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Radiografía del deporte asturiano en la pandemia: Una rebeldía con causa

“Se ha sido muy cruel con los menores de 16 años”, dice Lorena Arbesuk, de la Escuela de Gimnasia Rítmica Valoe, de Avilés

Lorena Arbesuk, ayer en el polideportivo del Quirinal durante una clase

Lorena Arbesuk, ayer en el polideportivo del Quirinal durante una clase Ricardo Solís

Lorena Arbesuk no se resigna a que sus alumnos tengan que renunciar a las competiciones que llevan meses preparando, ni a que se les permita hacer ballet o danza moderna, actividades que no se consideran como un deporte, y no gimnasia rítmica. Tampoco a que las 35 jóvenes que aún le quedan en la Escuela Valoe, de las más de 100 que tuvo, se queden sin un lugar en el que seguir haciendo lo que más les gusta, por muy mal que estén las cosas: “Realmente no pienso en el futuro, no quiero pensar que el club corre peligro, ya nos hemos acostumbrado a no hacer planes, a pensar solo en mañana. Nos acaban de decir que hay un campeonato de España en abril y ese es ahora nuestro objetivo, lo siento por (Adrián) Barbón, pero pienso en abril, los deportistas necesitamos objetivos y vamos a muerte a por ellos, luchamos por superar obstáculos como sea y nuestros gobernantes pueden hacer dos cosas: o remar a favor o hacerlo en contra”.

Lo que ha pasado desde marzo hasta ahora lo califica Arbesuk como “tremendo”: “Vivo del deporte y la ruina económica es increíble, un montón de monitoras se quedaron en la estacada, estudiantes sin ningún tipo de ayuda, el club tampoco tiene ayuda ni del Principado ni del Ayuntamiento... te dicen que no tienes gastos, pero tampoco cobras”, añade. El caso de Arbesuk y de la gimnasia rítmica ha sido especialmente duro por la edad de la gente que lo practica, que va de los 4 a los 18 años, edad de la alumna de más edad de esta escuela. “Se ha perdido, sobre todo, la escuela, y se mantienen las gimnastas que saben lo que es la competición, a esas niñas sí que las mantienen porque ya tienen el gusanillo dentro. El problema es la cantera, ahí viene la criba y ahí va a haber un vacío enorme”, dice.

Lo que más le indigna a Arbesuk es la distinción que se ha hecho con el deporte para los menores de 16 años, que llegó a estar prohibido fuera del colegio y que ahora tiene vetadas las competiciones: “Tengo dos niñas mayores de 16 años y no puedes entrenar con dos, es insostenible. Entonces, tomas la decisión de hacerlo todo on-line, pero las pequeñas no te entrenan on-line”, lamenta. Tras el cerrojazo de marzo llegó el de noviembre, cuando Asturias prohibió el deporte escolar, y ahí fue cuando Arbesuk vio cómo la gente se iba a hacer otras cosas: “A las academias de ballet o de danza moderna no les afectaba el cierre al deporte escolar y los padres querían que sus hijos hicieran alguna actividad, por lo que terminaban yendo a ballet, ya que a gimnasia rítmica no les dejaban, siendo actividades muy similares. Y la pregunta es: ¿por qué el deporte está prohibido? Todo el mundo tiene que tener un baremo similar”, mantiene.

También le duele la ausencia de explicaciones que se les han dado: “No se han reunido ni con clubes ni con representantes del deporte. A diez días del campeonato de España de noviembre fue el cierre e intentamos por todos los medios que dejaran entrenar a menores de 16 años, que por qué una niña de 16 podía y una de 15 no. Nos dijeron que simplemente era así e incluso que diéramos las gracias porque podíamos salir de Asturias a competir, que si estuviera en su mano no nos dejarían”. Compitieron tras 10 días sin entrenar y colocaron a tres niñas entre las 20 primeras.

El club de Lorena Arbesuk cumplió 25 años el fatídico año pasado y espera seguir dando guerra a pesar de todo lo que está pasando. Arbesuk solo pide que se deje a los niños en paz: “No se puede perjudicar siempre a los mismos, se ha sido muy cruel con los menores de 16 años. Dejaron salir a los perros antes que a ellos”.

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