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Unidos para obrar el milagro azul: la familia se aferra a la historia del Real Oviedo

"Yo creo que nos podemos salvar, pero la afición tiene que estar unida y apoyar siempre", dice

Juan Carlos y David Pereira: la pasión azul que pasa de padres a hijos

VÍDEO: Joaquín Alonso / FOTO: Mario Canteli

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Juan Carlos Pereira es aficionado del Oviedo desde los años 80. Ha vivido de todo: los tiempos de gloria y de barro. Podría nombrar a 200 futbolistas del Oviedo "o más". Su ídolo siempre fue Dubovsky, aunque también le gustaba la clase de Jerkan, Prosinecki… De joven, conseguía petos para ver al Oviedo a pie de campo, a pesar de no dedicarse al ámbito de la seguridad, "aunque en el caso de que hubiese pasado algo, estaría preparado para solucionarlo", dice entre risas, recordando aquellos tiempos en los que colarse hasta el césped era más fácil que ahora.

Juan Carlos confía en la salvación porque "en cuanto se encadenen un par de partidos ganados, el ánimo es otro". "El Girona hace nada era colista y está en la mitad de la tabla", reflexiona, poniendo como ejemplo que en el fútbol todo puede cambiar en dos semanas. Y lo cuenta mientras plancha y deja lista su camiseta azul para la cita de hoy.

David Pereira tiene trece años y es un estudioso del Real Oviedo. Desde los tres, gracias a su padre, se le ha inculcado el oviedismo y ahora colecciona cromos del primer equipo, pero también del Femenino y del Vetusta, con las firmas de todos los jugadores. Se sabe el nombre de casi todos los futbolistas que han pasado por el Oviedo desde que tiene memoria y confía en la salvación del equipo y en la unión de la hinchada. "Yo creo que nos podemos salvar, pero la afición tiene que estar unida y apoyar siempre", dice con la convicción de quien lleva el escudo tatuado en el alma desde pequeño.

Asegura que va siempre al Tartiere "si no me castigan", lo que deja entrever que algún que otro suspenso le ha costado perderse varios partidos. Pero cuando puede, ahí está. En su asiento. Con su camiseta azul. Y con su colección de cromos esperando la firma del próximo jugador que le haga ilusión. Y es que David Pereira, con trece años, ya sabe más del Oviedo que muchos que llevan décadas siguiendo al equipo. Y eso, en tiempos de pesimismo, es un soplo de aire fresco y de alegría.

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