"Tengo que dar un paso al costado por honestidad. Creo que es lo mejor para el equipo y para mí". Así explicó Oli Álvarez su dimisión como entrenador del Marino, después de tres temporadas y media en el banquillo de Miramar. Según Oli, en su decisión influyó tanto la marcha del equipo, colista de su subgrupo de Segunda B, como las dificultades para el trabajo diario por la falta de instalaciones.

En la rueda de prensa de despedida, en el campo de Miramar, el presidente del Marino, Luis Gallego, señaló que nunca hubiese querido que llegase este momento, pero que entiende la decisión de Oli: "Lo que sufrieron él y sus ayudantes en el día a día es exagerado". Y lamentó que su marcha se produzca precisamente cuando está a punto de llegar la autorización para realizar los entrenamientos en el nuevo campo de hierba sintética de Balbín.

Oli confirmó las palabras de Gallego, pero también puso en la balanza la situación deportiva: "Con 5 puntos, el presidente tenía motivos más que de sobra para echarme, pero como sé que no lo iba a hacer, porque por él estaríamos diez años juntos, tengo que ser yo el que dé el paso".