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Radiografía del deporte asturiano en la pandemia: El milagro de ganarse la vida entrenando

“Paras, empiezas, vuelves a parar... Es muy frustrante”, dice Joanna Gómez, preparadora de atletismo

Joanna Gómez, entrenadora de atletismo, en San Lázaro, en Oviedo

Joanna Gómez, entrenadora de atletismo, en San Lázaro, en Oviedo Julian Rus

Joanna Gómez apostó por un camino que ya de por sí era muy consciente de que podía resultar complicado, pero que ahora, en los tiempos del covid-19, es una montaña rusa. Más aún en Asturias, donde las decisiones sobre la práctica del deporte, además de cambiantes, han sido muy restrictivas. “Es un caos, no sé ya las planificaciones que llevo; hay un parón, se vuelve a entrenar, otro parón, hubo semanas en las que no se podía entrenar y tratas de hacerlo online, pero eso no lo vas a cobrar, por lo que ha habido épocas de no ingresar. Horrible”, resume esta preparadora gijonesa, con nivel 3 (el máximo) de entrenadora de atletismo, exatleta de salto de longitud y triple, y con estudios de Magisterio de Educación Física.

La preparadora asturiana empezó hace ya tiempo a entrenar a atletas en un club gijonés. Lo hizo hasta que llegó un momento en el que no alcanzó un acuerdo con el club para el que trabajaba y decidió irse y seguir con unos pocos chavales. Ese fue el comienzo y poco tiempo después, viendo que la cosa funcionaba, decidió intentarlo por su cuenta dándose de alta como autónoma. Ahora lleva a gente de varios clubes de Gijón y trabaja también con los clubes de Lugones y Oviedo. Se pasa las tardes a caballo entre Gijón y Oviedo.

Desde marzo, cuando la pandemia se adueñó de las vidas de todos, su labor se ha transformado en una mezcla de entrenadora y psicóloga: “Ahora mismo el rol de entrenadora está más en hacer de psicóloga, de motivadora, porque la gente está viendo cómo se suspenden competiciones, algunas que había en septiembre, que era cuando estaban mejor preparados, se retrasan a octubre o noviembre, o se suspenden; luego no se programan más, en junio debía haber controles para luego participar en Nacionales y fue cuando a los sub-16 no se les permitía competir... es todo muy frustrante”, añade.

Y es que a Joanna Gómez le ha tocado consolar a adolescentes que han visto cómo se perdieron el verano, el ir a la playa con los amigos, para prepararse competiciones que finalmente no se celebraron: “Es muy duro”, asegura. El resultado en muchos casos ha sido el abandono: “Perdí a gente buena y que ya no va a volver, en muchos casos entreno a adolescentes, que es una época complicada”. La gijonesa tiene especialmente clavado lo que sucedió con dos de sus alumnos: “Tenía un par de chicos que tenían muy buena pinta y que terminaron yéndose a hacer ciclismo, para lo que no tenían tantas restricciones”, se lamenta.

Restricciones cambiantes

Lo más difícil de entender para Joanna Gómez y para muchas otras personas vinculadas al deporte en Asturias han sido las restricciones que se han puesto para los menores de 16 años, a los que en una época no se les ha permitido continuar entrenándose en el deporte que venían practicando desde hace años. Lo que les duele especialmente es que nadie les ha dado una explicación convincente de por qué se tomó esa decisión: “No nos han dado ninguna explicación, se hablaba de que los niños estaban en grupos burbuja en el colegio, pero luego salían y sí podían ir a dar clases de inglés en un sitio cerrado, pero no estar en una pista de atletismo al aire libre. Además, siempre hemos cumplido todas las medidas de seguridad. Nosotros, antes de que fuera obligatorio, ya usábamos mascarilla para algunos ejercicios y cuando era de alta intensidad se la quitaban. No conozco a nadie que se haya contagiado de la gente que está entrenándose”, relata la entrenadora.

En su caso, entrena sobre todo a niños que hacen de todo, “la mayoría hacen combinado, también tengo algún marchador, lanzadores...”. Parte de su labor la lleva a cabo en las instalaciones de San Lázaro, en Oviedo, donde hubo una época en que no podía entrar nadie y, sin embargo, a unos 50 metros, en el Parque de Invierno, una aglomeración de personas realizaban actividades de todo tipo y sin ningún control de distancia o afluencia. “Me prohíben entrar en la pista, donde está todo controlado, la gente separada por grupos, y tengo que hacer los entrenamientos a 50 metros, en un parque que está saturado en vez de en una pista a la que entramos poca gente”, relata la preparadora.

Otro de los problemas que lleva a algunos a plantearse cambiar de oficio es que va “todo a tirones”: “Cuando está un poco mejor la cosa te animas, pero ahora está otra vez peor y sí que te lo replanteas; aunque dicen que van a liberar el deporte escolar”, cuenta Joanna, a la que le molesta, sobre todo, cierta incongruencia en las medidas: “Algunas decisiones lo que hacen es concentrar más a la gente, si se limita que la gente no salga de Gijón o de Oviedo, pues no irá a hacer rutas al monte y se juntará todo el mundo en los mismos sitios”.

Unas restricciones que, además, están poniendo en peligro la subsistencia de mucha gente que vive para el deporte: “Se va a perder mucha gente, los clubes tenían a 10 o 12 monitores, con unos 12 chavales cada uno, y este año no hay ni una quinta parte y muchos atletas obtienen parte de sus ingresos con eso”, concluye.

El peligro del sedentarismo

“Niños de 12 años sentados delante de la consola”. Ese es el futuro que ve Joanna Gómez para muchos de los que hace poco estaban en la pista de atletismo corriendo o haciendo cualquier otro tipo de actividad. Y es que el deporte tiene la dificultad de que, una vez que lo dejas de practicar, cuesta mucho retomarlo: “Te acostumbras a estar sentado en el sofá y luego te cuesta un mundo, me pasa a mí”, reconoce. Lo siguiente, se teme esta entrenadora gijonesa, es que te digan: “Vete a entrenarte tú que yo me quedo aquí jugando a la videoconsola”. Algo que considera no es lo más adecuado para los jóvenes, que necesitan “estar en la calle, con sus amigos”. Pero, para conseguir que se enganchen a las actividades deportivas, es más que necesario que tengan una motivación, la aspiración de competir con otros deportistas de otras partes y medir así su rendimiento. El parón en el deporte asturiano lo ha hecho imposible y los especialistas están convencidos de que las consecuencias se verán con el tiempo, cuando les llegué el turno a los que debían de haber sido el futuro del deporte de la región.

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