La camiseta de las dos estrellas ya tiene fecha
Los parques asturianos se llenan de niños con las camisetas de España tras el triunfo de la selección

Ángela Rodríguez García y Pablo Torrijos Suárez.
N. blanco / D. taneva / P. Méndez / D. orihuela / t. cascudo
La segunda estrella de España se celebró también a ras de suelo, entre columpios, porterías improvisadas, camisetas rojas y balones. Los niños tomaron este lunes los parques de distintas localidades asturianas para prolongar la fiesta por el triunfo de la selección en el Mundial. Algunos resistieron despiertos hasta el gol de Ferran Torres en la prórroga; otros conocieron la noticia a la mañana siguiente. Todos compartían el mismo orgullo por una victoria que, para muchos, supone su primer gran recuerdo futbolístico.

Guillermo Dávila.
En Oviedo, a la búsqueda de Mafalda.

Por la izquierda, Ángela García, Manuel García, Álvaro García, Manuel García hijo y María José López.
En Oviedo, los colores de la Roja también se dejaban entrever. Javier Jesús Cienfuegos-Jovellanos jugaba al balón enfundado en la camiseta de Lamine Yamal, aunque no se decidía al ser preguntado por su futbolista favorito. "Me gustan todos", aseguraba.

Por la izquierda, Gabriel García y Dylan de la Vega.
La victoria mundialista supuso el regalo de cumpleaños perfecto para este canterano del Real Oviedo, que mañana cumple seis años. "En un par de Mundiales lo verás jugando", bromeaban sus padres, Patricia Adellá y Javier Cienfuegos-Jovellanos.

Por la izquierda, Emma Arnaiz, Lucía Nebot y Julia Nebot.
Por su parte, la familia García López paseaba por el Campo de San Francisco nada más llegar desde León. Proceden de Arahal, en la provincia de Sevilla, y pretendían celebrar el Mundial intentando "encontrar a Mafalda".

Patricia Adellá, Javier Jesús Cienfuegos-Jovellanos y Javier Cienfuegos-Jovellanos.
En el parque se encontraban también Marcos Fernández y César Argüelles, dos ovetenses que sufrieron con un encuentro que calificaron de "espectacular", aunque consideraron que los argentinos habían sido "muy sucios".

Por la izquierda, Carolina Mesa, Victoria Sánchez y Darío Mesa.
Guillermo Dávila es mexicano de nacimiento, pero vive en Oviedo desde hace dos semanas. Aun así, vestía la primera equipación de España y explicó que había animado a la selección durante todo el torneo. "Es que México juega un poco peor", añadía entre risas.

Sonia González, junto a la pequeña Candela Rodríguez.
En Gijón, banderas y sueño

Marcos Fernández y César Argüelles.
. El parque de Begoña amaneció este lunes con un claro protagonista: la selección española. Apenas unas horas después de la victoria ante Argentina (1-0), decidida en la prórroga con un gol de Ferran Torres, varios niños lucían orgullosos la camiseta roja mientras revivían la final entre columpios, balones y toboganes.

Roberto Fueyo.
Candela Rodríguez, de dos años, fue una de las más pequeñas en representar a España. Con la camiseta de la selección y una bandera en la mano, posaba sonriente mientras su madre, Sonia González, explicaba que el sueño había podido con ella antes del desenlace. "Vio la primera parte y luego se quedó dormida, pero pasó toda la tarde jugando con la camiseta de España y la bandera", relataba.

Martín Ramos, con la equipación completa y balón en mano.
Más aguante tuvo Victoria Sánchez, que siguió la final hasta el pitido definitivo. Aunque reconocía que no recordaba quién había marcado el gol del triunfo, sí tenía claro cuál era su jugador favorito: Lamine Yamal. "Me gustó mucho", resumía tras celebrar el título.

