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Mundial 2026

Los argentinos todavía no salen del asombro tras la épica remontada del seleccionado ante Egipto

"Corazón de campeón", repitieron varios medios para referirse a la hazaña que terminó con Messi llorando de felicidad

3-2. Argentina logra una remontada épica ante Egipto en solo 13 minutos y está en cuartos

3-2. Argentina logra una remontada épica ante Egipto en solo 13 minutos y está en cuartos

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Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

Cuando parecían escurrirse las ilusiones y comenzaban por anticipado los lamentos, mientras el desasosiego hacía añicos los sueños de gloria, Argentina resucitó frente a Egipto y casi todo un país se olvidó por unos días del duelo para dejarse llevar por el carnaval futbolístico. El grito de gol se replicó en cada casa, cada barrio, cada ciudad de este país pendiente de lo que sucede en el Mundial. Las críticas pasaron al olvido. El culto al heroísmo individual, con Leo Messi al frente, y colectivo, encontró de inmediato a su feligresía.

"Corazón de campeón. Argentina estaba derrumbada, pero Messi la rescató y dio vuelta un partido increíble: ¡a cuartos de final! ", tituló el diario La Nación. "En un partido que parecía perdido y que la dejó al borde de la eliminación, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó con personalidad, fútbol y empuje para derrotar 3-2 a Egipto en el Atlanta Stadium y avanzar a los cuartos de final del Mundial". Tanto La Nación como otros medios escritos y televisivos se detuvieron en especial en el llanto de Messi. No solo para describirlo. Los comentaristas y tertulianos quisieron derramar sus propias lágrimas de júbilo, que eran también la de millones. Unos aseguraron que siempre creyeron en la remontada. Otros reconocieron su falta de fe. Ambos se fundieron en abrazos imaginarios con los jugadores.

"Corazón de campeón", dijo también el diario deportivo Olé. "Llorá, gritá, cantá, abrázate con el del lado, llamá a tus amigos, andá a festejar todo el día. Ni en la cancha sabemos por dónde arrancar. La resiliencia no se compra en una farmacia ni se pide por comercio electrónico. La épica tampoco es algo que se enseña. Se vive. Argentina vive el partido. Lo sufre, lo vive, lo pelea y no se da nunca por vencida". Olé invitó a sus lectores a "nunca hay que subestimar al 10" ni pensar "que pensar que ya no da más". Su zapatazo logró el empate y después fue cuestión de esperar la hazaña. "Si quieren sacar al campeón del mundo del torneo, van a tener que hacer mucho más".

Infobae habló de una "remontada épica". Scaloni se quebró al hablar con la televisión pública. "Qué grupo de jugadores hermano, me tengo que ir, estoy muy emocionado". La gran mayoría de los espectadores sintieron algo similar. Por ahora, la fiesta no se ha extendido en las calles. Quizá suceda después del próximo partido, ante Suiza o Colombia, si la suerte sigue del lago argentino. Las publicidades no dejan de estimular ese ritual que tuvo en 2022 su punto de mayor paroxismo colectivo.

La victoria ha dado también rienda suelta a las peores expresiones de supuesta supremacía argentina. La llamada "guerrilla digital" del Gobierno de ultraderecha quiso imponer su tono a la fiesta antes y después del partido con mensajes xenófobos y discriminatorios contra jugadores y seleccionados que compiten en el Mundial de Fútbol. Kylian Mbappé es uno de los blancos. "Qué piedra (mala suerte) se volvió ser negro. Es culpa de Hollywood. Las advertencias fueron debidamente presentadas", escribió el principal asesor del presidente Javier Milei, Santiago Caputo.

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