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La crónica del Liberbank Oviedo: regalo navideño carbayón en La Coruña

El equipo ovetense, que iba 7 arriba a 53 segundos tras un titánico esfuerzo en Coruña, tira el partido en una sucesión de errores

Saúl Blanco y Kabasele disputan un rebote en el partido de ayer. | Nando Martínez / Basquet Coruña

Saúl Blanco y Kabasele disputan un rebote en el partido de ayer. | Nando Martínez / Basquet Coruña

Después de toneladas de esfuerzo para nivelar el poderío físico del Coruña, de una tenaz concentración defensiva para neutralizar los múltiples recursos del rival y de una gran solidez mental para levantarse en los peores momentos, el Liberbank Oviedo acabó regalando la victoria en un último minuto digno de un equipo de infantiles. Con 53-60 y 53 segundos por jugar, normalmente basta cerrar algo el rebote, asegurar la posesión y tener un mínimo acierto en los tiros libres (un calvario ayer) para salir triunfante del pabellón.

Pero nada de eso fue capaz de hacer el conjunto asturiano en ese minuto fatídico, en el que concedió segundas opciones y, por dos veces, donó el saque de fondo para las canastas fáciles de los locales. Speight falló la opción de enviar el partido a la prórroga.

Un tremendo castigo para un Liberbank Oviedo que hizo méritos de sobra para ganar en el semivacío polideportivo de Riazor 2. Porque, al contrario de lo que se vio el pasado martes en Cáceres, los de Natxo Lezkano recuperaron sus señas de identidad y volvieron a ser el equipo correoso que acostumbra. Eso sí, les costó enderezar el rumbo tras un comienzo que amenazaba con convertirse en una masacre.

El Coruña salió en plan avasallador, apretando muchísimo las líneas de pase y con McGhee dominador bajo los aros. Pese a la entrada de Kabasele, que igualó la batalla física, el equipo de Lezkano no encontró fuentes de anotación y se retiró al final del primer cuarto diez abajo (22-12).

La defensa de los asturianos dio un paso al frente en el comienzo del segundo parcial, invitando a los rivales a penetrar y colapsando la zona, donde Norelia y Kabasele estuvieron prácticamente inexpugnables. Solucionada la vía de agua atrás, faltaba encontrar algo de pólvora para engancharse al partido, y llegó con dos triples de Saúl y Speight y sendas canastas de Bartolomé tras rebote en el aro gallego. Al descanso el OCB llegaba vivo (33-28).

La segunda parte fue dura. Difícil de tragar para el espectador, porque se convirtió en un despropósito con múltiples errores por parte y parte, e imposible de digerir para el equipo asturiano, que sufrió una derrota cruel en un final estrambótico. De mano, los locales se escaparon de nuevo (37-28), pero dos brillantes acciones individuales de Speight y Brown encendieron la chispa. Con un tremendo Kabasele en la retaguardia y Brown desatado, el Liberbank volteó el resultado. Pudo abrir una brecha importante, pero los fallos en los tiros libres (19 de 33 al final de la noche) se lo impidieron.

Y la última jugada del tercer cuarto fue un adelanto del desastre. Con dos tiros libres para Norelia y menos de dos segundos por jugar, el haitiano falló el segundo y Kabasele hizo falta en la lucha por el rechazo, mandando a su rival a la línea. De terminar cinco arriba a solo dos (45-47).

La lógica indicaba que un equipo superior como el gallego se impondría a poco que consiguiera un mínimo de inspiración. Pero, lejos de suceder eso, el OCB iba ganando terreno y seguridad en sí mismo. Su asfixiante defensa dejó a los locales sin anotar la mitad del cuarto decisivo, y tiro libre a tiro libre, dejándose un montón por el camino, logró escaparse de nuevo (48-57) a menos de tres minutos y medio. Un error de Speight en un intento de “alley oop” a Kabasele acabó en una antideportiva de Saúl, pero, pese a todas las imprecisiones, parecía que el tiro libre de Brown para el 53-60 podía sentenciar.

Nada más lejos de la realidad. Dago Peña metió un triple rápido, robó el balón a continuación y el rebote de su nuevo lanzamiento de tres lo convirtió Zyle en el 58-60. El tiempo muerto de Natxo Lezkano no sirvió de nada. Atenazados, sus jugadores no fueron capaces de salir de la presión y Brown entregó dos saques de fondo, que fueron dos puñaladas a la esperanza azul. Solo cabe esperar que Lezkano estuviera equivocado cuando predijo tras el partido que “esto nos puede perseguir toda la temporada”.

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