos de construcción en los nuevos países nacidos de la desaparición de la Unión Soviética, cuando empezó a crecer. Todo cambió, no obstante, en 2003: cuando Erdogan ascendió al poder. 

Erdogan y Nihat Özdemir, presidente de Limak, ya se conocían de años antes, cuando el político turco era alcalde de Estambul, y Özdemir flirteaba con su partido de entonces, el Refah. Con Erdogan en el poder, Limak Holding explotó: “A principios de la década de los 2000, Limak se convirtió en un gigante, en un imperio, con una relación muy próxima al gobierno. La empresa se convirtió en una de las cinco grandes empresas que se llevan la gran mayoría de los concursos públicos de grandes infrastructuras, como el Aeropuerto de Estambul y el puente de Çanakkale”, explica Aytug Özçolak, periodista del periódico online ‘Diken’.

El aeropuerto de Estambul, estrenado en 2018, es el aeropuerto más grande de Europa. Durante su construcción, los sindicatos se quejaron de que las condiciones laborales pésimas causaron la muerte de al menos 200 trabajadores, algo que el gobierno turco niega. De hecho, durante la obra, la policía entró al recinto para reprimir varios intentos de huelga. Al estrenarse el aeropuerto se hicieron virales en Turquía imágenes del edificio con goteras, además de comentarios de expertos que aseguraban que las pistas de despegue y aterrizaje no habían sido construidas como se debe, y que con el tiempo se irían hundiendo en el suelo.

El puente de Çanakkale, de 2022, es el puente colgante más largo del mundo. Aquí, como más grande, mejor. “En Limak, el punto más importante para nosotros fue nuestra entrada en el sector del cemento en los 2000. Evaluamos muy bien las privatizaciones”, dijo hace una década Özdemir, el propietario de la empresa.

Nihat Özdemir, presidente de Limak Holding. AGENCIAS

Y no le faltaba razón: “Tan solo tres meses después de llegar al poder en 2003, Erdogan cambió la legislación de los concursos públicos. Antes, la legislación turca estaba basada en la de la Unión Europea: un concurso era abierto al público, ganaba la oferta que adecuaba un mejor precio a las condiciones establecidas, cualquiera podía presentarse”, explica Özgür, que continúa: 

“Erdogan esto no lo aceptó. Cambió la ley para añadir una excepción a la norma: en caso de desastre natural, riesgo para la población, pandemia, guerra, atentado, etc, el Estado ya no está obligado a crear un concurso público, sino que alegando la necesidad de empezar unas obras rápidas, puede adjudicar esta obra a dedo. Erdogan se cogió a esta excepción, y hace años que todos los grandes proyectos en Turquía se hacen en base a esto, mucho antes de la pandemia”, dice el periodista. 

Según el reportero, decenas de personas y entidades han presentado quejas ante los juzgados. Nunca nada ha llegado a ningún lado: “Todo se hace así. El aeropuerto de Estambul, el puente de Çanakkale, carreteras, autopistas, hospitales, el propio palacio presidencial de Erdogan. Todo se construye en base a esta excepción en la ley, con adjudicaciones a dedo. Y la gran mayoría de ellas se dan a las empresas de la ‘mafia de las cinco’, aunque en realidad son más que cinco”. 

Las elegidas

Sus nombres son Limak Holding, Cengiz Holding, Kalyon Grup, Makyol Grup y Kolin Holding. Y los presidentes de estas empresas, los hombres más ricos de Turquía.

“Estas empresas han sido las elegidas por Erdogan para que sean puestas como las más grandes del país. Así que, ¿qué gana Erdogan a cambio de su generosidad? ¿Qué consigue el Estado al dar sus megaproyectos siempre a las mismas empresas? Por el momento no se sabe”, dice Özçolak.

“Esta es la gran pregunta —dice Özgür, que en turco significa ‘libre’—. No lo sabemos. De estas empresas, una parte ha nacido puramente de dentro del partido de Erdogan, de gente cercana al presidente. Y se han convertido en empresas millonarias únicamente gracias a concesiones públicas. Lo único que sabemos es eso, y que les encanta hacerle regalos a Erdogan en forma de mezquitas, estadios y otros edificios”.

“Por esto es sorprendente que hayan conseguido la construcción del Camp Nou —finaliza Özgür—. Que yo recuerde, es la primera vez que Limak consigue una obra en el extranjero sin hacerlo a través del gobierno turco”.

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