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Las joyas del deporte ovetense

Nerea tira para arriba: la halterófila asturiana se prepara para el Europeo

La halterófila es debutante en la categoría absoluta

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“Me apunté por pura envidia”. Risueña, Nerea Fernández explica que se inició en el mundo de la halterofilia al ver que su hermano Alberto llevaba a casa medallas y ella no. Tenía por entonces siete años, ahora ya luce veinte, y había hecho sus pinitos deportivos en el club de patinaje artístico que entrenaba en el Palacio de los Deportes. La entidad se mudó a Avilés, y ella llenó el vacío con otro de los deportes que veía practicar en la vetusta instalación. Hoy en día, becada en la Residencia Joaquín Blume de Madrid, es una de las más firmes promesas de la halterofilia española.

Tras el gusanillo, llegó el enganche al nuevo deporte. “Cuando eres pequeña y estás absorbiendo la técnica, eres como una esponja. Lodario (Lodario Ramón, entrenador del club San Mateo) estaba encima de mí todos los días, ambos lo cogimos con ganas, y después ya vi que yo también podía ganar medallas. Posiblemente la primera que me llevé fue en técnica, pero en realidad premian a todo el mundo”, explica la joven deportista.

En casi todas las disciplinas es importante empezar poco a poco, pero en la halterofilia es imperativo. Los practicantes se inician sin peso, simplemente con una barra en la que no cuenta el peso sino la técnica con la que se levanta. Tras pasar por todas las categorías, Nerea acaba de estrenar la absoluta. Una novedad nimia al lado de cambiar el confort de su vida familiar por la Residencia Blume, algo que sucedió hace tres años.

Nerea Fernández, durante una  competición.

Nerea Fernández, durante una competición.

“Primero quería hacer Periodismo, pero después vi que podía hacer el doble grado de Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en la Universidad Europea, y conseguí una beca por la que solo pago el 20 por ciento de esa universidad privada”, apunta la ovetense, contenta: “Me va muy bien y me gusta bastante, aunque requiere muchas horas”.

El primer año de Nerea Fernández en la Blume fue duro. La universidad queda a 25 kilómetros y los desplazamientos en autobús le consumían buena parte de la jornada. “Me levantaba a las seis y media, estudiaba un rato, cogía el autobús, estudiaba en el trayecto, y luego a la vuelta los entrenamientos. Me costó adaptarme al ritmo, y tengo que sacar un siete de media para que me mantengan la beca. Cuando cogía la cama casi lloraba”, confiesa la halterófila.

La cosa mejoró en el segundo curso, cuando a su mejor adaptación se sumó el carné de conducir. Y este tercer año, con clases telemáticas y ahorrándose gran parte de los viajes, le da tiempo “incluso a la siesta”.

Como todos los deportistas, el año 2020 quedará marcado en su memoria, y no precisamente por los éxitos. El confinamiento vino a interrumpir los entrenamientos enfocados al Campeonato del Mundo junior. “Estábamos en un pico alto rendimiento, justo la semana antes del campeonato. Me acuerdo de que nos encontrábamos en la segunda sesión del miércoles y el director nos dijo: ‘Mañana por la tarde, todo el mundo a casa’”, cuenta Nerea, que regresó a Asturias y pudo ejercitarse algo gracias al material que le prestaba su hermano Alberto, que regenta un gimnasio.

Calendario en el aire

Después del regreso progresivos a la rutina de los entrenamientos, Nerea puede decir al menos que en el otoño ganó el Campeonato de España junior en su categoría, 64 kilos. De cara al nuevo año se abren todo tipo de interrogantes por la situación sanitaria, aunque en principio el calendario internacional está fijado.

“Está todo planeado, pero pende de un hilo, va a ser paso a paso. Tienes que prepararte como si se fuera a celebrar, porque si te avisan de que no va a haber es la semana antes. Te ves tan bien tanto física como psicológicamente que cuando te dicen que no compites es como si te aplastasen”, admite la deportista.

Nerea Fernández no es muy de marcarse objetivos a largo plazo, sino “miniobjetivos” que puedan ser alcanzables en un corto periodo de tiempo: “Este año, mejorar mis marcas personales y hacer un buen papel en el Campeonato de Europa”. Y cuando se pueda, reunirse con sus compañeros de entrenamiento de Oviedo: “Llevo desde los 7 años con la misma gente del gimnasio, son como la familia”.

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