Ciclismo
El danés Skjelmose demuestra que Pogacar y Evenepoel son humanos
Sorpresa en la Amstel Gold Race, donde el campeón del mundo, que atacó a 47 kilómetros de la meta, fue capturado por primera en su carrera deportiva y tuvo que conformarse con la segunda plaza antes de la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja

Skjelmose se da un trago de gloria ante Pogacar y Evenepoel. / EFE
Mattias Skjelmose, un ciclista danés de 24 años, de enorme proyección, demostró en la Amstel Gold Race que Tadej Pogacar y Remco Evenepoel son humanos. Los batió en un ajustado y bello esprint. Fue una sorpresa. No cabe duda. Pero quizá no tanto para un corredor que vive en Andorra, que lo representa el exciclista catalán Àngel Edo, y que, poco a poco, se va ganando un puesto entre las estrellas del pelotón y en su Dinamarca natal tras los pasos de Jonas Vingegaard y Mads Pedersen.
La clásica de la cerveza, la gran carrera de los Países Bajos, la que se celebra en el único territorio neerlandés cargado de colinas (hasta 30 se superaron este domingo), se convirtió en un bello libro de ciclismo con el guion siempre de dos artistas llamados Pogacar y Evenepoel. Y, además, marcó un hito en la reciente historia de este deporte. Nunca Pogacar había sido pillado en una carrera después de atacar en la lejanía. Lo hizo en compañía de Julian Alaphillipea 47 kilómetros de meta. 39 después, Evenepoel y Skelmose lo capturaron.
Fue lo nunca visto. Hasta, en cierto modo, fue una cura de humildad para Pogacar que se quedó sin el objetivo de cumplir la hazaña nunca lograda por Eddy Merckx y que era ganar en una misma temporada las tres pruebas de las Ardenas: Amstel, Flecha Valona (el miércoles) y el plato fuerte con ‘La Decana’, la Lieja-Bastoña-Lieja, la más vieja de las carreras de un día y el ‘monumento’ más antiguo del planeta.
¡Mentira!
Había un dicho anulado en la Amstel, entre sorbos de cerveza. Si Pogacar ataca, sólo se le ve en meta. ¡Mentira! Seguramente es lo que pensó Evenepoel, al que el fenómeno esloveno pilló desprevenido cuando Alaphilippe entró en ofensiva. Con el pequeño corredor belga, las carreras son distintas para todos, incluido Pogacar. El campeón del mundo no lo tendrá nada fácil el domingo en Lieja, aunque en el muro de Huy, donde siempre se decide la Flecha Valona, el terreno beneficia más a Pogacar que a Evenepoel.
Fue Evenepoel el que nunca se rindió, el que demarró del grupo principal a 25 kilómetros de la meta y el que siempre veía en las rectas a Pogacar, que nunca se le distanció más de medio minuto. Pudo ser el viento de cara o el desgaste acumulado entre la victoria de Flandes y la segunda posición de Roubaix frente a la frescura de Evenepoel, que inició la temporada el Viernes Santo, con la victoria en la Flecha de Brabante. Se quedó con el objetivo de repetir el triunfo de 2023 y de descubrir que no siempre ganar una carrera resulta tan fácil porque, en ocasiones, es imposible.
El invitado sorpresa
Skjelmose corría como el invitado que sorprende a todos en una fiesta, el que pone la chicha, cuenta los chistes y hasta se convierte en el alma de los bailes. Le repetía a Evenepoel que tirase en las colinas porque él no tenía fuerzas. Y no es para engañarlo, sino porque era la realidad. Pero una vez se vio con la opción de hacer historia ante dos titanes, a veces tiranos, no la desaprovechó. A 8 kilómetros, Pogacar se vio capturado; tocado y hasta vencido. A 200 metros de la llegada, con el trío decidido a jugarse la victoria en la Amstel Gold Race, Evenepoel lanzó el esprint. Pogacar contraatacó y en el último suspiró el ciclista danés batió a las dos grandes estrellas. “No me creía haber derrotado a Pogacar. No me lo creía, pero hice la carrera perfecta”, confesó Skjelmose, que dedicó el éxito a su abuelo, recientemente fallecido.
Pogacar volvió a ser segundo, como en Roubaix, mientras que Evenepoel fue el tercero. En el pelotón perseguidor, el mejor fue Wout van Aert, cuarto otra vez, como en Flandes y Roubaix, antes de tomarse un pequeño respiro con la mirada puesta en el Giro.
Skelmose prefirió no beber la cerveza de obsequio que le entregaron en el podio. Evenepoel hizo igual. En cambio, Pogacar se zampó el vaso sin soltarlo. No dejó ni la espuma. Fueron sorbos para pensar en el espectáculo que aguarda a todos en la Lieja-Bastoña-Lieja. En categoría femenina se impuso la neerlandesa Mischa Bredewold, gregaria de la campeona del mundo Lotte Kopecky.
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