El Oviedo sufrió la pasada temporada para asegurar la permanencia en Segunda División, la cual alcanzó de manera matemática en la penúltima jornada del curso tras su triunfo ante el Racing en el Tartiere. Fue una campaña muy convulsa en la que los azules tuvieron tres entrenadores (Egea, Javi Rozada y Cuco Ziganda). La llegada de Ziganda al banquillo azul fue un revulsivo hasta el punto de que los azules fueron el segundo mejor equipo de la categoría desde la llegada del técnico navarro al equipo.

Sin embargo, el aspecto más positivo de la temporada estuvo en que los jugadores formados en El Requexón comenzaron a tener protagonismo en el equipo, destacando en especial Borja Sánchez. El centrocampista fue el mejor jugador del equipo azul en una igualada pugna con Sangalli. El canterano superó al jugador vasco por dos puntos, 54 por 52, mientras que Ortuño, que fue el máximo realizador de los oviedistas, quedó en tercer lugar con 47.

Borja Sánchez indicó: “Agradezco el premio y la distinción de LA NUEVA ESPAÑA. Me hace mucha ilusión y es un estímulo para que este año las cosas salgan igual o mejor que la temporada pasada. Gracias por todo el apoyo que se presta al fútbol asturiano”. Ortuño, ahora en el Albacete, recibió el premio al máximo goleador del equipo azul, trofeo que recogió en El Requexón su amigo Carlos Hernández.

Ortuño destacó que “no es fácil quedar máximo goleador de ningún equipo, y más en uno histórico como es el Oviedo. Estoy muy orgulloso por el premio y por la distinción de LA NUEVA ESPAÑA, se lo enseñaré a mi hijo”. El delantero dijo que llegar a los 15 goles en el Oviedo fue más complicado que conseguir 17 con el Cádiz en su mejor temporada. “Con el Cádiz estuvimos siempre en los puestos de ascenso, y con el Oviedo fue todo lo contrario: toda la temporada peleando por la permanencia”.

Ortuño aseguró que “en Oviedo pasé un año muy bueno y estoy muy orgulloso de haber conseguido el objetivo después de unos inicios muy malos”.