Lucas Da Silva.
Con la equipación completa y un balón en la mano apareció también Martín Ramos, de cuatro años, dispuesto a analizar el encuentro. El sueño le impidió ver la prórroga, aunque no perderse el desenlace. "Me despertaron con el gol de Ferran Torres", contaba divertido.
Su ídolo es Nico Williams y ya piensa en el siguiente Mundial. "Cuando sea más grande me voy a peinar como él, con seis o siete años", decía convencido.
Entre los más seguros del triunfo se encontraba Lucas da Silva, de ocho años, que siguió la final junto a varios amigos. "Sabía que España iba a ganar", afirmaba sin dudar. Aunque Argentina también era una de sus selecciones favoritas, disfrutó viendo a España levantar el trofeo.
En Avilés, fútbol y más fútbol.
En Avilés, decenas de niños y niñas bajaron al parque con la camiseta de la selección y una pelota bajo el brazo para alargar una celebración que todavía seguía muy presente. Entre carreras, regates y porterías improvisadas, los más pequeños reprodujeron las jugadas de una final que vivieron con la misma intensidad que los mayores y que convirtió el parque en una pequeña fiesta de la Roja.
Dylan de la Vega compartía balón con su amigo Gabriel García. Aunque su equipo favorito es el Quirinal, la selección ocupa también un lugar especial para él. "Lo vi en casa, con mi familia. No dudé en ningún momento, tenía claro que íbamos a ganar. Me daba igual quién metiese el gol, mientras fuese de España", explicaba con la seguridad de quien nunca temió por el resultado.
Las hermanas Lucía y Julia Nebot, acompañadas por Emma Arnaiz, también siguieron la final desde casa y salieron por la mañana al parque con la camiseta de España. Emma incluso se pintó los colores de la bandera en un moflete.
Lucía, la más pequeña y sin recuerdos de la Eurocopa, celebró este domingo su primera gran alegría futbolística. Las tres festejaron especialmente el gol de Ferran, aunque coincidieron en que no les había gustado nada la tangana entre Paredes y Gavi.
En Langreo, un feliz despertar.
A las 23.38 horas del domingo, cuando Ferran Torres hacía feliz a todo un país al darle a España su segundo título de campeona del mundo, Roberto Fueyo estaba durmiendo. A sus siete años, este niño langreano se había ido a la cama durante el descanso de la final entre España y Argentina.
No disfrutó en directo del gol de Ferran, pero al día siguiente estaba tan feliz como quienes habían presenciado el partido en el estadio de Nueva York. "Cuando se lo dije por la mañana se volvió loco", explicaba su madre, Pamela Álvarez, mientras el niño lucía orgulloso la segunda equipación, la blanca y granate, de la Roja ayer por la tarde en el parque Dorado de Sama.
Roberto Fueyo bromeaba con las estrellas. "Ya tengo las dos", decía mientras señalaba la del pantalón y la de la camiseta. Razón no le faltaba.
El pequeño se ha aficionado al fútbol durante este Mundial. "Primero quiso la camiseta de Cristiano Ronaldo y luego la de España", explicaba su madre, mientras Roberto celebraba el histórico gol de la prórroga como si lo hubiese marcado él mismo.
En Cornellana, de la fiesta a la playa.
Ángela Rodríguez García y Pablo Torrijos Suárez son vecinos de Cornellana (Salas), tienen doce años y este ha sido su primer Mundial, un campeonato que han vivido con especial intensidad, ya que ambos, compañeros de colegio desde muy pequeños, son grandes aficionados al fútbol.
Cuenta la madre de Pablo, Lucía Suárez, que, aunque siguen a equipos diferentes –Ángela es del Oviedo y del Real Madrid, mientras que Pablo anima al Sporting y al Atlético de Madrid–, suelen quedar para ver los partidos y "entienden" mucho de fútbol.
"No se perdieron ningún partido del Mundial y adornaron los balcones de sus casas con la bandera de España", relataba Lucía ante la atenta mirada de ambos, que ayer celebraron la victoria con una tarde de playa en San Pedro.
La final la siguieron en la pantalla gigante instalada junto al monasterio de Cornellana, con la equipación española y una ración extra de gusanitos para no levantarse de la silla ni un momento. "Fue muy entretenida, con muchos nervios al principio y, después, con mucha alegría", resumía Ángela, que había tenido ciertas dudas sobre la victoria.
Su momento preferido de la noche fue el gol de Ferran, mientras que Pablo, que daba por seguro el triunfo español, eligió la tarjeta roja mostrada a Argentina como el momento más determinante del partido.
Para Ángela, su jugador favorito de la selección es Nico Williams, mientras que Pablo se queda con Llorente. Al hacer balance del torneo, Pablo elige como momento más especial el gol de Merino contra Portugal, mientras que Ángela se inclina por el primer tanto de la semifinal frente a Francia.
Cansados, pero felices, ambos esperan poder comprar pronto la camiseta de España con la merecida segunda estrella. Como los demás.
Asturias, como el resto del país, ya se pregunta cuándo y dónde podrá comprarse la camiseta de la gloria. La elástica con las dos estrellas bordadas sobre el escudo, esa que Luis de la Fuente ya visualizaba en sus redes sociales durante todo el Mundial.
Adidas tendrá ahora un trabajo considerable por delante. Hasta el momento, la firma deportiva solo tuvo que preparar las camisetas que los jugadores lucieron el pasado domingo tras imponerse en la final. El siguiente paso será producirlas a gran escala para responder a una demanda que se espera multitudinaria. Por ahora, en la página web oficial de la marca ya aparece la posibilidad de reservarla, con una fecha prevista de salida a la venta para el próximo 4 de agosto. El precio será de 100 euros para la versión de adulto y de 75 euros para la infantil.
La duda está ahora en saber si Adidas apostará también por lanzar la segunda equipación con las dos estrellas, después del éxito que tuvo durante el campeonato. De momento, tocará esperar y apuntarse a la lista de reserva.
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